Si Javier Milei busca acelerar la crisis interna de Juntos por el Cambio con los gestos que le prodiga a Mauricio Macri, entonces el expresidente es absolutamente funcional a esa intención. Con esas sospechas a cuestas, la fundadora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, decidió abandonar su candidatura como legisladora del Parlasur. A las razones por problemas de salud, en su partido sumaron que lo hizo para repudiar el acercamiento del precandidato presidencial de ultraderecha con el fundador del PRO. La exdiputada comenzó una ofensiva para cuestionar a Macri en un momento muy incómodo dentro de JxC. El expresidente tuvo que enviar a su secretario Fernando de Andreis para que descarte cualquier posibilidad de aceptar un cargo en un eventual gobierno de Milei.

La CC ha quedado golpeada luego de las PASO del domingo pasado. Lilita apoyaba a Horacio Rodríguez Larreta en la interna de JxC y ahora deberá encolumnarse detrás de la candidatura presidencial de Patricia Bullrich. Sin nombrarla, Carrió le había adjudicado la intención de aplicar una feroz represión para implementar medidas de ajuste. Ahora la relación dependerá de los buenos oficios que la exministra de Seguridad desarrolle para acercarse a Lilita, pero el vínculo es tirante desde hace años. Paradójicamente, la figura del expresidente podría acercarlas. Carrió buscará frenar el acercamiento de Macri con Milei porque podría derivar en una fractura de JxC. Bullrich no quiere que el «doble comando» del PRO se extienda durante toda la campaña y mucho menos con un rol ambiguo que puede resultar letal para una candidata a la que no le sobra nada después de la foto que dejó el domingo. 

La decisión de Lilita pone a la alianza opositora en una situación difícil porque cualquier paso en falso puede resultar piantavotos. Más aún si se trata de otra interna expuesta. Pero también revela que los perdedores de las PASO buscarán impedir que Macri profundice por los hechos una vinculación con el protagonista de la fuga de votos por ultraderecha, que no fue aprobada por los socios de JxC.

Carrió no está sola en la movida. En JxC confiaron a Tiempo que la decisión no tomó por sorpresa al gobernador jujeño y titular de la UCR, Gerardo Morales y mucho menos a Rodríguez Larreta.Ambos estuvieron el miércoles en el Jardín Botánico con Bullrich y con su compañero de fórmula, el mendocino Luis Petri. La idea original fue mostrar una foto de unidad como primera escala de la táctica para contener los votos del larretismo que Bullrich tendrá dificultades para contener, mientras compite con Milei en el mismo terreno de las opciones extremas. La escena pareció una reunión en un café y dispararon versiones que fueron desmentidas por los protagonistas del encuentro, pero alimentada por algunos miembros de sus entornos. Todo un termómetro de los duros reacomodamientos de poder y de las tensiones en juego entre vencedores y vencidos. «No fue una charla profunda, sólo cordialidad y formalidad», contó un testigo del encuentro.

Hubo versiones sobre un presunto pedido larretista de una parte del futuro gabinete de Patricia y también una aparente desilusión del alcalde porteño saliente porque no le ofrecieron nada. Cerca de la candidata presidencial negaron los dos murmullos. El tema central del encuentro fue definir la «integración» para la campaña que se viene. Bullrich está convencida de que Milei les quitó cinco puntos en la última etapa de la campaña previa a las PASO y que los pudo ganar gracias a la interna sin control de JxC. Para evitar que esa falla estructural se extienda intentarán surcir todo el espinel de la alianza. Esta semana Bullrich se mostrará con Marcelo Orrego y Claudio Poggi, los gobernadores electos de San Juan y San Luis, que son aliados de Rodríguez Larreta y se vienen escenas similares con los bloques de JxC en las dos Cámaras del Congreso de la Nación.

Habrá otro capítulo de suturas para la Provincia de Buenos Aires. El candidato a gobernador Néstor Grindetti sumará a Diego Santilli a la campaña y detrás de ellos buscarán encolumnar a todos los aliados del larretismo para que se carguen sobre sus espaldas las candidaturas de los ganadores de la interna. Este miércoles comenzó el escrutinio definitivo de las primarias bonaerenses y sufrió una postergación por el temporal que inundó a La Plata, sin embargo, en el larretismo no esperan que se revierta la ventaja de casi 20.000 votos que Grindetti le sacó a Santilli.

El portazo de Lilita a la candidatura para el Parlasur confirma que la estrategia de la unidad no podrá esconder algunos platos rotos debajo de la alfombra. Si Carrió acompaña la renuncia con declaraciones al respecto, se reavivará la interna y los planes para curar heridas internas comenzarán a evaporarse. Cerca de Bullrich estiman que la decisión de Lilita no afecta los planes en nada.

Otra parte del surcido depende de Macri y de los movimientos que tome de ahora en adelante. Este sábado movió a De Andreis para evitar que los elogios de Milei empeoren la situación en JxC. “No hay ninguna posibilidad de que Mauricio acepte esa propuesta ni de que lo apoye», dijo el exsecretario General de la Presidencia para descartar que el magnate pueda aceptar la propuesta que lanzó Milei de proponerle un cargo de «representante argentino en el exterior» por encima del Canciller.

El expresidente dijo que no, pero nunca dejará de agradecerle a Milei el trato que esperaba de sus propios subalternos en el PRO y en JxC. Desde que dejó la Casa Rosada, Macri espera reconocimiento de su paso por la presidencia. Los elogios que le ofrece el candidato de ultraderecha le resultan reparadores. Puertas adentro del partido amarillo son vividos con temor, rechazo e inquietud porque podrían debilitar directamente a Bullrich. En el radicalismo son vistos como la confirmación de un acuerdo político que no están dispuestos a convalidar en caso de que prospere.

El primer gesto de unidad para la Ciudad de Buenos Aires fue este miércoles, antes de la foto del Jardín Botánico. Rodríguez Larreta reunió, como todas las semanas, al gabinete y se mostró junto a Jorge Macri, en su rol de Ministro de Gobierno y candidato a jefe porteño. En esa relación también se definirá parte de la correlación entre vencedores y vencidos dentro del PRO. Por ahora tienen problemas más urgentes, como la crisis del sistema de Boleta Única Electrónica en la Ciudad que fue duramente impugnado por la jueza federal con competencia electoral María Servini que demolió a la administración porteña por la improvisación en la realización de las elecciones concurrentes.

El gobierno porteño ya confirmó que el 22 de octubre no volverá a utilizarse el sistema provisto por la empresa MSA y podría realizarse con boleta única de papel. La situación ya desbordó los límites de la política, desató malhumor en los votantes por las demoras y las fallas y enrarece el clima del último tramo del gobierno larretista con un tema tan delicado como el sistema de votación.

Todavía no está claro cómo reformularán todo, pero el tema podría pasar a un segundo plano esta semana. Apenas concluya el escrutinio definitivo de la Ciudad, Jorge Macri tendrá 48 horas para elegir al precandidato a vicejefe que lo acompañará en las elecciones del 22 de octubre. En ese puesto se juega otra parte de los futuros equilibrios o desequibrios internos de la alianza porteña, en una danza de nombres que van desde la ministra Soledad Acuña, hasta el renunciado precandidato a alcalde Roberto García Moritán. Las chances para el radicalismo son pocas y también reflejan los primeros costos políticos para otro de los perdedores de la interna del domingo. «