Con la proyección de RIU, lo que cuentan los cantos, de Pablo Berthelon, esta noche comienza la cuarta edición Asterisco Festival Internacional de Cine LGBTIQ, que “celebra las diversas y múltiples maneras de ser, amar y de estar en el mundo”. 

Hasta el 6 de noviembre y con la nueva dirección de Diego Trerotola, luego de tres ediciones bajo la conducción de Albertina Carri, el Festival una vez más vuelve a tener una Competencia Argentina debido a que “hay mucha producción, algo que no había pasado en las dos primeras ediciones”, dice Trerotola, quien hasta el año pasado fue el vicedirector del Festival.

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“En los primeros años nos costó conseguir películas argentinas dedicadas al género y que nos parecieran que pudieran agregar valor, incluso para participar de la Competencia Internacional -recuerda Trerotola-. Pero ahora, al igual que el año pasado, tuvimos una buena cantidad como para hacer una Competencia Argentina.”

Por esa gran producción, de nuevo habrá Competencia de Largometrajes Argentinos con un jurado integrado por Lionel Soukaz (pionero francés del cine queer), Nadja Houben (directora de la Fundación holandesa para los Derechos Humanos en Cine) y Anahí Berneri (directora argentina); una Competencia Argentina de Cortos, con un jurado compuesto por Javier Daulte (dramaturgo, guionista y director de teatro), Lisa Kerner (artista multifacética y activista), Sofía Saunier (artista, performer, fotógrafa y documentalista uruguaya) y una Competencia Work in Progress, con un jurado integrado por la directora Ana Katz, Agustina Llambí Campbell (directora de producción de películas como La Cordillera y El estudiante, entre otras) y Javier Van De Couter (director y guionista de cine, teatro y tv).

Esta última es una sección que vuelve luego de las dos primeras ediciones -en la tercera no se hizo-, porque no sólo aumentó la producción en general “sino también la cantidad de trabajos que se están llevando adelante. Esta es una sección de la que salieron películas como La Noche”, explica. Esas películas que a partir de su presentación en el festival comienzan la peregrina tarea de conseguir financiación para su desarrollo, este año tuvieron un incremento, que para Trerotola muestran dos cosas: “Una, que la producción está en ascenso; la otra es un cambio de paradigma”.

-¿Cómo sería eso?

-Hay un crecimiento muy importante del documental. Antes había ficciones, el género era tratado desde la ficción, y una ficción estilizada. Ahora de siete películas en Competencia seis son documentales. Pero además es un documental como un contra reality. En el reality todo se ve a través de la cámara de vigilancia, que controla que todos sigan las reglas del juego. En cambio la cámara de estos documentales es lo contrario a eso, participa, es muy inmersiva en las formas de vida que retrata; entiende que la intimidad tiene un poder político y participa desde ahí.

El también crítico de cine cree que las nuevas medidas del Incaa para el fomento de la producción son perjudiciales para “promover la pluralidad de voces y miradas”. Sin embargo, considera que eso no afectará al cine LGBTIQ ni al cine en general. “Habrá películas más precarias, pero no habrá menos voces. Como sucedió con el cine independiente argentino, que surgió en pleno neoliberalismo de los 90, con películas con un contra discurso claro respecto al cine argentino que se hacía, que era cine de época: no tomaba a los jóvenes ni a los nuevos problemas que había en ese momento.”

En ese sentido, si bien dice que lo suyo puede pecar de optimismo, confía en que se harán más películas. “Se van a hacer con un celular, pero se van a hacer. Hollywood hace películas con celulares. Ya no tenés el problema de los insumos, y aunque los aparatos pueden ser caros los podés conseguir bastante fácilmente.” De hecho encuentra cierta relación entre el empuje y crecimiento que viene teniendo el cine LGBTIQ y estas formas de producción: “Muchas películas tienen una producción de proyecto de estudiantes: se hacen para alguna cursada y terminan siendo proyectos a presentar; pero dan cuenta de vidas que quieren ser marginalizadas”. Y pone de ejemplo Rómulo, que cuenta sobre una ex pareja de internas del Borda que luchan contra la manicomización.

Por último, Trerotola no quiere olvidar, precisamente, un olvido. “Este año dedicamos un Foco a Enrique Raab, quien para mí fue uno de los mejores cronistas de la Argentina, con textos periodísticos dedicados al cine y el teatro donde ya discutía el género a través de los conceptos de maricón y machismo”. Un Foco sobre el periodista originario de Viena, Austria, que desaparecido por la dictadura el 16 de abril de 1977, que el director del Festival Asterisco considera fundamental: “Todavía el colectivo de la diversidad sexual no tiene su Memoria, Verdad y Justicia. Y creemos que en tiempos del 2×1 para genocidas, revisiones y cosas así, recuperar la mirada de esos desaparecidos es muy importante”.

Sedes y entradas:

Malba Cine (Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415) / Entradas: $60
Espacio Cine.ar Gaumont (Av. Rivadavia 1635) / Entradas: $30
Escuela Nac. de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) – Moreno 1199 / Entrada gratuita
UNIVERSIDAD DEL CINE – Pasaje J. M. Giuffra 330 / Entrada gratuita