Atadas con cintas, guardadas en una caja, escondidas en el fondo de un armario, las cartas pueden formar parte de “esas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas” o ser el testimonio escrito de un dolor personal o de un hecho histórico.

Escribirlas suponía dedicarles un tiempo, sopesar las palabras, completar su sentido con la caligrafía. Recibirlas producía una ansiedad particular porque entre el mensaje y la respuesta podían mediar varios días o semanas. No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor, pero sí que todo cambio, por positivo que sea, puede sentirse como una pérdida.

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Por esta razón, Diego Jemio, que ejerce el periodismo desde los 18 años, decidió recuperar algo de lo perdido a través del proyecto Epistolar, una serie de podcast en que un actor o una actriz leen una carta breve escrita por alguien que puede ser desde Guadalupe Moreno a Pablo Neruda o Rodolfo Walsh.

También Tomás Sprei, especialista en sonido, forma parte del proyecto y desde finales de 2018 ambos suben una vez por semana una carta a las redes y a su propia página web. Jemio dialogó con Tiempo Argentino acerca de la tarea de hacer que un género extinguido encuentre una nueva forma de vigencia.

-¿Cómo surgió Espistolar?

– Como un proyecto autogestivo por una cuestión de deseo, de ganas de llevar adelante este programa en un formato que es relativamente reciente como el podcast. Nació también juntando universos que a mí me interesaban: el del teatro, el de la literatura y el de la radio. El podcast tiene un lenguaje radial. Cuando surgió como proyecto lo convoqué a Tomás Sprei. Así como yo vengo del mundo de la comunicación, del periodismo, Tomás viene del mundo de la producción de sonido y de la música. Trabajar en yunta nos sirvió mucho para que Epistolar se escuche bien y logre una experiencia inmersiva en quien escucha la lectura de las cartas.

– ¿Cuándo nació y cómo se desarrolló?

– Publicamos los primeros episodios en diciembre de 2018, hicimos una pequeña presentación en un bar y a partir de ahí no paramos hasta hoy. En ese momento nuestro compromiso con nuestros oyentes, que en ese momento eran nuestros allegados y amigos, era que nosotros íbamos a subir una carta por semana. Lo cumplimos. Ya llevamos dos temporadas. La primera fue de 50 cartas. En lo que va de la segundo llevamos 26. El objetivo era, a través del formato podcast, reivindicar y traer al presente algo ya en desuso como es escribir cartas. Buscamos cartas de personas que por algún motivo fueron notables y las ponemos en la voz, el cuerpo y el sentimiento de actores y de actrices. El espíritu de Epistolar es rescatar el carteo como una forma del pensamiento a través de actores y actrices fantásticos que en este país hay muchísimos.

Rescatar una carta es rescatar un momento de intimidad.

-Creo que es un rito de intimidad que se perdió cuando dejamos de escribir cartas. Por supuesto, nadie va a negar lo que se ganó, lo inmediato de la comunicación, pero también es cierto que la de hoy es una comunicación más fragmentada. Perdimos un rito de intimidad y el placer táctil de recibir una carta. Nos pareció que el proyecto era una forma de recuperar un arte que durante muchos siglos fue irremplazable y que es un representante directo de quien la escribe, de su personalidad, de su potencia verbal

-¿Quién hace el trabajo de búsqueda?

-Ese trabajo lo hago yo y Tomás se encarga del mundo sonoro. Es un trabajo de buceo, de búsqueda, porque no todo está en Internet como uno podría pensar. Voy a bibliotecas, busco epistolarios que no sean demasiado frecuentados. Al principio, por supuesto, comenzamos con cartas clásicas, “del bronce”.

-¿Cuáles, por ejemplo?

– Una carta de Perón a Evita escrita desde la isla Martín García que es bastante conocida o la carta de Rodolfo Walsh;  no la que le escribe a la Junta, sino la que escribió cuando supo que su hija Vicky había sido asesinada por la dictadura. También cartas de Violeta Parra o de Patti Smith a Robert Mapplethorpe. En fin, eran cartas que circulaban. Pero luego comenzamos a afinar la búsqueda y a buscar cartas menos conocidas. Pero el corpus epistolario sólo es una parte del proyecto. El otro momento, que para mí es muy gozoso, es pensar qué actor o actriz la puede hacer. En otros casos, el proceso es inverso.  Vemos a alguien en escena –yo escribo sobre teatro e iba bastante seguido antes de la pandemia- y pensamos qué carta sería adecuada para esa persona. A veces viene el texto y luego el intérprete y, a veces, es al revés. Para mí es muy interesante el encuentro con el artista y disfruto mucho de ese par de minutos de la grabación.

-¿Y cómo difunden ese material?

-Estamos en Spotify y en otras ocho plataformas de podcast y hace poco creamos un canal en YouTube donde hay audiogramas e incluso videos. Quisimos que el material esté en una plataforma como esa que conoce todo el mundo. Por supuesto, también tenemos nuestra página.

-¿Qué recepción encuentran en los actores?

-Es más que buena, es súper generosa. En un 99 por ciento de los casos, cuando le propusimos leer una carta dijeron que sí. El proyecto no podría existir sin el apoyo, la generosidad y el talento de los actores y las actrices. De inmediato toman el proyecto como propio. Se produce un efecto “contagio” que me pone muy orgulloso.  Eso es hermoso, porque cuando uno aborda un proyecto como este no sabe en qué puede derivar porque. Epistolar tiene muchas posibilidades porque hay cartas para casi cualquier sentimiento. Hay cartas para declarar amor, para afirmar amor, para reclamar amor. Hay cartas de amistad, para despedirse, literarias, sentimentales, destinadas a una persona o cartas abiertas destinadas a muchos. Creo que Epistolar es un pequeño juguete que nos brinda muchas posibilidades.

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La actriz @petitjotao se sumó a Epistolar. Sylvia Plath forma parte de esa larga lista de autores que escribieron sobre la muerte. Y después se quitaron la vida. Sus poemas están llenos de belleza y de dolor. Pero esta carta, dirigida a su madre, va en contra de esa tendencia. Tiene una gran energía vital. Sylvia está feliz porque escribió los mejores poemas de su vida y porque está enamorada del escritor Ted Hughes. Un texto lleno de escenas de entrecasa y de felicidad serena, en el medio de una vida que fue tormentosa. Podés escuchar la carta en bit.ly/Epistolar o en nuestro canal de Youtube. #sylviaplath #epistolarpodcast #quedateencasa @sebastianortega1

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Me resultó muy conmovedora la carta de Sylvia Plath a su madre leída por Julieta Ortega, porque está llena de alegría y cuenta que está enamorada, que está escribiendo mucho. Pero uno sabe que se suicidó entonces escuchada desde el presente, esa carta se resignifica. ¿Sólo trabajan con autores que ya no están o también con autores vivos?

-Usamos el criterio más amplio posible y si bien tenemos un corpus de cartas literarias muy extenso, no son todas necesariamente de escritores. Por ejemplo, hay una de Enrique Angelelli a partir de la cual se convierte en blanco de la dictadura. Es una carta de Cuaresma en la que habla de la inmoralidad de la dirigencia política, de la sociedad…Hay una Carta e Ítalo Calvino sobre el aborto escrita en la década del 70 cuando se estaba discutiendo el tema en Italia, es increíblemente actual y se puede leer en la Argentina de hoy. Lo que sí tratamos de hacer es elegir cartas que no respondan a lo que podría esperarse de una determinada figura. Por ejemplo, en Sylvia Plath están presentes el dolor y la muerte, pero elegimos una carta esperanzadora, llena de luz. También buscamos que tengan una unidad de sentido, que no necesiten más que la breve introducción que hago yo y que dura menos que un minuto para quien no esté familiarizado con la figura de quien la escribió. Si eso produce el efecto “contagio” y va a buscar más material sobre esa persona, nosotros estamos más que felices y el objetivo está cumplidísimo. Pero no queremos dejar a nadie afuera y por eso la carta no debe tener demasiadas referencias.

-¿Qué cartas recordás en este momento que hayan sido un hallazgo?

– Hemos encontrado cosas muy interesantes tanto en las cartas como en la interpretación, porque la carta cobra otra dimensión con la lectura en voz alta, sobre todo en textos que no han sido pensados para ese tipo de lectura por lo que se da una especie de “traducción! La carta de Calvino fue muy interesante, por ejemplo, porque fue escrita en un pasado que nos remite a un hoy, a algo muy actual. Es también una carta de ruptura con un amigo, otro intelectual, Claudio Magris que que se había pronunciado a favor de que el aborto siguiera siendo ilegal. Y fue un honor y un gusto que Graciela Borges grabara dos cartas de María Guadalupe Moreno que le escribe a Mariano Moreno sin saber que él había fallecido. Graciela Borges es una de las grandes voces de la filmografía argentina. También hay una carta de Albert Camus que le escribe a su maestro de la escuela primaria apenas gana el Premio Nobel de Literatura. Es una carta de agradecimiento que me resultó muy conmovedora. Ahora está por salir una que escribió una antropóloga colombiana en 2019 a raíz de las desapariciones en Colombia. Le escribe a un desparecido que está buscando desde hace muchos años y no lo puede encontrar. No sabe su nombre e imagina cómo puede haber sido su vida. Hace poco Jorge Marrale leyó maravillosamente una carta de Carlos Saura dirigida a Luis Buñuel. En ella habla del paso del tiempo, de la capacidad que tiene o no el cine para capturar la vida. Las cartas son muy variopintas, no tenemos un núcleo temático en especial. También es muy actual la carta que María Elena Walsh en la que hace un llamamiento a las mujeres a formar parte de un movimiento de liberación femenina. Es de 1973, durante la dictadura de Lanusse, y la publicó en la revista Extra. En ella habla de la marginación, de la postergación, de la misoginia y también menciona al aborto. La leyó muy bien Irina Alonso. Estas cartas nos interpelan. Si alguien quiere hacer una sugerencia sobre una carta determinada, que nos la haga llegar y nosotros la evaluamos. Nos gusta que quien escribió cartas se reencuentre con este género y al que por su edad, no lo hizo, que se entere de lo que era. Creemos que Epistolar despierta en la agente una nostalgia muy linda, muy positiva. Hemos ganado muchas cosas con la comunicación de hoy, pero también hemos perdido. Epistolar intenta recuperar en parte esa pérdida.

Epistolar está en

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