No hay figura dentro de la Casa Rosada que no esté convencida sobre la reelección de Javier Milei. Las encuestas semanales que llegan a importantes despachos, los números macroeconómicos que siguen con obsesión desde el Ministerio de Economía y la desorganización absoluta del Partido Justicialista que por primera vez en este siglo irá a las urnas con su presidenta presa, son para los cerebros análiticos de la política electoral un combo ideal que cualquier oficialismo desearía tener para enfrentar una reelección. Hay, coinciden dentro y fuera del estado nacional, hay una única variable que amenaza con arruinar los planes del gobierno: sus integrantes.
El recambio ministerial que bendijo a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete habilitó dentro de La Libertad Avanza un reordenamiento de la gestión anhelado con desesperación los últimos cuatro meses. En los más de 100 días que duró el capricho presidencial de sostener a Manuel Adorni en la coordinación del Ejecutivo, el oficialismo se mantuvo paralizado y enfocado en reducir cuanto les fuera posible el daño que causaron los finos gustos decorativos del exvocero presidencial, quien desde ahora deberá pedirle permiso al juez Ariel Lijo cada vez que quiera salir del país.

Su salida, aunque supuso un vendaval de aire fresco, también expuso en el oficialismo un recrudecimiento de las guerrillas internas que se suceden a diario en silencio y erupcionan cada un puñado de semanas a través de X. “A donde va Karina Milei todo el mundo se quiere sacar una selfie con ella. Ah pero que nadie la votó o no es querida y coso”, posteó en la tarde del sábado el cineasta oficial, Santiago Oría, junto a un video editado en el que se puede ver a la hermana presidencial fotografiándose con un grupo de curiosos en un restaurante.
Las palabras que usó el nuevo encargado de llevar adelante la creación de la orga digital del karinismo no son casuales. Desde hace tiempo, el piberío digital que encuentra en Las Fuerzas del Cielo, la orga que conduce Daniel Parisini, conocido popularmente como «Gordo Dan», y que ve en Santiago Caputo un líder espiritual, replica a diario quejas sobre el protagonismo desmedido que la secretaria general tiene en el gobierno y su construcción política. “¿Quién votó a Karina?” suele ser una de las frases más repetidas por las cuentas libertarias de la primera ola, quienes no perdonan la eyección de figuras como Ramiro Marra, íntimo del presidente, promovida por la propia presidenta de LLA.

Las quejas se replican frente a la avanzada de los armadores nacionales, Martín y Eduardo “Lule” Menem y Sebastián Pareja, a quien desde el comienzo acusan de querer infiltrar el espacio violeta en beneficio propio. Con el diputado nacional los resquemores resurgieron en las últimas horas, cuando se conoció que los concejales libertarios Debora Ruiz Zeballos, de San Isidro, y el quilmeño Ricardo Rij dieron el salto a las filas del Frente Renovador que conduce el cada vez más activo Sergio Massa. En el mismo escalafón, la guerra ya para nada fría que los primos riojanos mantienen con el asesor presidencial se encamina a reeditar un nuevo capítulo, cuando luego del Mundial comiencen las conversaciones serias sobre la construcción nacional de La Libertad Avanza en las provincias dirigidas por los gobernadores a los que necesitan para destrabar un Congreso paralizado desde el comienzo del Adorni gate.
Este fin de semana, Karina viajó a Misiones para lanzar la filial provincial de la Escuela de Dirigentes que presentó hace algunas semanas en la Ciudad. Para la hermanísima, la construcción de cuadros propios en cada una de las provincias no sólo es una herramienta de consolidación partidaria y territorial, también un reaseguro de que seguirá contando con apóstoles que le rindan pleitesía cuando las papas y las listas empiecen a arder.

El viaje a la provincia norteña se enmarca, además, en el medio de la puja sin precedentes que Hugo Passalacqua, actual gobernador, mantiene con su antecesor, Carlos Rovira, instancia que amenaza con quebrar por primera vez el status quo del Frente Renovador misionero. Karina, quien está dispuesta a hacer cumplir el sueño de su hermano de pintar de violeta el país, olió sangre y se mueve a contrarreloj para hacer pie en la provincia dirigida desde las sombras por el exgobernador quien, dicen las malas lenguas, es el padrino político de Agusto Marini, amigo de Santiago Caputo y fundador del canal de streaming Carajo, desde el cual el Gordo Dan despotricó contra Martín Menem luego del sospechoso tuit de Periodista Rufus. Al final todo tiene que ver con todo.
El próximo martes la mesa política del oficialismo se volverá a reunir después de dos semanas de silencio y de la eyección de Adorni. La excusa será la puesta en común de la estrategia parlamentaria para conseguir la reforma política con la que el oficialismo pretende eliminar las PASO, pero los ojos estarán puestos en el reordenamiento interno que significarán las nuevas incorporaciones que dejan a Caputo expuesto a una soledad cada vez más profunda. Santilli e Ignacio Devitt no serán los únicos que debutarán con sus nuevos roles. Del encuentro también participará el flamante Secretario de Comunicación, Fabián Fernández, quien fue incluido dentro de la nómina de la mesa chica por la propia secretaria general.
El desembarco del ex vocero de YPF no estuvo exento de tironeos entre los dos ex miembros del extinto Triángulo de Hierro. Pero, como ya los tiene acostumbrados, la balanza siempre se inclina a favor de la hermana presidencial. Fernández se fotografió con su jefa en al menos dos ocasiones en la última semana y, cuentan sus allegados que cada vez que es consultado sobre su lealtad el comunicador hace saber que tiene buen vínculo con todo el oficialismo pero que sus ordenamiento está detrás de Javier y Karina Milei. Astucia.

Pese a que en el gobierno se enfocarán en reactivar el Congreso lo más pronto posible, los conocedores de la dinámica interna advierten que la pax que se montó en las últimas semanas está al borde de la implosión. ¿Será Javier Milei capaz de volver a dialogar personalmente con su asesor presidencial sin temer a las represalias de su hermana? ¿Podrá Caputo lograr frenar la embestida que, aseguran, se viene por parte del karinismo en los ravioles del Estado que el gurú libertario aún custodia? ¿Podrá la secretaria general hacer valer el terror que le tienen dentro del gobierno para consolidar un poder que no le pertenece? Habrá que ser pacientes.
