Mientras  controla  que su hijo no se suba a cualquier lado, Barbi Recanati habla tranquila sobre cómo se toma las cosas hoy.  “La verdad que estoy tranquila. Puedo hablar de la música que me gusta, del ’70 y ‘80, en el podcast de Futurock, que se llama ‘Mostras del rock’. También tengo Goza Records, un sello para grabar proyectos sólo con mujeres y disidencias al frente, sin límite de edad ni estilo musical.  Y si pinta tocar lo organizamos. Pero no me enloquezco. Sobre todo para estar con el niño que, con casi tres años, es mi prioridad.”

Su estilo interpretativo, potente y enérgico,  está intacto, pero el cambio paso por otro lado, por cómo ve las cosas. “Hoy me doy cuenta que participar de ciclos como este es algo que no se puede dejar de lado”, dice en referencia a la producción de la Cooperativa de Trabajo para la Comunicación Social que gestiona la radio FM En Tránsito, la Revista Güarnin y la productora cultural Platea Oeste. El proyecto se llama “Toca une, tocan todes”  y busca darle lugar a la participación activa de mujeres, lesbianas, trans y no binaries en la música y contribuir a desnaturalizar las desigualdades de género arraigadas en el ámbito cultural. El proyecto se difunde por YouTube y Barbi grabó el capítulo cuatro.

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“Estas producciones, además de autogestionadas, estan buenas porque son el resultado de una época, de la reflexión colectiva y de una lucha que nos interpela y moviliza. Decidimos situarnos en la música para transitar las desobediencias a los mandatos y las reivindicaciones por una sociedad que respete todas las formas de ser y vivir”, cuenta Barbi.

A lo largo de diez microprogramas,  que van siendo lanzados cada 15 días (el de Barbi se estrenó el 13 de diciembre),   las canciones dialogan con las palabras para interpelar el “deber ser” y desafiar los imaginarios instituidos que invisibilizan las desigualdades, y lo hacen desde las identidades, miradas y trayectos de les artistas reunidas. Son entrevistas a artistas como Lucy Patané, Bife, Soema Montenegro, Roma Roldán, Insista, Paula Maffía, Sasha Sathya, Jaz Pimentel, Chocolate Remix,  y, por supuesto Barbi, quienes además interpretan versiones exclusivas, inéditas y acústicas de una canción de su autoría. Las piezas fueron ideadas por Celsa Mel Gowland, impulsora de la Ley de Cupo y ex vicepresidenta del INAMU, y Romina Coluccio, socia de la Cooperativa.

“Fue una linda experiencia. Porque me hace bien recordar cómo  me sentía cuando empecé, como me sentía chiquita entre tantos tipos y sentía que me tenía que ganar al público. Por suerte eso va cambiando”.

  A Recanati le gusta encarar este tipo de desafíos, mas en esta nueva etapa de su vida: “Me siento en mi mejor momento artístico, aunque menos activa. Le dedico menos tiempo a las canciones, por estar con el sello, el estudio que tenemos en casa y demás cosas, pero estoy más efectiva y llego a lo que quiero más directamente.”

Con sus tres mejores amigos y apenas 19 años Barbi formó Utopians.  Grabaron cinco discos,  luego de pedir pista en el under durante un tiempo  e ir ganando terreno de a poco, hasta logar la consagración: llegaron a talonear a The Cure y Guns N’ Roses y obtuvieron una nominación al Grammy Latino por su último  disco, “Todos nuestros átomos”. Hasta sonaron en ficciones de Polka. Pero todo cambió para Barbi tres años atrás con las primeras  denuncia de abuso sexual dentro del rock indie: ella confiesa que se descubrió feminista en aquel momento y apenas su grupo fue señalado directamente por otra denuncia lo disolvió casi inmediatamente. Fue en  septiembre de 2017, el guitarrista había acosado a menores de edad por chat y, 24 horas después, Barbi no dudó en disolver la banda.

“Me  vinculaba con varones la mayor parte del tiempo, no tenía muchas  mujeres cerca  y me di cuenta de que lo copado de mí para muchos hombres es que era como un chabón. Y en el momento en que dejé eso atrás por supuesto que molestó”, confiesa.

Barbi fue madre. Un hijo deseado con su marido también músico, monitorista de Utopians. Había cumplido 30 años. Y dejo la profesión hasta que apareció  la guitarra y todo fluyó hacia su primer material solista, el EP “Teoría espacial” (2018). “Fue un tiempo que me tomé. No hice nada más que estar con mi hijo, leer y juntar fuerzas. Cuando estás en un mundo de hombres, de repente sentís que te quedaste sola en el mundo”. La ayudaron las hermanas Bertoldi y Malena Pichot, entre otras. Malena la sumó al grupo de chicas de Futurock y allí  armó su nuevo hábitat. Con más conciencia  que antes.

Por estos días esta esperanzada con el cambio de Gobierno. Siente la necesidad de  hablar de ello porque en algún momento de su vida no le prestó atención a los devenires políticos del día a día: “Fui mucho tiempo apolítica, me sentí culpable, pero ahora lucho por lo que creo. Siento que  por gente así  alguien como Macri  estuvo en el poder cuatro años y destruyo todo a su paso. Entendí lo importante que es tener una postura y concientizarte, para que te importe de verdad.  A veces es tarde. Por eso es una responsabilidad hablarle a les jóvenes sobre política y como todo está relacionado con una postura. Desde el aborto legal, al feminismo y la economía.  Desde el golpe de Estado de Bolivia, hasta como decimos lo que pensamos”.  

Mientras tanto, será parte del concierto en Obras que  organiza Amnistía  Intencional el 15 de diciembre. “En este momento está bueno sentar posición, porque la realidad es angustiante en el mundo. Hace unos meses estuve en Chile y fue tremendo y esperanzador ver la reacción del pueblo.  Acá  hay políticas  de Estado que nos diferencian como la educación pública o la salud pública, planes para ayudar a los que menos tienen.. Pero siempre hay que reclamar, hacerse escuchar”.