Se trata de un hito sólo alcanzado hasta ahora por Estados Unidos y China. Gracias a técnicas de avanzada desarrolladas por científicos de la UBA y la UNSAM nació el primer animal clonado con tres genes adaptados para evitar el rechazo del sistema inmune, un paso crucial para brindar una alternativa viable a la dramática escases de órganos. La palabra de los investigadores.

“A nivel mundial se generan 130.000 cirugías de trasplante de todos los órganos, pero eso corresponde solamente al 7, 14 por ciento de toda la lista de espera”, explica a Tiempo Adrián Mutto, investigador de la Escuela de Bio y Nanotecnologías (EByN) de la UNSAM y del CONICET, y cofundador de la startup Crofabiotech, colaboradora en el proyecto. “Estas listas de espera van aumentando año a año, no así los donantes ni los trasplantados. Por lo tanto, el objetivo final de este desarrollo es proveer una fuente alternativa de órganos”. Los científicos esperan que, de superarse las siguientes fases de la prueba, los órganos de cerdos clonados puedan ser una opción disponible para el sistema de salud nacional dentro de tres o cuatro años aproximadamente.
Según el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación (INCUCAI), más de 7 mil personas en la Argentina requieren de un trasplante en forma urgente, pero la estadística es alarmante: en nuestro país, solo existen 10 donantes disponibles por cada millón de habitantes.
Hasta hoy, solo China y los Estados Unidos habían conseguido el triple knockout que posibilita que este tipo de xenotrasplante (como se denomina a aquellos que se realizan entre distintas especies) sea una alternativa viable. Se trata de tres de los genes responsables de desatar una respuesta inmune agresiva del cuerpo humano, capaz de destruir al órgano “invasor”, y que esta técnica consiguió adaptar para evitar ese riesgo. “El próximo desafío es validar estos animales, en el sentido de que el sistema inmune de los humanos tolere los órganos. Eso se verá a través de estudios preclínicos de laboratorio y luego, de estudios clínicos”, aclara Mutto.
El trabajo iniciado en 2023 por las altas casas de estudio implicó toda una serie de desafíos para obtener el actual resultado: conseguir primero la clonación de embriones editados genéticamente, luego implementar 120 de ellos a través de métodos poco invasivos, sostener las preñeces de los animales y, por fin, llegar al parto. “Realizamos una sincronización y estímulo hormonal para dejar una cerda con un ambiente uterino propicio para la recepción del clon, que logre hacer todo el proceso de anidación y llevar la gestación adelante”, explica Guadalupe Álvarez, veterinaria y directora del Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, quien interviene en el proyecto como integrante y docente de la Cátedra y el Servicio Hospitalario de Clínica Médica y Quirúrgica de Rumiantes y Cerdos. “La sincronización con distintas hormonas no es algo de todos los días. Después está el momento del acto quirúrgico, donde la manipulación del ovario y del útero para la anidación del clon requieren de muchos cuidados, igual que la anestesia, es decir, una serie de cosas que exigen un control y monitoreo muy precisos”.
A esto siguió mantener la gestación y, finalmente, llegar al parto. “Los partos a veces pueden traer alguna dificultad, por lo que hay que estar muy atentos, y luego hay que conseguir la sobrevida del lechón fuera del ámbito uterino”, agrega Álvarez.
Aunque resulte impensado desde la simple observación de los rasgos físicos, genéticamente los cerdos y las personas tenemos muchas cosas en común. “El cerdo es muy parecido fisiológica y anatómicamente al ser humano. Por lo tanto, generando 10 modificaciones genéticas se consigue producir órganos que son más permisivos para el trasplante”, señala Mutto.
Pero estos animales también ofrecen ventajas reproductivas. “El cerdo es una especie sencilla de criar. Se crían cerdos desde tiempos milenarios, es una disciplina que está muy, pero muy bien estudiada, y por lo tanto, criarlos resulta fácil”, detalla Álvarez. “La cerda tiene una gestación corta, de 3 meses, 3 semanas y 3 días. Es una hembra multipara, quiere decir que en cada nacimiento puede tener varios lechones, y, en este caso, tener alrededor de 14 lechones por camada. Estas características también vuelven al cerdo una especie apta para llevar este desarrollo a un nivel masivo, criando más cantidad de cerdos clonados que el día de mañana serán los futuros donantes”.
Se espera que los ejemplares desarrollados por la UBA y la UNSAM sirvan para trasplantar riñón, corazón, páncreas e hígado, en ese orden. “Riñón y corazón son los órganos que más se necesitan. Más que reemplazar al alotrasplante (se refiere a los trasplantes entre individuos de la misma especie, N. de R.), creemos que este trabajo puede ser, al menos en los primeros cinco años, una fuente alternativa de órganos para suplir emergencias”.
En un marco acuciante de desfinanciamiento y desguace de la educación y el sistema científico públicos, este desarrollo de la UBA y la UNSAM cobra una relevancia mucho mayor. En los Estados Unidos, el único país junto con China, y ahora, la Argentina, en lograr 10 modificaciones genéticas de clones porcinos, entre ellas el triple knockout, la investigación no solo comenzó antes si no que, además, contó con un presupuesto de alrededor de 450 millones de dólares. “En Estados Unidos ya superaron la instancia de estudios preclínicos, y ahora van por los clínicos que autorizó la FDA”, explica Mutto. “Ya hay pacientes que llevan más de un año trasplantados con riñones de cerdo y viven normalmente”.
En cuanto al trabajo desarrollado por las dos universidades nacionales, luego de este promisorio nacimiento, ya cuentan también con dos cerdas preñadas de nuevos clones. Sigue ahora una etapa importante en la investigación, que pondrá el foco en el knock-in, término que se refiere a sumar más genes modificados a los clones. Específicamente, en este caso, el equipo argentino probará con siete genes más que permitirían adaptar el tamaño del órgano a la complexión humana, tal como ya hicieron en los Estados Unidos. El trabajo se enfocará en bloquear hormonas de crecimiento para moldear y adaptar el tamaño, en pos de asegurar la funcionalidad total de los órganos.
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