La vigencia de una obra no solo hace posible que se mantenga en cartel durante años: también permite que se resignifique permanentemente. Ese recorrido transita Potestad, una de las creaciones más significativas de la historia del teatro argentino. La obra de Eduardo “Tato” Pavlovsky atraviesa temas fundamentales de la historia argentina con una mirada distintiva. Desde el genocidio de los pueblos originarios, hasta los 30 mil desaparecidos que dejó la última dictadura cívico-militar.

La reapertura de los teatros permitió el regreso de la tercera temporada, que cuenta con la dirección de Norman Briski y la actuación de María Onetto (en 2019 ganó el premio ACE en la categoría mejor actriz en obra de un solo personaje). Esta puesta tiene la particularidad que usa la técnica japonesa de “teatro noh” para contar la tragedia de una manera distinta. “Es una técnica muy visual y me ayudó, entre otras cosas, para encontrar mi lugar, ya que en la versión original mi personaje era un hombre. Los resultados son muy atractivos porque se trabaja con muchas capas de sentido”, afirma Onetto.

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La actriz confiesa sentirse muy movilizada por la vigencia de la obra: “Es un relato sobre el dolor, pero también reflexiona sobre las certezas y los errores que puede traer aparejados. En una época de tanta incertidumbre como es la de la pandemia, reflexiona sobre ese lugar incómodo y existencial que se nos aparece cuando creemos estar seguros de algo y de golpe cambia drásticamente el panorama”.
La actriz señala que se trata de un material incómodo y que interpela al espectador. “Permite entender, por ejemplo, que quienes cometieron crímenes aberrantes en la dictadura son humanos. No son extraterrestres. La decisión ética de hacer lo que hicieron los transformó en lo que son: monstruos. Es decir, ser buena persona o elegir no hacer maldades imperdonables es, sin dudas, una decisión. La gente que mató, torturó y se apropió de bebés cruzó un límite, pero la complicidad social lo permitió. Esta obra mete el dedo en la llaga en relación a pensar cómo es que se quiere vivir y que no todo es de naturaleza biológica, sino que es tomar y aceptar decisiones sobre qué está bien o qué está mal hacer”, puntualiza Onetto.

Para la actriz, Pavlovsky pensaba la existencia y nuestro país de una manera única. “Su forma de relato es tan teatral –reflexiona–. Más allá del tema que nos toca tan de cerca, la obra genera unas imágenes muy fuertes que logran humanizar hasta lo peor de una persona”.

Onetto también pondera la asociación del autor con Briski, transformando el texto en algo aun más potente: “Norman tiene una capacidad de lectura y de reflexión sobre la condición humana que puede darle a cualquier obra una potencia visual y una profundidad que emocionan. Hasta hay un manejo del humor que permite conocer más al personaje, cuando quizá lo lógico es pensar que si hablamos de algo tan doloroso no habría lugar para reírse absolutamente de nada. Pero entre los dos lo logran, en el momento y la dosis justos para mantener esa tensión que recorre toda la obra. Eran amigos entrañables de aventuras teatrales y poder ser parte de eso es un verdadero honor”.

La clave de la calidad actoral de Onetto, cree, es comprometerse totalmente con cada proyecto. “Se me juegan muchas cosas cada vez que salgo a escena. Hay algo existencial para mí en cada línea que me toca. Busco que cada material que afronto tenga potencia, que me movilice o modifique. No estoy interesada solo en la eficacia de mi trabajo. Busco que cada obra me genere nuevas reflexiones y me desafíe. Cada chance tiene que ser una oportunidad”, pondera la intérprete.

Onetto tuvo el honor de ser dirigida por gente a la que admira y lo considera una bendición: “Siempre soy aliada de la dirección, soy solo materia para que las cabezas creativas puedan proyectar sobre mí. Estoy interesada en aprender, en modificarme, en corregirme. Y me parece que el hecho creativo siempre está por sobre las personas y los nombres. Esto es un equipo, siempre”. «

POTESTAD

Guión: Eduardo Pavlovsky. Dirección: Norman Briski. Actúa: María Onetto. Domingos desde las 20 en Sala Caras y Caretas, Sarmiento 2037.