Este viernes, a las 21:30, con el choque entre Argentinos Juniors – Vélez, la TV Pública volverá a transmitir un partido de fútbol argentino tras casi cuatro años. Después de largos meses de negociaciones, el Gobierno Nacional cumplió con uno de los objetivos que se había puesto a comienzos de 2020, antes de la pandemia: que al menos dos partidos por fecha sean liberados del pack fútbol y se puedan ver por la televisión abierta a través del canal estatal. El sábado también será transmitido por TV Pública el juego entre Banfield y Colón, los dos líderes del grupo A de la Copa de la Liga de Fútbol Profesional. 

Los dos partidos estaban asignados a ESPN, la señal de Disney, que es dueña del 50% de los derechos del fútbol argentino. Así, el canal del ratón, que el 1° de enero de este año acordó la extensión del contrato con la AFA hasta 2030, le envía un guiño al gobierno nacional mientras aguarda que sea confirmada la fusión entre Fox y ESPN. En octubre pasado, se conoció un dictamen de la la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia sugirió a la Secretaría de Comercio que concluye que la operación implicaría un alto nivel de concentración en el mercado y distorsionaría el normal funcionamiento competitivo, con perjuicio para las audiencias.  

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Turner, la otra empresa dueña de los derechos, aún no informó si aceptará ceder uno o dos juegos al canal estatal. En las reuniones preliminares se había negado al asegurar que no formaba parte de su política global. En el Gobierno aún son optimistas de que eso suceda, lo cual permitiría transmitir un encuentro cada día de cada fecha. Entre los partidos cedidos por ESPN, en principio, no figurarán los juegos de Boca, River, Racing, San Lorenzo e Independiente.

La TV Pública transmitió partidos del fútbol argentino entre 2009 y 2017, en el marco del programa Fútbol Para Todos. Cuando Mauricio Macri llegó a la presidencia en diciembre de 2015, contrario a lo que había prometido en campaña, designó a su amigo empresario Fernando Marín como coordinador con el único objetivo de terminar con el programa y devolver las transmisiones a manos privadas, lo que ocurrió en 2017 de la mano de Fox y Turner. Ahora, con el cambio de gobierno, las empresas norteamericanas aceptaron la cesión. Y se abre una nueva era.