Abrirse y compartir es parte del proceso de sanación. Así lo siente el actor y conductor Gastón Pauls, que volvió a la  televisión para tratar un tema que lo toca de cerca: las adicciones. Sus problemas del pasado, confesados públicamente, funcionan como una motivación para seguir cuidándose y –acaso su mayor anhelo– poder ayudar a otros a través de su experiencia y de poner en primer plano una problemática casi siempre oculta debajo de la alfombra.

El programa ideado y conducido por Gastón Pauls que contiene todas estas inquietudes se llama Seres libres y se emite todos los lunes a las 22 por Crónica TV. Se trata de un espacio que apunta a compartir experiencias, reflexionar y desarmar tabúes. El actor y conductor lo explica de la siguiente manera: “Seres libres es un programa que intenta ayudar a quien lo necesite. La palabra adicción parece fuerte, pero es algo que nos rodea a todos. Gustavo Cerati decía: ‘Pruébame y verás que todos somos adictos’. El sistema necesita que consumamos algo, sino no se sostiene. Salir de eso requiere liberarse de ciertos condicionamientos. Pero siempre uno termina consumiendo violencia, contra uno y contra otros. Vamos a ir avanzando lentamente y sin pausa, para que todo esto no sea un tabú. Hay que abrir el juego.”

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Gastón Pauls no es un novato en esto de hablar del tema. Viene trabajando en el asunto hace más de cuatro años, dando charlas en todo el país y destacando la difícil situación que se está viviendo con el consumo. “Para mí es angustiante, desesperante te diría, mucha gente todavía no ve la real dimensión del asunto. O no la quieren ver. Yo doy charlas y me cruzo 100 mil personas en el camino: eso es un punto de rating. Los medios tienen que hacerse cargo y que se pueda hablar de esto me pareció un puntapié inicial importante. Todo empezó como un intento propio en algunos canales, hasta que apareció Crónica TV con muchísima generosidad y amplitud a ofrecerme el lugar para que yo hiciera el programa como lo sentía. El espíritu es llevarle a la gente el mensaje de que otra vida es posible”, puntualiza Pauls.

El programa –que se realiza en vivo y mañana llegará por segunda vez a la pantalla– se organiza en tres bloques: en el primero el conductor cuenta parte de su experiencia con el consumo y la recuperación, luego tiene lugar el reportaje con un famoso, y el último segmento está dedicado a informes en exteriores. Los invitados que pasarán por el ciclo incluirán a Fabiana Cantilo, Juanse, Andrea Rincón, Toti Ciliberto, Leo García y el Mono de Kapanga, entre muchos otros. Pero también se le da lugar a historias de gente “de a pie”, involucrada con adicciones de todo tipo.

“En definitiva, hay una mejor vida por vivir. Y hay que mostrarlo –subraya el actor y conductor–. Contando la experiencia personal y la de otros quizás alguien se da cuenta de que se puede salir de la pesadilla de la dependencia. La idea es ofrecer contención a los televidentes que puedan estar atravesando alguna situación semejante en la actualidad”.

–¿Fue una decisión ideológica hacer este programa?

–Creo que sí. Hay que mostrar que esto es una enfermedad que le puede tocar a cualquiera. Acá no importa si sos rubio, morocho, judío, católico, rico o pobre.  Esto termina en la muerte o en la cárcel para cualquiera. No importa la raza o la posición social. Ese es el espíritu del programa. Hay una inmensa necesidad y agradecimiento por poder hablar del asunto. A quienes fui llamando y proponiéndoles una charla específicamente sobre este tema, inmediatamente me dijeron sí: no hubo vueltas.  Y hubo casos, no voy a decir quienes, pero que hasta se ofrecieron. Me dijeron “sé que estas grabando un programa, contá conmigo para hablar del tema.”

–Está bueno abrirse y poder charlar de ese infierno.

–Sin dudas. Es uno de los intentos del programa: evitar la estigmatización y tratar que la sociedad pueda hablar del tema. Es uno de los grandes pasos que tenemos que dar. Si seguimos tirándolo debajo de la alfombra nos vamos a encontrar un monstruo todavía más grande. Es una enfermedad social, es un tema muy complejo de salud pública que con la pandemia y el encierro de la cuarentena se disparó a niveles exorbitantes. Es ahora. Porque no sólo es el consumo: son los intentos de suicidios, las sobredosis, los accidentes fatales ligados al consumo porque  un borracho que se sube al auto o alguien que maneja puesto de merca es terrible. Estamos llegando tarde a algunas cosas. Pero hay que empezar.

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(Foto: Sergio López Isla)

–¿El rol de conductor lo sentís cómodo?

–Sí, me gusta. El tema, en este caso, me tranquiliza porque es algo que conozco por mi experiencia tristemente adquirida, no es algo que estudie en una universidad o que me puse a leer cinco minutos para una nota. Es un tema que espiritualmente y energéticamente me moviliza. Lo conozco muy bien, y te diría que lo padezco.

–¿Por qué?

–Es una enfermedad sin cura, hay que convivir con ello. Sobre todo en este momento que estamos en una sociedad de consumo. Drogas, sexo, posesiones, pornografía, juego, pastillas para dormir, comida: tenés de todo para engancharte. Hablar de esto me tranquiliza y es parte de mi recuperación. Porque vivimos así, rodeados de tentaciones, pero se puede controlar. Cada uno desde su lugar puede aportar para que esto no se siga esparciendo.

–¿Los medios tiene una responsabilidad mayor?

–Todos la tenemos. Cada uno desde su lugar. Un creativo publicitario, por ejemplo, también tiene que ayudar: estamos cansados de ver las publicidades en las que se vende alcohol a las dos de la tarde, con gente pasándola increíble. Todos felices, sólo porque toman alcohol. Esa publicidad la ven pibes de 8, 10 y 12 años. Después nos sorprendemos de que los pibes toman tanto y cada vez a más temprana edad. Cada uno tiene una responsabilidad social que debe asumir. Si todos hacemos algo, el resultado no va a ser tan malo como el que tenemos hoy.

–Lamentablemente, no siempre ocurre.

–No, y en muchas ocasiones hasta alientan el consumo. Entonces, vuelvo a decir, no es tan complicado tomar conciencia y que cada uno desde su lugar dé un pasito hacia la luz. No hacia la oscuridad o la perdición. Porque después es tarde. Es una enfermedad que está en todos lados, todo el tiempo. Creo que a esta altura, lo digo sin temor a equivocarme, en todas las familias de la Argentina hay al menos una persona con algún problema de consumo. Lamentablemente es así: el tío, el padre, el hermano, la pareja o un nieto. Alguien siempre tiene algún tema. Y no podemos esperar a que toda la familia consuma para hacer algo. Hay gente que está empezando y no sabe qué se mete en la nariz, en las venas, en los pulmones o en el alma.

–En muchas películas o series hay escenas sobre adicciones. ¿Eso es perjudicial?

–A veces en las ficciones se pone como un detalle de color, hasta como algo cool. Depende. A veces muestra o justifica el porqué un personaje descarrila y ahí no está lejos de la verdad. Pero bueno, depende de cómo se mire. Hay que estar atento, eso sí. Te repito: cada uno desde su lugar.

–En tu carrera hiciste de todo. ¿Te sentís conforme con ese recorrido?

–Hice como 71 películas, pasé por todos los colores que puede pasar un actor. Recorrí todos los estados, todos los géneros. Hay películas que me gustaron, otras que no me gustaron nada. A veces me divertí y otras se me hizo tedioso. El cine, que es lo que más hice, tiene una amplitud, una gama de colores, un estilo de relato… Es el lugar donde más cómodo me siento y quizá ayude desde allí a reflexionar. Pero siento que como conductor me abrí más. Son cosas diferentes, que se complementan. Ahora mi obsesión es colaborar para abrir los ojos de todos los que pueda. Comencé a los 15 años tomando alcohol, que para mí es una droga legal, de venta libre y con un enorme poder económico detrás. Después pasé a la marihuana. A la cocaína la probé por primera vez a los 17 y la última vez que la consumí fue a los 36. Y no es fácil. Para mí es ahora, cada paso, momento a momento. Yo trato de alejarme de lo malo, pero no lo borro: siempre digo que atrás siempre hay de todo, adelante nada, porque lo que hay es lo que vas haciendo. La creatividad y el aprendizaje son las mejores herramientas contra la desigualdad y la exclusión. Por eso el arte es sanador. «

¿Cuándo?

Seres Libres. Idea y conducción: Gastón Pauls. Lunes a las 22, por Crónica TV.


Inteligencia colectiva

La pandemia trajo en Gastón Pauls mucha incertidumbre y angustia, pero también mucha ilusión y esperanza. “Es una montaña rusa de emociones que nos toca a todos. Pero la vamos llevando. En ese sentido también estoy agradecidísimo: es una bendición tener laburo. Nunca  me olvido que hay gente que la pasa muy mal. No sólo por una cuestión económica, también por un tema anímico. Entonces, más que nunca, hay que tirar lazos. Porque si ves que alguien se ahoga, no tenés más opciones que ayudarlo”, puntualiza.

Para Pauls el caos es global y nuestro país no puede salir de ese contexto: “Hay intereses muy fuertes que definen el destino de muchas cosas, no es fácil hacer una lectura regional. Lo mundial define todo. El ser humano de a pie, como nosotros, no tiene mucho acceso a lo que pasa. Siento que no hay soluciones desde los poderes políticos porque hoy los grandes medios sacan y ponen gobiernos para defender los intereses de unos pocos. Hay una monarquía disfrazada que maneja todo desde lo económico. Creo que hay que estimular el poder de la inteligencia colectiva y crear nuevas formas de manejarnos como sociedad. Siento que las ambiciones e intereses de pocos nos llevan a todos a situaciones como las que hoy nos toca vivir. Hay oficinas muy pequeñas o mansiones muy grandes donde se deciden los destinos de este mundo”.


Pasión por el cine y la magia de John Lennon

Más allá de la pandemia, todo indica que Gastón Pauls siempre tiene un proyecto en cine a la vuelta de la esquina. En esta oportunidad, participa de la filmación de Lennons, la tercera película de José Cicala (las anteriores son las inéditas Sola y La sombra del gato). Pauls compartirá pantalla con Javier Parisi y Luciano Cáceres, y el elenco que completan Luis Machín, Griselda Sánchez, Pachu Peña, Betiana Blum y Malena Guinzburg.

“Hacer cine ya es parte de mí, me siento muy cómodo, es una pasión. Esta es una historia genial y muy divertida: un señor mayor vestido de payaso deja a un niño en un orfanato. Cuarenta años más tarde ese pibe con un productor discográfico y un artista que tiene un gran parecido con John Lennon se proponen realizar un show para recaudar fondos para los niños de ese orfanato. Pero se cruza en su camino un conductor y fanático de Lennon que cree que va a conocer al verdadero Beatle y cuando se da cuenta del ‘engaño’ planea vengarse. Es una comedia muy dinámica”, asegura Pauls.