Un mensaje instalado desde el 2020 por medios y políticos opositores, que rechazaban los confinamientos, era que los chicos no se contagian. Pasados dos años las prueban sobran: los menores se infectan, y algunos pocos fallecen, como ocurrió ayer en Santa Fe. Con 130 mil casos diarios, la población menos vacunada es la que puede sufrir más consecuencias.

El miércoles, el Ministerio de Salud provincial informó tres muertes: una persona de Rosario de 44 años, otra de Esperanza de 85 y, la que causó más impacto, un bebé de 35 días.

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Según trascendió, era oriundo de la ciudad de Santa Fe y se encontraba internado desde hacía menos de una semana en el hospital Orlando Alassia en el área de Neonatología. Al ser menor de tres años, no tenía la vacuna contra el Covid–19.

Los especialistas vienen anticipando que la tercera ola está impactando en la población pediátrica. La razón es que son los menos vacunados: hay un 66% de menores de 3 a 11 años con al menos una dosis, y el 43,3% con dos. De 12 a 17 años los guarismos mejoran: el 83,8% recibió la primera dosis y el 64,7% completó esquemas.

«La única manera de protegerlos es vacunando a todos los niños», sostuvo la ministra de Salud de Santa Fe, Sonia Martorano. Desde el lunes, todos los vacunatorios de la provincia aplican primeras y segundas dosis a chicos de entre 3 y 17 años «a demanda libre», sin necesidad de sacar turno. Los menores son inoculados con Sinopharm, y a los adolescentes les aplican Pfizer.

Esta semana, como anticipó Tiempo el domingo, se reunió la ministra de Salud de Nación, Carla Vizzotti, con las autoridades de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) para reforzar la campaña de vacunación pediátrica. La SAP había sido apuntada por rechazar en un primer momento la Sinopharm en los más chicos. Hasta hoy hay pediatras que no sugieren la vacunación a los menores. En plena tercera ola, cualquier joven o adulto se puede contagiar y significarle un par de días de fiebre o solo un resfrío, y no lo ve como un riesgo, pero si está en contacto con menores (sobre todo con menos de 3 años, que no pueden vacunarse) el escenario es más incierto y problemático para ese niño o niña, sobre todo quienes tienen enfermedades preexistentes. Y no son pocos: más de 600 mil menores viven en Argentina con algún factor de riesgo.