Cumplió un año la Cooperativa de Estética «Fuego». Está integrada por mujeres travestis y trans. Funciona en la zona céntrica de la localidad de Villa Ballester, en el partido bonaerense de San Martín. El festejo contó con la presencia de autoridades nacionales y locales que, como muchos comprenden, la autogestión es la herramienta de inclusión para quienes siempre estuvieron excluidas y olvidadas.

Si el Estado nacional, provincial y municipal acompañan “la organización popular, la comunidad se fortalece”, aseguró Elizabet Gómez Alcorta, titular del Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad de la Nación. Así se crea un círculo “virtuoso que tenemos que defender y fortalecer siempre para seguir creciendo”, recomendó.  

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“Las mujeres que integran esta cooperativa son un ejemplo para todas, todes y todos”, subrayó Gómez Alcorta. Continuó profundizando que “el hecho de que puedan estar atendiendo un comercio propio en el corazón de Villa Ballester, brindando un servicio fino y de calidad a la comunidad, en el hermoso lugar que eligieron, es una invitación a que nadie abandone ningún sueño porque todo es posible” destacó la ministra.

“Fuego da cuenta de que la economía popular es una estrategia, una salida, una realidad objetiva y concreta que los pueblos organizan para salir de situaciones difíciles como, por ejemplo, la falta de trabajo” describió Leonardo Grosso, diputado nacional del Frente de Todos y militante del Movimiento Evita. “Este centro de estética de travestis y trans organizadas es la foto de la comunidad que se reconstruye a sí misma. Esto es lo que queremos hacer en todo el partido de San Martín y replicarlo en toda la Argentina”, agregó el legislador.

“Este emprendimiento cooperativo se articuló con el Programa Trabajo Autogestionado (PTA) y de una serie de proyectos del Ministerio de la Mujeres, Género y Diversidad de la Nación”, contó Grosso. Se logró primero con un grupo de “compañeras que ya tienen el oficio y perfeccionaron a otras”.

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Foto: Gentileza Facundo Ovejero Ferré

Con mucho esfuerzo pudieron alquilar un “local en Villa Ballester y así construyeron sus propios puestos de trabajo ocho compañeras. Además, piensan replicarlo en todo el distrito para ayudar a otras”, celebró Grosso. También ahondó en que ellas son “las creadoras y quienes dirigen la organización”.

“Es muy importante porque de este modo consiguen un dinero extra a parte del PTA”, señaló el referente del Movimiento Evita. “La cooperativa es un ejemplo de la potencia que tiene la economía popular para transformar la realidad de las personas y garantizar puestos de trabajo. También el dinamismo en la economía argentina” resaltó Grosso. Cerró expresando que “estamos muy contentes de que esta experiencia haya cumplido un año”.

Cabe destacar que desde 2018, este distrito, tiene cupo laboral trans, con la adhesión del Concejo Deliberante y que fue ratificada por el Poder Ejecutivo. Desde el Municipio de San Martín informaron a este diario que es el distrito con mayor cantidad de población travesti, trans y no binarie de toda la provincia. Esta comunidad tiene una expectativa de vida de 35 a 45 años, como consecuencia del estado de desprotección en el que viven.

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Foto: Gentileza Facundo Ovejero Ferré

La historia de «Fuego»

La Cooperativa de Estética “Fuego” nació de la red de cuidado para personas  travestis-trans y diversidades, el “Teje San Martín”. La organización fue creada por el Movimiento Evita San Martín, y a partir del desarrollo que se fue dando empezó a construir soluciones a problemas más de fondo para las mujeres de esta comunidad. Hacen tratamiento de pelo, uñas, embellecimiento de manos y pies. Durante el acto de celebración del 1° aniversario, las mujeres cantaron y brindaron distintas expresiones artísticas.   

“Esta iniciativa nació durante la pandemia por las necesidades de las poblaciones más vulnerables, en este caso, las compañeras travestis-trans que ejercen trabajo sexual”, reconstruyó Paola Acevedo, coordinadora del “Teje San Martín” y presidenta de la Cooperativa de Estética “Fuego”.  

La organización también hace abordajes de consumos problemáticos de drogas dentro de los barrios. “Durante la pandemia empezamos a darnos cuenta que era momento de organizarnos porque las compañeras no llegaban a llevar el alimento a sus mesas” aseveró Paola, a este diario. Las trabajadoras sexuales “eran perseguidas por la policía, otras no podían acceder al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) porque no tenían documento y también carecían de muchas otras cosas. Por eso empezamos a organizarnos” recordó.

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Foto: Gentileza Facundo Ovejero Ferré

“A partir de esto realizamos tres campañas de documentación y de acceso a la salud pública. Muchas necesitaban medicamentos retrovirales para continuar sus tratamientos, por eso nos organizamos alrededor del PTA, que son los planes sociales con cargas horarias y comunitarias”, detalló Paola. “Nosotras brindamos un servicio a la comunidad, en los barrios con las ollas populares. Decidimos llegar a las personas que más necesitan y padecen situaciones muy críticas”, agregó la coordinadora.

Por todas las injusticias que sufre esta comunidad nació la necesidad de formar un centro de estética “con todas los saberes y experiencias de las compañeras travestis, trans que ya las desarrollaban individualmente en los barrios”, contó Paola. “Nosotras lo que hicimos fue organizar el trabajo y alquilamos un local en la zona céntrica de Villa Ballester y montamos la cooperativa” agregó.  

“Así empezamos a visibilizar el trabajo de nuestras compañeras travestis y trans” remarcó. También rompieron con todo tipo de “estigma y discriminación” enfatizó Paola. Continuó celebrando que “el pasado lunes cumplimos el primer año de autogestión y esperamos poder realizar muchos otros proyectos como este dentro de la economía popular, para generar fuentes de trabajo para nuestras compañeras que tanto lo necesitan”.