La foto del salto de una ballena o la cola que asoma en el mar es un clásico. Y en estos meses cuando el mamífero marino más grande del mundo arriba frente a las costas de nuestro litoral marino, el paisaje cobra una dimensión natural imperdible. La edad es lo que menos importa cuando se trata de naturaleza. La familia entera puede verlas. De pie, caminando, desde una ventana o embarcados hay experiencias de todo tipo para disfrutarlas. La temporada de ballenas es una experiencia única.
La costa bonaerense, como Necochea o Miramar, las tienen allí en su horizonte oceánico y hasta con circuitos. A medida que uno recorre el mapa, San Antonio Este en Río Negro, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia en Chubut o Caleta Olivia en Santa cruz y hasta el Fin del Mundo son parte de la ruta de las ballenas.

Miramar y Necochea
Desde hace 20 años que en la ciudad balnearia de Miramar, en territorio bonaerense, las mañanas frente al océano tienen un nuevo protagonista: las ballenas. Y se están desarrollando circuitos costeros para su mejor avistaje.
La historia local está conectada con estos gigantes. En el Museo Municipal de Ciencias Naturales posee el esqueleto de un ejemplar de 12 metros hallado en 1995 y conserva, además, restos de otras especies de cetáceos a la espera de una nueva sala de exposición. El lugar también fue punto de hallazgo de una de las ballenas más grandes del mundo, exhibida en el Museo de La Plata desde hace más de un siglo.

“El fenómeno ya despierta interés en la comunidad y los turistas quienes salen con binoculares y cámaras corriendo para no perderse a las ballenas. Los más valientes se acercan con sus kayak en el mar o simplemente se sientan a esperar, con la esperanza de verlas pasar. Las costas amplias y bajas de Miramar ofrecen buenas condiciones para el avistaje desde la orilla, especialmente en los meses de invierno y primavera”, detallaron desde Turismo local.
En torno al tema, la reciente publicación de la Guía de Mamíferos Marinos de la costa bonaerense, obra de Marcela Junín y Daniel Boh, permite identificar especies y colaborar con su protección. Fue declarada de interés cultural por la Cámara de Diputados de la Provincia.
En Necochea y Quequén, la llegada de la ballena Franca Austral ya tiene calendario propio. Desde mayo y hasta octubre, los gigantes marinos se acercan a la costa. “Desde hace tres años, la Secretaría de Turismo y Desarrollo Productivo impulsa el ciclo Buena Vista, una invitación al avistaje terrestre de ballenas en distintos puntos de la costa”, explicaron desde el municipio que además, ofrece binoculares gratuitos para disfrutar del espectáculo natural. También proyecta un video educativo sobre el ejemplar, producido por la estación hidrobiológica local, que aporta contexto científico y emoción a la experiencia.
Uno de los puntos especiales es el Mirador de la Ballena Franca Austral, ubicado en Avenida 2 y Pinolandia, dentro del Parque Miguel Lillo. Allí, una gigantografía muestra el recorrido migratorio de la especie y ofrece datos curiosos, ficha técnica y una audioguía accesible mediante código QR.
Especies
De las 14 especies la ballena más publicitada es la Franca Austral, que recala en las costas de Puerto Madryn y llega en el otoño y permanece hasta diciembre en las aguas del Golfo Nuevo. Madryn es el universo de la naturaleza, desde la misma costanera, la ventana de la habitación del hotel y hasta tomar mate con ballenas, se puede hacer. Casi medio siglo tienen de experiencia y son dos décadas casi que fueron elegidos como el mejor lugar del mundo para el avistaje. Hace unos días se inauguró la Temporada de Ballenas 2026 con la pavimentación de más de 11 kilómetros de la Ruta provincial Nro 42 hasta la playa Las Canteras del acceso a un sitio ideal: El Doradillo. Se trata de un Área Natural Protegida (ANP), que se convirtió en la platea para verlas. Uno se sienta sobre una lona playera, se arma el mate y levanta la vista hacia el mar, allí ocurre todo. Colas de ballenas, saltos y en un mes nomás, alguna madre con su cría. Sin exagerar.

Pueblo rural costero
Muchos llegan hasta la vecina localidad de Puerto Pirámides, famosa por ser la pionera del avistaje embarcados. Aquí, hay hoteles boutique amorosos que desde la cama, uno puede ver ballenas cuando la temporada está al máximo. La vida de este pueblo late junto a la naturaleza y tan es así que hasta podría ser el lugar elegido a nivel mundial durante la final del certamen Best Tourism Village que organiza la ONU Turismo y que se decidirá en diciembre.

Regreso histórico
También en Chubut, Comodoro Rivadavia recibe a otra de las especies, la ballena Sei que protagoniza un hecho histórico porque volvió a mostrarse tras muchos años de haber desaparecido de las aguas y llega en “contra estación a la Franca Austral” porque se la ve en verano. Es la tercera en tamaño a nivel mundial, después de la Ballena Azul y la Jorobada. En los últimos años, los prestadores de turismo náutico agrupados en “Habitantes del Mar” se convirtieron en los primeros en Comodoro en estar preparados para hacer estos avistamientos previstos oficialmente para febrero del 2027. Desde la Agencia Comodoro Turismo a cargo de Eduardo Carrasco junto con científicos del CONICET trabajaron en un relevamiento y un estudio para analizar el impacto ambiental. También sumaron un plan de manejo para lograr desarrollar la propuesta de avistaje embarcado no invasora que hasta ahora se realiza para observar la avifauna de la región costera.
También se ven caminando. La visita al ANP Punta Márques al sur de Rada Tilly y a 17 km del centro de Comodoro, es una formación de 150 metros de altura, una porción de meseta que ingresa al mar durante 2,5 kilómetros. Se recorre de a pie y el espectador se convierte en Drone, cuando alcanza a ver en el mar, la majestuosa ballena.
El mapa ballenero, por así, decirlo, sigue por las costas atlánticas y en San Antonio Este, cerquita de las Grutas, Río Negro. Hay excursiones para verlas embarcados hace más de una década y de julio a octubre es la temporada y además se puede explorar la diversidad de la avifauna en esta región, que es casi todo el año.

Nueve especies
Si de ciudades donde se pueden ver las ballenas se trata, Caleta Olivia, en pleno Corredor de la Ruta Azul santacruceña, trabajó para que la declaren la Capital de las Ballenas porque frente a sus costas se han visto nueve especies. Ya están elaborando un plan de manejo y de impacto ambiental para poder desarrollar el producto turístico de avistajes embarcado. “Estamos haciendo un estudio para luego ver la posibilidad de desarrollar la actividad de avistaje con prestadores turísticos”, le dijo a Tiempo el director de desarrollo Turístico de la provincia de Santa Cruz, Alejandro Agulla.
Mientras tanto, Caleta Olivia sobre Ruta Nacional 3 tiene su costanera que es la plataforma de avistamiento a pie. Areas protegidas como la Reserva Provincial Barco Hundido o Lobería Punta Sur y el Humedal Primera Laguna son sitios ideales para conocer los distintos ambientes naturales.
La Ruta Nacional 3 llega al Fin del Mundo y las ballenas también. Una navegación por el Canal de Beagle puede revelar el paso de alguna de las especies aunque su atractivo está en llegar a este sitio del mapa, disfrutar y ver todas la avifauna que puebla la región más austral del país que en este momento se luce con la pasión del invierno: la nieve.

