“Claramente hubo un tinte ideológico desde el principio que fue la destrucción de la industria nacional y de la destrucción del funcionariado público de la industria nacional. Hubo una ideología como la de ahora, con la diferencia que ahora son más bruscos, más torpe. La cosas no pasan porque sí”, dice Jorge Salimei. La memoria lo lleva a la fábrica que fundó su padre durante el peronismo, que en 1977 era la cuarta empresa industrial argentina que daba trabajo a 10.000 personas y a la que la tablita cambiaria de Martínez de Hoz llevó al colapso financiero y a la quiebra. Pasaron 38 años, pero junto a la Comisión Nacional de Obreros y Empleados de Sasetru Alimentos Argentinos impulsan un proyecto para revivir la empresa en Avellaneda, que cuenta con apoyo de sindicatos y de la comuna y que contempla una planta con 600 obreros para producir alimentos a menor costo. Una iniciativa en la legislatura bonaerense intenta que el proyecto sea declarado de interés provincial.

“Yo ya no tengo nada”, dice Salimei. Su padre, Jorge Néstor Salimei, fue el principal desarrollador de la empresa que había co-fundado en 1949 junto a Ángel Seitún y Fermín Trucco (de sus apellidos viene el nombre: Sa, Se, Tru)  y que producía aceite, harinas, fideos, conservas, dulces, panificados, vino y arroz. La empresa tenía plantas en Avellaneda, Quequén y Luján de Cuyo y llegó a acaparar un 40% del mercado interno de alimentos, poseía el molino más grande del país, tenía flota mercante y muelles en Bélgica e Italia y era propietaria del Banco Internacional.

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Cuando el 10 de junio de 1975 murió Jorge Néstor Salimei, su hijo heredó millones. Pero la política económica de la dictadura lo dejó sin nada y hoy se unió a los empleados y trabajadores de la fábrica porque comparten el mismo objetivo: volver a producir.

“Estamos con los trabajadores con una pasión que es reactivar Sasetru, volver a hacer la fábrica en Avellaneda. Nos apoya el Intendente y creo que se puede producir harina, fideos y galletitas a precios mucho más razonables de los que estamos viendo hoy, que se manejan márgenes que son monstruosos y hay un nivel de concentración que no se había visto antes”, explica.

“Con los trabajadores hemos logrado que la Cámara Comercial decida reabrir el caso para terminarlo bien. No queda mucha plata, no quedan acreedores y ya casi todos cobraron. La idea es terminar con la parte judicial y comenzar con la reactivación y buscar apoyo estatal y socios para importar la maquinaria y reactivar la fábrica que es lo que queremos hacer”, se entusiasma Salimei.

En septiembre, diputados del peronismo presentaron una iniciativa para declarar de interés legislativo al Proyecto Sasetru Alimentos Argentinos, que tiene por objetivo “la reactivación industrial y el reposicionamiento de la misma en el mercado interno y externo de nuestro país”. Lleva las firmas de 18 diputados del bloque Unidad Ciudadana FPV-PJ que preside Florencia Saintout.

El proyecto para reactivar Sasetru aspira obtener un espacio en el parque Industrial de Sarandí, en Avellaneda, para instalar allí la planta fabril que daría, en principio trabajo a 600 obreros. Pero para eso hace falta inversión. Tiempo atrás habrían alcanzado un principio de entendimiento con el distrito que conduce el intendente Jorge Ferraresi.

“Hace unos diez días presentamos el proyecto también en la Universidad Metropolitana con la idea de lograr una empresa que talle en la soberanía alimentaria, que baje los costos de producción de los alimentos y los precios y con una lógica diferente en la relación con los obreros”, explicó a Tiempo el referente Joaquín Escobar, que es funcionario de la Dirección de Economía Social de Avellaneda y acompaña a Salimei y los trabajadores en el proyecto de reapertura de Sasetru.

El referente remarcó que la Undav, la UTN, organizaciones sociales y sindicales respaldan el proyecto que aseguró que “es industrial y social”.

La quiebra y la dictadura

Sasetru quebró el 5 febrero de 1981, en el tramo final de la dictadura cívico militar. Ese proceso estuvo signado por las irregularidades. En 2013 el cierre de la empresa fue denunciado como delito económico de lesa humanidad y derivó en la causa (N° 1346/13) que está siendo investigada  en el juzgado federal N°6, y en la que los trabajadores fueron tomados como parte querellante.

El principio del fin fue cuando en diciembre de 1980 Sasetru se presentó en concurso de acreedores, recuerda Salimei, y la justicia de la dictadura habilitó la feria para pedirle 17 veces la quiebra. Pero el principal objetivo de la gestión del dictador Jorge Rafael Videla, su ministro de Economía, José Martínez de Hoz, y su gerente del Banco Central, Alejandro Reynal, era el Banco Internacional

“El Banco Internacional que había sido intervenido por el Banco Central que lo había endeudado. Finalmente fue vendido el viernes 17 de marzo del ‘81, el último día hábil de la gestión de Reynal, como presidente del Central, de Martínez de Hoz como ministro y de Videla como presidente”, recuerda Salimei.

El Banco, asegura, era el botín que buscaban los dictadores. “A nosotros nos detiene la Policía Federal, de la división Bancos, por subversión económica. Todo el tema tuvo que ver con que ellos querían vender rápido el Banco Internacional antes de irse”, señala. Y sigue: “Para vender un activo de una empresa que está en quiebra necesitas la autorización del juez, pero ellos no la pidieron. Lo que pasa es que era una cifra extraordinaria de 150 millones de dólares que el juez hubiera pedido pero para que fuera para los acreedores. En definitiva el Banco se vendió gratis con un artilugio contable”.

Esa venta es lo que denunció junto a los trabajadores como delito de lesa humanidad en Comodoro Py “Hay una causa que está llevando adelante la doctora Paloma Ochoa y la doctora María Ángeles Ramos, la fiscal contra delitos de lesa humanidad”, aclaró.

-¿Porqué la dictadura quiso sacar del juego a Sasetru?

-Todavía no está dictaminado que fue un delito de lesa humanidad aunque todo indica que lo fue. Eso lo tiene que dictaminar un juez pero la investigación camina hacia eso.  Hay algo que es muy difícil de explicar. La guerrilla la habían derrotado ya al principio (de la dictadura) a Santucho lo habían matado en una emboscada, pero ellos necesitaban hacer otro modelo de país.