El Sindicato de Actores de los Estados Unidos comenzará esta medianoche su primera huelga en cuatro décadas, con movilizaciones en los principales estudios y compañías de streaming del circuito de Hollywood, luego de que las negociaciones por mejoras salariales y condiciones laborales con la Alianza de Productores de Cine y Televisión no llegaran a buen puerto, sumándose al paro que sus pares de Guionistas lleva adelante desde principios de mayo.

«Cuando los empleadores hacen que Wall Street y su codicia sea prioridad, y se olvidan de lo esencial que es nuestra contribución que hace que la maquinaria funcione, tenemos un problema. Es realmente importante que esta negociación tenga cobertura, porque los ojos del mundo, y particularmente los del rubro del trabajo, están sobre nosotros», dijo en conferencia de prensa esta tarde la titular del gremio, la actriz Fran Drescher, conocida por su papel en la popular sitcom de los ’90, La niñera.

Además, Drescher -que ocupa ese cargo en el sindicato desde 2021- agregó que «el modelo de negocios cambió con lo digital, con los servicios de streaming y la inteligencia artificial», y que se trata de «un momento de la historia en el que, si no nos mantenemos en pie, estaremos todos en problemas y en peligro de ser reemplazados por máquinas”. Y agregó: “Así que con mucha tristeza llegamos a esta encrucijada, pero no tuvimos opción. Somos las víctimas en esta situación. Estamos siendo victimizados por una entidad muy codiciosa, y estoy en shock por la manera en que la gente con la que siempre trabajamos nos trata. No lo puedo creer», expresó frente a la prensa estadounidense.

El Sindicato de Guionistas estadounidenses comenzó las medidas de fuerza en mayo.
Foto: MARIO TAMA / GETTY AFP

El Sindicato de Actores había anunciado esta mañana que imitaría las medidas de fuerza del homólogo de Guionistas en caso de que los intentos por renegociar los contratos con la mencionada Alianza -que representa a titanes de la industria como Amazon, Apple, Disney, NBCUniversal, Netflix, Paramount, Sony y Warner Bros. Discovery- durante las últimas cinco semanas fallaran, como finalmente ocurrió ayer a la noche, cuando venció el plazo para alcanzar un acuerdo. Justamente, la Alianza se negó a ofrecer un convenio más justo sobre las cuestiones clave para la organización que nuclea a más de 160.000 intérpretes del país del norte, como los pisos salariales, el aumento en las ganancias residuales y en las contribuciones por seguridad sociales, así como nuevas medidas de protección para las audiciones y el uso de la inteligencia artificial.

«Lo que estamos experimentando en este momento es una hora seminal para nosotros. Yo creí que íbamos a poder evitar la huelga, pero la gravedad de esta decisión no tiene que ver con nuestra capacidad de negociación o con los miembros de nuestro sindicato, que votaron darle luz verde a la huelga, algo que impacta a millones de personas en los Estados Unidos, no sólo a los integrantes de este sindicato sino a los de otros rubros que sirven a las personas que trabajan en esta industria», explicó Drescher durante la conferencia.

En tanto, la dirigente señaló a las compañías, que «dicen que están perdiendo dinero por todos lados cuando sus CEOs se llenan los bolsillos, es desagradable; ellos están del lado equivocado de la historia. Nos mantenemos en solidaridad y con una unidad sin precedentes, con los sindicatos de todo el mundo que están de nuestro lado. En un punto no se puede soportar esta falta de respeto y ser marginados de esta forma. En algún momento hay que decir no. Están locos, ¿qué están haciendo? ¿Por qué lo están haciendo? Las acciones hablan más fuerte que las palabras, y en este caso no hay nada, es insultante. Así que nos juntamos con fuerza en la huelga más grande aprobada por nuestro sindicato, y tomamos esta dura decisión para decirles que esto es algo muy grande y muy serio», finalizó la actriz.

De esta manera, el sindicato dará inicio a su primer paro general desde 1980, cuando las actrices y actores pausaron todas sus actividades durante 95 días en reclamo de un sistema de reparto de ganancias en el que pudieran obtener ingresos por parte de los lanzamientos de películas y programas de televisión en VHS y en otros formatos para el consumo hogareño.