Un jurado popular en Mendoza encontró al ex oficial de la policía, Darío Jesús Chaves Rubio, culpable por el transfemicidio de Melody Barrera, asesinada a los 27 años en agosto de 2020. Pero también culpable por haber perpetrado el crimen con alevosía, ensañamiento, con un arma de fuego y siendo policía.

Minutos después la jueza Nancy Lecek dio a conocer la sentencia condenatoria por el crimen de odio a la identidad de género y el resto de los agravantes, y la pena a aplicar: prisión perpetua. Los fundamentos de la sentencia, dijo la jueza que guió el debate, serán dados a conocer en los plazos que marca la ley.

El juicio y la sentencia cobran relevancia por varios aspectos. Reconoce que fue un homicidio por odio a la identidad de género y también toma en consideración otros agravantes. Es decir, se inscribe en el legado jurídico de la sentencia del juicio de Diana Sacayán, en 2018.

Por otro lado, es la primera vez que en Mendoza se llega a una sentencia por crimen de odio, que además recoge las demandas de justicia de los activismos. También es la primera vez que el veredicto de un transfemicidio está a cargo de un jurado popular ya que el proceso se desarrolló a través de este sistema. El proceso además fue transmitido por el canal de Youtube del Poder Judicial de Mendoza.

“Nosotros, el jurado, encontramos al acusado culpable por el delito de homicidio agravado por odio a la expresión de género o identidad de género, travesticidio”, leyeron esta noche en Polo Judicial Penal de la ciudad de Mendoza, donde se lleva a cabo el juicio. También lo encontraron culpable de homicidio agravado por alevosía, homicidio agravado por el uso del arma de fuego, por ensañamiento y por ser un sujeto en actividad en la policía. Es decir, coincidieron con lo pedido en su alegato la fiscalía.

Antes de la sentencia, la jueza pidió secreto sobre las deliberaciones. «La ley les impone que no revelen jamás lo que ha sucedido en la sala de deliberaciones», les dijo. La condena fue leída unos minutos después y aplicó las mismas figuras y agravantes de homicidio previstos en el Código Penal de Argentina.

Chaves Rubio había sido acusado por la fiscalía por el delito de homicidio con cinco agravantes: odio a la identidad o expresión de género, lo que se conoce como travesticidio o transfemicidio. Pero también por alevosía; ensañamiento; por abusar de su cargo de funcionario policial; y por utilizar un arma de fuego.

Foto: Ramiro Gómez / Télam

Transfemicidio: Primer juicio por crimen de odio en Mendoza

Fue la primera vez que un crimen de odio llegó a juicio en esta provincia. Comenzó el lunes 12 de septiembre y se extendió hasta esta jornada. Durante la semana, la comunidad travesti trans de Mendoza hizo un despliegue de actividades, muestras y charlas. Desde la ciudad de Buenos Aires viajaron les activistas Alma Fernández, Florencia Guimaraes, Daniela Ruiz y Say Sacayán. También la subsecretaria de políticas de diversidad, Greta Pena, está allí. 

Marlene Wayar fue convocada como testiga experta y declaró en el juicio. «Este crimen es uno de los tantos más que por su resonancia nos llegan, pero es esa puntita del iceberg que muestra la cantidad de crímenes que no avanzan en juicios con condenas. En el continuum de violencias que vienen padeciendo las personas travestis y trans durante su recorrido vital, este es es el grado máximo de violencia que termina con una vida. Pero son todas condiciones abrumadoras que hacen que aún hoy la expectativa de vida no supere los 35 años para la comunidad», dijo a Presentes. Y advirtió: «Se necesitan políticas públicas para que esto no termine con un individuo preso simplemente, sino que hay un trabajo de toda una sociedad que no produzca este tipo de individuos capaces de cometer travesticidios y transfemicidios».

Transfemicidio
Familiares y amigos de Melody Barrera.

Lo que contó el cuerpo de Melody Barrera

La última jornada del juicio comenzó esta mañana con los alegatos en el Polo Judicial Penal de Mendoza. En primer lugar expusieron los fiscales. El fiscal en jefe de Homicidios, Fernando Guzzo, brindó una serie de explicaciones técnicas que precisaron por qué motivo no hubo “legítima defensa”, argumento que se sostuvo desde la defensa del acusado.

Darío Jesús Chaves Rubio declaró en el tercer día del juicio y una vez más dijo haber sufrido un ataque por parte de Melody. “Tenía mucho miedo, no sé cuántas veces disparé”, dijo Chaves.

Sin embargo, en el alegato final, la fiscalía detalló que en el cuerpo de Melody no había signos de defensa, y mucho menos de pelea. “El cuerpo lo que nos dice es que Chaves Rubio la acribilló a balazos”.

“Hasta el día que lo detienen, él lleva su vida como si nada hubiera pasado. Con una indiferencia absoluta, portando el arma”, resaltó Guzzo. “Creo que esto lo hace únicamente por la omnipotencia que siente en base a su personalidad de jugar a no ser descubierto y que este hecho quedara impune. Durante su declaración nunca habló de Melody. Nunca pidió disculpas. Melody siguió siendo para él, y al momento de hoy, un objeto”, expresó el fiscal. 

La saga de mentiras de Chaves Rubio también quedó en evidencia en el alegato de la fiscalía. “Lo primero que quedó claro en este debate es que Chaves Rubio mintió. Mintió a su esposa, mintió a su familia, mintió cuando dijo que había un robo. Mintió acomodando el relato como le convenía”.

La jueza a cargo de guiar el debate fue Nancy Lecek. La querella estuvo representada por les abogades Viviana Beigel y Lucas Lecour, de la organización de Derechos Humanos Xumek.

Cómo fue la reconstrucción de los hechos

Al momento de pedir condena, la fiscalía tuvo en cuenta el estado de vulnerabilidad –común a todo el colectivo travesti trans- del cual Melody era víctima.

El lunes, en la apertura del juicio, reconstruyó los hechos. “Existió una discusión por la cual Melody terminó arrojándole gas pimienta en la cara. El acusado se retiró del lugar a bordo de su vehículo. A las 3.08 iba pasando un chofer de la empresa Cabify, a quien le anunció lo que haría: voy a buscar un arma y cagar a tiros a los travas. Esto en definitiva es lo que hizo. El señor Chaves Rubio con total frialdad, con ira, con alevosía y con ensañamiento comenzó a agredir a Melody. Le efectuó 6 disparos de los cuales 5 la atravesaron. De esos 5 que fueron a zonas vitales de su cuerpo, 4 de ellos fueron ejecutados por la espalda. La dejó agonizar y huyó de su auto a toda velocidad”.

Las pruebas contra el ex policía

El transfemicidio de Melody Barrera se perpetró en la madrugada del sábado 29 de agosto de 2020. Melody recibió seis disparos de arma de fuego desde un vehículo en la calle Correa Saa y Costanera, de Guaymallén, a pocos metros del límite con la capital mendocina.

En el lugar donde se produjo el hecho se encontraron varias vainas servidas de calibre 9 milímetros. La pericia balística realizada sobre la pistola de Chaves determinó que los proyectiles y las vainas eran coincidentes. El imputado quedó detenido el 17 de septiembre del 2020 en la dependencia donde se desempeñaba.

La defensa del acusado estuvo a cargo del abogado Pablo Cazabán. En nombre de su defendido, pidió al jurado se imponga la pena “acorde a lo que sucedió. Y expresó: “Se han magnificado diversas cosas. Hemos escuchado testigos calificados pero que muestran las falencias que el Estado y la sociedad tenemos en la protección de los derechos transexuales y travestis y esto no se logra con una condena”, dijo el abogado defensor Pablo Cazabán.

“Melody usaba auriculares para no escuchar los insultos”

Melody Barrera era una mujer trans de 27 años. Vivía con su mamá y había transicionado  cuando tenía 16. “Melody se dedicaba a realizar las tareas del hogar. Su mamá decía que ella era impecable. Su casa estaba impecable. Para la fecha en que Darío Chaves Rubio la asesinó, quería estudiar”, reconstruyó la abogada defensora, Viviana Beigel.

“Le exigí que terminara la secundaria y la terminó, a Dios gracias. También la convencí para que, en el 2021, cuando terminara la pandemia, empezara una carrera. A ella le hubiese gustado ser psicóloga infantil. Yo le decía que no, que mejor siguiera Bromatología, que también le gustaba: se sabía todos los nombres de las bacterias. Pero no llegó a eso”, dijo a Presentes Victoria Pincheira, la madre de Melody. También recordó que “ella hacía muchas bromas, me hacía chistes, me molestaba, me escondía las cosas, era traviesa”.

Melody no pudo evadir la discriminación hacia el colectivo travesti trans. “Usaba auriculares porque no quería escuchar las burlas, los insultos en la calle, no quería escuchar la discriminación que sufría día a día por pensarse distinta, por querer ser distinta, por querer ser Melody”, detalló Beigel.

Y agregó: “Melody es una persona que merece ser llorada. En ella están miles de otras Melodys que no pudieron ser y que en plena juventud fueron víctimas de individuos que tomaron y formaron su pensamiento en esta sociedad que odia la transexualidad, que es homofóbica y que es discriminatoria”.

Justicia con perspectiva de género y diversidad

La fiscal de Instrucción de Homicidios, Andrea Lazo, consideró en su alegato de apertura que “es necesario que esta justicia responda con perspectiva de género y diversidad frente a este tipo de crímenes”.

Y se dirigió al jurado: “Hoy ustedes puedan representar a esta justicia, puedan representar a Melody y puedan representar a los grupos que de alguna manera han sido vulnerados o marginados en nuestra sociedad, poniéndole un fin, un freno al odio, la discriminación, y la violencia con el que se siente distinto, con el que se autopercibe diferente”.

Este juicio fue acompañado a lo largo de la semana con una serie de actividades convocadas por organizaciones de la diversidad sexual para pedir Justicia por Melody en Mendoza y también en la Ciudad de Bs As.

Allí el viernes pasado, activistas trans y de la diversidad sexual se movilizaron hasta la Casa de la Provincia de Mendoza, a metros de Callao y Corrientes, para leer un manifiesto y reclamar justicia. “En Mendoza y en todo el país es hora de que el Estado y sus instituciones empiecen a reparar tanta violencia contra nuestras vidas”.

Este artículo pertenece a la Agencia Presentes y es reproducido por Tiempo Argentino a partir de un convenio de publicación para difundir periodismo especializado y de calidad.