Los anticipos aplicados a las empresas que obtuvieron ganancias extraordinarias a partir de la pandemia, junto con las retenciones sobre las mayores exportaciones de soja y sus derivados, sostuvieron la recaudación impositiva en el cierre de 2022. Con la destacada performance de esos dos rubros, la AFIP presentó este lunes su informe mensual, en el que consigna cobranzas para el último mes del año por $ 2,307 billones.

El monto supera en 95,6% la recaudación del mismo mes del año anterior. En la práctica, décima más o menos, puede decirse que el organismo recaudador que conduce Carlos Castagneto logró mantener los ingresos del Estado en términos reales, aunque para hacer un análisis más fino habrá que esperar a que el Indec comunique oficialmente a mediados de mes el índice de inflación de diciembre, que se estima completará un 95% para todo el año.

En ese contexto, fueron los derechos de exportación los que pegaron el mayor salto interanual (162,5%). Por ese concepto el gobierno embolsó en diciembre $ 218.766 millones, ayudado por el empujón que para el intercambio comercial significó la reedición del “dólar soja”. Gracias a ese régimen preferencial, que otorgó a los exportadores una cotización transitoria de 230 pesos por dólar (muy superior a los 175 que promedió la divisa para el resto de los sectores), los agroexportadores liquidaron ventas por más de U$S 3.000 millones, de los cuales el 33% quedó en manos del fisco, luego de la consiguiente conversión a pesos.

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Por su parte, Ganancias significó un monto de $ 562.230 millones (116,6% más) gracias al efecto de la tercera cuota del pago a cuenta realizado por las sociedades que incrementaron sus beneficios de manera extraordinaria en el último ejercicio. Ese régimen especial se basó en el frustrado proyecto de Impuesto a la Renta Extraordinaria que se había anunciado el año pasado pero a diferencia del mismo, que representaba un nuevo tributo, la AFIP reglamentó un adelanto, por lo cual resignará buena parte de ese ingreso a lo largo de 2023.

Según el informe del Ministerio de Economía, los demás impuestos tuvieron una evolución a la par o por debajo de la inflación. Así, el IVA, considerado un parámetro de la actividad económica (porque se aplica a casi todas las ventas en el mercado interno), creció 89,2% interanual; los impuestos internos, 96,3%; el impuesto a los créditos y débitos bancarios, 85,5%; mientras que el impuesto a los combustibles líquidos, cuya actualización fue demorada varias veces para evitar mayores incrementos en el precio de venta de las naftas y el gasoil, subió sólo 28,8%.

En el resumen anual, la AFIP informó una recaudación total por $ 19,982 billones durante todo 2022, cifra que superó en 81,6% lo ingresado el año anterior. De ese monto, $ 8,618 billones le correspondieron a la Administración Nacional, $ 6,521 billones fueron coparticipados a las provincias, $ 3,965 billones se derivaron al sistema de Seguridad Social y el resto se trató de impuestos con asignación específica (obras de infraestructura, ampliación de redes de gas y compensacíón del transporte público, entre otros destinos).