Más allá de los peligros que se vaticinan respecto de la inteligencia artificial, su utilización logra objetivos que hasta hace poco sólo podía alcanzar  la ficción. Por ejemplo, viajar en el tiempo. Aunque parezca truco de magia o falsificación, es cierto: la inteligencia artificial nos llevará al teatro en que el autor de «Romeo y Julieta» debutó como actor y presentó dos obras emblemáticas de su producción. Se cree que éstas fueron “Enrique V” y la ya mencionada trágica historia de amor más conocida de todos los tiempos.

El Curtain Playhous  se fundó en 1577 y fue, se cree, el segundo teatro de la ciudad de Londres. El primero habría sido uno que se llamó, precisamente, The Theatre.

La compañía de Shakespeare, los Lord Chamberlain`s Men desembarcó en el Curtain Playhouse en 1597, es decir, 21 años después de que se fundara debido a que The Theatre había cerrado sus puertas. La compañía permaneció allí hasta 1599.

Además de las dos obras mencionadas, la compañía también  representó 1598 una de Ben Jonson, Every Man in His Humour, en la que el mismísimo Shakespeare trabajó como actor.  Fue precisamente él quien le dio prestigio a este teatro al que elogió públicamente.

El Curtain Playhouse contaba con un escenario amplio ideal para representar peleas y podía albergar hasta 1.400 espectadores cuyas ubicaciones dependían de cuál fuera su poder adquisitivo

En 1599 él y Shakespeare y su compañía salieron de allí y construyeron su propio teatro, el célebre The Globe.

El descubrimiento del teatro donde Shakespeare fue actor

Entre 2011y  2012 los arqueólogos del Equipo de Arqueología de Londres (MOLA)  comenzaron excavaciones en la zona donde se presumía que había estado el teatro. En 2012 lo encontraron precisamente donde una chapa informaba a los transeúntes su posible ubicación en una zona con muchos edificios y gran circulación.

Los arqueólogos estaban emocionados al comunicar la noticia: los restos el famoso teatro –el patio y los muros de la galería-  estaba a tres metros de profundidad y se encontraba en bastante buen estado de conservación.

El hallazgo, considerado uno de los más importanten de los últimos tiempos hechos en relación con el autor inglés, tuvo lugar en el barrio londinenese de Shroreditch, a escasos metros de donde poco antes, en 2008, habían sido encontrados los restos de The Theatre. Las excavaciones continuaron y el proyecto del Museo Shakespeare se puso en marcha.

El teatro había pasado por momentos muy críticos. En 1580 fue parcialmente destruido por un terremoto. Un testigo presencial declaró en ese momento que  mucha gente del público «saltó desde lo alto de las torrecillas, pináculos y torres en las que se encontraban, hasta el suelo, donde a algunos se les rompieron las piernas, a otros los brazos, a otros la espalda, algunos se hirieron en una parte, otros en otra, y muchos resultaron aplastados y magullados».

Más tarde, entre 1592 y 1594 se vio obligado a cerrar por la peste que asoló Londres. Las últimas representaciones habrían tenido lugar hacia 1625 y en 1630 dejó de funcionar como teatro y se convirtió en un edificio de viviendas.

Shakespeare como nunca lo habías experimentado

Cuando en 2024 el Museo Shakespeare abra sus puertas ofrecerá a los visitantes una experiencia inédita.

Al igual que las excavaciones, la creación del Museo es el resultado de proyecto  en colaboración de  las organizaciones Historic England y Museum of London Archaeology. Harry Parr, cofundador de dicho proyecto recientemente a  “The Guardian” que el Museo se presentará con la consigna «Shakespeare como nunca lo habías experimentado».

En él se harán proyecciones  y se incluirán materiales realizados con inteligencia artificial que permitirán a los visitantes viajar en el tiempo para desembarcar en 1598, en el momento en que la compañía de Shakespeare hacía en ese espacio sus actuaciones.

Los visitantes vivirán experiencias multisensoriales, entrar en contacto con objetos de época y, quizá lo más atractivo, podrán caminar sobre el escenario en el que Shakespeare presentó su obras y trabajó como actor.

Tres metros más abajo del nivel en que la ajetreada ciudad londinense levanta sus edificios de gran altura propios del siglo XXI, mucha gente estará viviendo por un momento en el siglo XVI y podrá pisar el mismo escenario que pisó Shakespeare.