«Roque es para mí el ejemplo muy poco frecuente de un hombre en quien la capacidad literaria, la capacidad poética se dan desde muy joven mezcladas o conjuntamente con un profundo sentimiento de connaturalidad con su propio pueblo, con su historia y su destino”. Las palabras son de Julio Cortázar, pronunciadas durante una clase magistral en la que el autor de Rayuela intentó definir lo indefinible: la dolorosa, bella e indócil humanidad de Roque Dalton. Para Cortázar, en la figura del salvadoreño nunca se pudo separar al poeta del luchador, al novelista del combatiente. Por eso su vida fue una serie continua de persecuciones, prisiones, exilios, fugas cinematográficas y un retorno clandestino a su patria centroamericana para integrarse a la lucha armada, el territorio donde iba a perder la vida el 10 de mayo de 1975.
¿Quién asesinó al guerrillero y poeta? Con esa pregunta entre los dientes, el periodista argentino Pablo Solana inició una pesquisa detectivesca de varios años para echar luz sobre un acontecimiento funesto que, medio siglo después, continúa impune y con el cuerpo del escritor desaparecido. El resultado de esa cacería entre cables secretos y testimonios de primera mano es La verdad en la garganta. La sombra de la CIA tras el asesinato de Roque Dalton, un libro lanzado en coedición por Batalla de Ideas, La Fogata y la Escuela de Formación José Carlos Mariátegui.
Biografía novelada, novela de aventuras, investigación de alto vuelo, tratado de crítica literaria, manual de Historia latinoamericana. El minucioso libro de Solana se inscribe en la mejor tradición del non fiction latinoamericano. Con un pulso que remite a la rigurosidad implacable de Rodolfo Walsh, el periodista desarma las operaciones sucias de la inteligencia estadounidense. Solana confronta de lleno la campaña de manipulación mediática iniciada en 2012 por exagentes de la CIA que intentaron desviar las sospechas del crimen hacia la Revolución cubana. Al revisar el rompecabezas de archivos desclasificados —incluyendo reportes confidenciales de 2025—, el libro demuestra cómo la CIA montó un seguimiento obsesivo sobre Dalton desde su exilio en Praga hasta sus días en La Habana, bajo una consigna explícita redactada por sus captores en 1964: “Our object is to double, defect or nullify Dalton” (“Nuestro objetivo es darlo vuelta, hacerlo desertar o anularlo”).
La investigación de Solana va más allá de la demolición de la teoría conspirativa para alumbrar una encrucijada mucho más incómoda: la danza macabra donde el dogmatismo de una organización guerrillera y la estrategia del imperialismo se complementan. Dalton fue ejecutado por sus propios compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de El Salvador, bajo la conducción marcial de Edgar Alejandro Rivas Mira y Joaquín Villalobos. En ese microclima sectario, teñido por la sospecha, la burocracia militar calcó las lógicas del dominador. El ERP acusó al poeta de agente de la CIA y lo fusiló. La paradoja es trágica: el imperio quería «anular» al militante porque no podía detectar en la poesía una práctica significante; la ortodoxia guerrillera, ciega y antipoética, terminó haciendo el trabajo sucio del enemigo.
La verdad en la garganta es un libro que muerde el presente oscuro en nuestro continente. ¿Qué pensaría Roque del actual régimen de excepción de Nayib Bukele en sus propios pagos salvadoreños?

Poesía y lucha
Lejos del frío expediente, la obra rescata piezas íntimas, como una carta descarnada y casi desconocida que Dalton escribió a sus hijos antes de partir a la clandestinidad. Es un texto que dialoga en sensibilidad y exigencia ética con la célebre despedida del Che Guevara antes de partir a Bolivia: “Deben pensar, en sus dificultades diarias, cuando tengan problemas o choquen con incomprensiones, que ustedes reciben por anticipado el destino que los niños y jóvenes salvadoreños no tienen, el destino por el que vamos a luchar y por el que estamos dispuestos a entregar la vida”.
Crítico, atrevido, indócil ante las estructuras cuadriculadas de las izquierdas conservadoras de su época, Dalton dejó una advertencia que en el presente recobra una vigencia urgente: cuando la política revolucionaria se desentiende de la poesía, rompe con la vida y se degrada. Solana nos invita a volver a sus versos, a buscar la potencia de un hombre que escribió con el cuerpo y el alma. Como el propio Roque advirtió en su Arte poética 1974: “Poesía / Perdóname por haberte ayudado a comprender / que no estás hecha sólo de palabras”. Los que estaban llamados a fusilar la noche de la miseria colectiva, fusilaron al poeta. Mataron el porvenir en un mambo criminal y siniestro. Cincuenta años después, los verdugos de la ortodoxia militar terminaron donde la historia arrastra a los traidores, masticando el polvo de los vencedores vencidos.
