Los vecinos del barrio porteño de Núñez se manifestaron una vez más en contra de la política de Estado del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires vinculada con el avance de la especulación inmobiliaria por sobre los intereses de los habitantes de la zona. Protagonizaron otro semaforazo y fueron agredidos por constructores de una de las obras.

La movilización fue este jueves por la tarde. Se trata de la segunda vez en pocas semanas que los vecinos realizan este tipo de medidas en la zona con la idea de concientizar sobre los efectos negativos que acarrea la construcción desmedida a partir de la aprobación generalizada de convenios urbanísticos que van a contramano de lo que establecían las normas de edificación.

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“Nos estamos manifestando en contra del Código de Urbanización ya que seguimos sin recibir respuesta alguna de las autoridades. Están destruyendo el patrimonio urbano, casas que debieron tener protección no la tuvieron y están siendo destruidas”, argumentó a Tiempo Argentino, Matías Amica, referente de Vecinos Unidos de Núñez.

María Elisa Rey agregó que “un montón de arboles tanto en la vía pública como de las casas, están siendo tirados, es algo sistemático que se repite vereda a vereda”. Otra de las vecinas consultadas, Marisa Monge, lamentó: “hemos hecho presentaciones a la justicia y no tuvimos respuesta por eso decidimos salir a las calles”.

Como si fuera poco, los participantes de la movilización que recorrió las calles del barrio y alguna de las obras cuestionadas, denunciaron haber sido agredidos por constructores. “Estábamos manifestándonos pacíficamente por las obras camino al semaforazo y en Arcos y Correa estaban tirando árboles. Uno de los arquitectos o encargados de la construcción empujó a una señora y agarró un fierro y nos amenazó a todos”, advirtió Amica.

Tal como informó Tiempo hace unas semanas atrás, los balcones, las calles y los negocios de Núñez desde hace meses que están colmados de carteles con consignas en contra del plan del gobierno de la ciudad de favorecer la demolición de los típicos chalets de la zona en beneficio de los desarrolladores de edificios de varias plantas que desdibujarían la esencia del lugar.

Es con la idea fija de densificar aún más la Ciudad, desde el oficialismo avalaron la posibilidad de construir sobre la línea municipal, cuando antes debían dejar un retiro de tres metros de verde, por ejemplo o habilitar la demolición de casonas históricas que pertenecen al patrimonio de todos los porteños.