Desde que, en 1867, Louise May Alcott escribiera Mujercitas, la idea de recrear la historia de cuatro muchachas unidas indisolublemente por la hermandad (de sangre o de elección) y en busca o no del amor romántico siempre ha resultado inspiradora para las ficciones. En este sentido, se puede trazar un arco que va desde el clásico literario de Alcott -y sus múltiples versiones teatrales, cinematográficas y televisivas- hasta seriales contemporáneos como Sex and The City, Amas de casa desesperadas, Por siempre Mujercitas, Pretty Little Liars, Big Little Lies, entre otras producciones de desigualdad calidad y diferente resultado.

Unicornio, la película dirigida y guionada por Natural Arpajou se inscribe en esa genealogía, pero aggiornada a la época actual y ubicada en el contexto de un sur de la Ciudad de Buenos Aires empobrecido. Allí se suceden las historias de Grace (Nancy Dupláa) y Lila (Camila Azul Sosa), la mayor y la menor del cuarteto de amigas incondicionales que conforman junto a Amanda (Carolina Ramírez) y a Diana (Sofía Diéguez), la comunidad sorora que supone el último refugio para la supervivencia, el goce y la ternura. 

–¿Qué te sedujo más del guión?

–Que pone como protagonista al amor, cómo cada una de nosotras ve y percibe el amor y cómo cada ser humano lo quiere transitar. En el caso de la relación amorosa en la que se encuentra Grace, mi personaje, lo vive muy intensamente, a todo o nada, de manera muy diferente a los sentimientos y los deseos del hombre casado que hace años es su amante. Ella puede caer muy bajo pero, en el fondo, no logra someterse a ese amor a medias. La película también trata sobre la autoestima, sobre el hecho de sentirse vieja a los cincuenta años por cierta presión social y subjetiva a ser siempre joven. Finalmente, da cuenta de cómo la luz de las amigas puede poner alivio y cuidado al dolor. Para resumirte es una historia de amor y de amistad femenina con la atmósfera de los barrios del sur de la capital, Pompeya, Constitución. Se ve toda esa fiebre, todo ese color que resuma ciertos problemas de supervivencia y ganas de vivir.

 –¿Te parecés en algo a tu personaje?

-Como muchas, quizás como la mayoría de las personas, en algún momento de mi vida estuve rota y no me valoricé. Es más, me desvaloricé y no me podía ver. Es un sentimiento conocido. Elijo personajes en los cuales el sentimiento que transitan lo he transitado o me resultan familiar. Ese espacio de inferioridad en que se coloca Grace yo lo conozco, entonces supe como contarlo con la mayor verosimilitud y honestidad posible.

-¿Cómo contribuye ésta película sobre mujeres a la lucha feminista?

-Hoy no se puede ser mujer y no ser feminista. Unicornio contribuye a las luchas de las mujeres contando estas historias, dando voz a estas mujeres que no suelen tener voz, que pueden sentirse reflejadas al estar pasando por situaciones similares y que además no son mujeres de sectores privilegiados que no precisan trabajar, sino que son mujeres de sectores populares que tienen que ganarse la comida. Cualquier mujer que esté transitando los mismos pasos que algunos de los personajes puede entender que, quizás no esta tan sola como cree, que frecuentemente hay una red de amigas que pueden ayudar y cuidar. Otro de los méritos de la película es mostrar el dolor como algo legítimo en sociedades indoloras donde parece regir el imperativo de ser felices todo el tiempo.

-¿Cómo te parece que la película concilia los feminismos con la idea del amor romántico, que es el que parecen buscar al menos tres de la cuatro mujeres y la cuarta -que no lo buscaba- es paradojalmente una de las que lo encuentra?

-Es bastante lógico y legítimo que la mayoría de las mujeres busquen el amor romántico porque es lo que nos enseñaron que hay que buscar, incluso aunque hayamos visto malas experiencias aun en el seno de la propia familia. Cada uno de los personajes cuenta cómo somos emergentes de una sociedad y de una cultura y una forma de criarnos que a veces nos hace crear, creer y crecer un poco rotos. Muchas mujeres somos así y lo fuimos solidificando con los años. El patriarcado es algo que viene con nosotras desde la prehistoria: desde la imagen del chabón que te pega un palazo en la cabeza y te somete por una cuestión de fuerza. Siempre fue desparejo y desigual y el patriarcado es algo que todavía llevamos en las células, es difícil de sacárselo de encima. Por supuesto, en el personaje de Cami (Azul Sosa), mucho menos que en la mía que yo nací de madre patriarcal. Entonces siento que lo único que nos puede ayudar es la red entre nosotras, porque nosotras nos podemos comprender. Y bueno encontrarse desde ahí y hacer una resiliencia, transformar ese dolor en algo más positivo para salir adelante. Como mujer de cincuenta y tres años sé muy bien que no soy la que era y poder mostrar mi desnudez, lo que la naturaleza hace con mi cuerpo, me parece bárbaro. También es muy importante que quede claro que todos tenemos derecho al goce corporal.

-¿Qué enseñanza o disparador puede dejarle la película a los espectadores?

-Nunca olvides el pasado, nunca lo ignores. Lleva contigo eso que hiciste y abrázalo bien. La letra de la canción final resume el espíritu de la película. Los personajes terminamos la película, un poco más contentas que cómo la empezamos. Y eso es porque le dimos luz al dolor. Lila se fue de su casa, ella identificó que tenía que salvar a sus hermanitos, ponerle los auriculares para aislarlos  de la porquería. Y finalmente termina pidiendo ayuda. Todas las historias confluyen en un círculo virtuoso entre nosotras, un lindo espiral habilita el comienzo de algo lindo en el futuro. Pero para eso hace falta de la otra. Nadie se salva sola. Frente al mito, a la falacia neoliberal del sujeto que se crea a sí mismo, que progresa solo, la película enseña que siempre precisamos de las otras, de los otros.

Foto: Carolina Ramírez

–¿Qué te sedujo más del guión?

–Que pone como protagonista al amor, cómo cada una de nosotras ve y percibe el amor y cómo cada ser humano lo quiere transitar. En el caso de la relación amorosa en la que se encuentra Grace, mi personaje, lo vive muy intensamente, a todo o nada, de manera muy diferente a los sentimientos y los deseos del hombre casado que hace años es su amante. Ella puede caer muy bajo pero, en el fondo, no logra someterse a ese amor a medias. La película también trata sobre la autoestima, sobre el hecho de sentirse vieja a los cincuenta años por cierta presión social y subjetiva a ser siempre joven. Finalmente, da cuenta de cómo la luz de las amigas puede poner alivio y cuidado al dolor. Para resumirte es una historia de amor y de amistad femenina con la atmósfera de los barrios del sur de la capital, Pompeya, Constitución. Se ve toda esa fiebre, todo ese color que resuma ciertos problemas de supervivencia y ganas de vivir.

 –¿Te parecés en algo a tu personaje?

-Como muchas, quizás como la mayoría de las personas, en algún momento de mi vida estuve rota y no me valoricé. Es más, me desvaloricé y no me podía ver. Es un sentimiento conocido. Elijo personajes en los cuales el sentimiento que transitan lo he transitado o me resultan familiar. Ese espacio de inferioridad en que se coloca Grace yo lo conozco, entonces supe como contarlo con la mayor verosimilitud y honestidad posible.

-¿Cómo contribuye ésta película sobre mujeres a la lucha feminista?

-Hoy no se puede ser mujer y no ser feminista. Unicornio contribuye a las luchas de las mujeres contando estas historias, dando voz a estas mujeres que no suelen tener voz, que pueden sentirse reflejadas al estar pasando por situaciones similares y que además no son mujeres de sectores privilegiados que no precisan trabajar, sino que son mujeres de sectores populares que tienen que ganarse la comida. Cualquier mujer que esté transitando los mismos pasos que algunos de los personajes puede entender que, quizás no esta tan sola como cree, que frecuentemente hay una red de amigas que pueden ayudar y cuidar. Otro de los méritos de la película es mostrar el dolor como algo legítimo en sociedades indoloras donde parece regir el imperativo de ser felices todo el tiempo.

-¿Cómo te parece que la película concilia los feminismos con la idea del amor romántico, que es el que parecen buscar al menos tres de la cuatro mujeres y la cuarta -que no lo buscaba- es paradojalmente una de las que lo encuentra?

-Es bastante lógico y legítimo que la mayoría de las mujeres busquen el amor romántico porque es lo que nos enseñaron que hay que buscar, incluso aunque hayamos visto malas experiencias aun en el seno de la propia familia. Cada uno de los personajes cuenta cómo somos emergentes de una sociedad y de una cultura y una forma de criarnos que a veces nos hace crear, creer y crecer un poco rotos. Muchas mujeres somos así y lo fuimos solidificando con los años. El patriarcado es algo que viene con nosotras desde la prehistoria: desde la imagen del chabón que te pega un palazo en la cabeza y te somete por una cuestión de fuerza. Siempre fue desparejo y desigual y el patriarcado es algo que todavía llevamos en las células, es difícil de sacárselo de encima. Por supuesto, en el personaje de Cami (Azul Sosa), mucho menos que en la mía que yo nací de madre patriarcal. Entonces siento que lo único que nos puede ayudar es la red entre nosotras, porque nosotras nos podemos comprender. Y bueno encontrarse desde ahí y hacer una resiliencia, transformar ese dolor en algo más positivo para salir adelante. Como mujer de cincuenta y tres años sé muy bien que no soy la que era y poder mostrar mi desnudez, lo que la naturaleza hace con mi cuerpo, me parece bárbaro. También es muy importante que quede claro que todos tenemos derecho al goce corporal.

-¿Qué enseñanza o disparador puede dejarle la película a los espectadores?

-Nunca olvides el pasado, nunca lo ignores. Lleva contigo eso que hiciste y abrázalo bien. La letra de la canción final resume el espíritu de la película. Los personajes terminamos la película, un poco más contentas que cómo la empezamos. Y eso es porque le dimos luz al dolor. Lila se fue de su casa, ella identificó que tenía que salvar a sus hermanitos, ponerle los auriculares para aislarlos  de la porquería. Y finalmente termina pidiendo ayuda. Todas las historias confluyen en un círculo virtuoso entre nosotras, un lindo espiral habilita el comienzo de algo lindo en el futuro. Pero para eso hace falta de la otra. Nadie se salva sola. Frente al mito, a la falacia neoliberal del sujeto que se crea a sí mismo, que progresa solo, la película enseña que siempre precisamos de las otras, de los otros. «

Unicornio

Dirigida y escrita por Natural Arpajou. Con Nancy Dupláa, Sofía Dieguez, Camila Azul Sosa y Carolina Ramírez. Estreno: 28 de septiembre. En cines.



El debut cinematográfico de Camila Azul Sosa

Camila Azul Sosa debuta en el cine entrando por la puerta grande de un coprotagónico. Expresa su felicidad y su agradecimiento a los cuatro vientos diferenciándose de Lila, su personaje en la ficción. “En el caso de Lila se puede decir que ella es introvertida y callada, todo lo contrario a mí, que hablo hasta por los codos (risas). Ella es introvertida, pero inteligente. Aunque no sabe muy bien cómo expresar esa inteligencia que tiene. Es sutil, sabe con quién expresarse y en qué momento. Si ella no encuentra el contexto, no habla. Por ejemplo, no habla en su casa donde la violencia intrafamiliar está a flor de piel. Natural (Arpajou, la directora) me tuvo que bajar como actriz para poder llegar a ser Lila. Porque ella lo expresa todo con los ojos, la mirada, los gestos, los movimientos corporales”.

Consultada sobre los recursos y soportes a partir de los cuales construyó su personaje, Azul Sosa responde: “Me pude inspirar en las violencias intrafamiliares que se escuchan en las noticias, en experiencias cercanas de personas que sufren esas violencias. Es algo que pasa por generaciones. A veces se precisa una persona o alguien que diga basta y se pueda desmantelar ese circuito de violencia. Lila viene a cambiar eso y a decir que no quiere amar de la misma manera que ama la madre”.

La actriz también reflexiona: “Por más que aparezca la ilusión del amor romántico, la película lo pone en tela de juicio al dar cuenta de esos dolores que son desamores, esa falta de autoestima presente en discursos sociales que nos rebajan. Y eso lo padecen todas.»






Tres generaciones contra el patriarcado

Unicornio tiene el mérito de ser una película diversa en varios sentidos del término y entre ellos el de erigirse en película intergeneracional. En ese sentido, en sus protagónicos confluyen mujeres consagradas del séptimo arte y de la televisión como Nancy Dupláa, figuras de la pantalla chica como la colombiana Carolina Ramírez, apodada “la reina del flow” por su papel más popular, y debutantes en el cine como la actriz trans Sofía Diéguez y la joven Camila Azul Sosa. A ellas se suma, el cuarto Beatle femenino: Bimbo Godoy, conocida la Señorita Bimbo, que con su relato abre y cierra la película. Todas ellas juntas y contribuyen y dan vida a mujeres que atraviesan diferentes conflictos que van desde los amores con un hombre casado, la necesidad de aceptarse y ser aceptada, los miedos de la madurez, las exigencias de mantenerse siempre joven, los traumas fundantes como el abuso y la violencia intrafamiliar, el alcoholismo, el padecimiento subjetivo y la consecuente autoflagelación y la violencia machista simbólica y literal. Un patrón común explica las heridas del pasado y del presente de esas mujeres (y las limitaciones sentimentales y eróticas, y las violencias de algunos varones): ese sistema de dominación sexo-género que se expresa en los planos del afecto, de la economía, de la cultura y del trabajo y que a grandes rasgos se denomina patriarcado. El mensaje de la película es que de ese sistema sólo se emerge aceptando el dolor y las fragilidades propias de la vida y a plena, tierna y amorosa sororidad. Con esos elementos Natural Arpajou compuso la versión local, conurbana, almodovariana, contemporánea y heavy de Mujercitas.