Una apuesta artística a favor de la diversidad

La obra Soy nena está inspirada en la vida de Luana, la primera niña trans en obtener su DNI en la Argentina.

El baile como una oportunidad para la expresión artística y la reflexión. Soy nena es una obra de danza contemporánea inspirada en la vida de Luana, la primera niña trans en obtener su DNI en la Argentina. La idea y dirección coreográfica es de Lucila Sanles y la obra se presenta todos los domingos de octubre a las 18 horas en El Método Kairós (El Salvador 4530).

«La madre de Luana, Gabriela Mansilla contó la historia en el libro Yo nena, yo princesa. Pero me acuerdo que me enteré del tema por una entrevista que le hicieron en la tele. Me llamó la atención y decidí que iba a hacer algo con lo que significa ser un niño y tener una identidad de género distinta. Porque quizás a priori una asocia a lo trans con lo adulto o a lo sumo con la adolescencia o el despertar sexual y no desde tan temprana edad», sostiene Sanles.

Sanles encontró una fórmula singular para armar la obra: una mujer encuentra en el baúl de los juguetes de su infancia una muñeca y un vestido que la llevan a revivir su infancia. Pero también rememora que fue varón y el recorrido que transitó hasta sentirse plenamente niña. En ese contexto el rol de los padres resultó fundamental: ellos acompañaron con amor y compromiso el deseo de su hija.

La autora señala: «Me gusta que los espectáculos tengan algún tipo de mensaje social. Siempre exploré la temática de la sexualidad abordada desde distintos puntos de vista. Me surgió la inquietud, comencé a investigar, me empecé a informar y ahí surgió el disparador para trabajar con esta temática que tiene que ver con la construcción del individuo, donde la sociedad y el entorno juegan un rol muy importante, y la familia mucho más».

La obra también explora la represión y la libertad. La opción de pensar la vida como algunos dicen que debe ser o la de sobreponerse a mandatos y prejuicios. Los intérpretes son Guillermina Martínez Vega, Rocío Alamos, Fabián Roetto, Cecilia Cavallero, Macarena Milmar y María Sol Frisardi,

«Desde lo coreográfico lo primero que hice es tener muy en claro cuál era la historia que quería contar desde la estructura dramática –revela Sanles–. Todos los intérpretes son bailarines, algunos con más formación actoral que otros, pero se tuvo mucho cuidado desde la técnica y la investigación del movimiento».«

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