El asesor presidencial estrella, Santiago Caputo, rompió el silencio oficial para ensayar un cerrado blindaje sobre la administración de La Libertad Avanza tras la renuncia del exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por revelaciones sobre sus ahorros, viajes y propiedades de lujo. A través de un descargo en sus redes sociales, el estratega de la Casa Rosada buscó desviar la atención del ojo público y afirmó de manera tajante que «ningún gobierno ha hecho más contra la corrupción que este gobierno», ligando el argumento de manera lineal a la reducción del gasto público.

Para fundamentar su polémica tesis de transparencia, el asesor presidencial apeló al dogma libertario que ubica al sector público como el origen de todos los males institucionales. «La corrupción es inherente al Estado. Allí donde haya un burócrata que puede vender un favor hay alguien dispuesto a comprarlo», sentenció Caputo, repitiendo la máxima presidencial de que ningún empresario puede adquirir un beneficio que un funcionario no tenga previamente la capacidad de comercializar desde su oficina.

Bajo esa premisa ideológica, el influyente estratega de Balcarce 50 dictaminó que la única vía efectiva para combatir las irregularidades estructurales consiste en desmantelar las funciones del Estado a su mínima expresión. A partir de allí, ensayó un cálculo matemático para defender la gestión actual: «Habiendo reducido el gasto público en más de 30 puntos porcentuales en términos reales, se desprende que este gobierno ha producido la reducción más grande de la historia en materia de corrupción».

El tramo más provocativo del mensaje de Caputo estuvo dirigido a las entidades civiles que auditan el desempeño público, a las cuales les reclamó una sumisión absoluta frente a los resultados de la gestión económica actual. Según la óptica del asesor, todas las ONG especializadas en la materia «deberían condecorar a este gobierno y a este Presidente como el más transparente de la historia», un planteo que ignora los recientes cuestionamientos éticos que salpican al entorno presidencial.

Para clausurar cualquier posibilidad de debate o auditoría externa sobre los manejos de la botonera estatal, el asesor de Javier Milei selló su declaración con una fuerte advertencia hacia el pensamiento disidente. Con un tono de neto corte absolutista, Caputo concluyó afirmando de manera taxativa que «las opiniones contrarias deben ser descartadas por improcedentes e infundadas», cancelando de un plumazo los pedidos de explicaciones por los bienes de los funcionarios salientes.