Las mujeres avanzaron, entonaron cantos, algunas maniobraron verduras como ramos de flores, otras sostuvieron banderas. Las calles de Zárate, en la provincia de Buenos Aires, perdieron la calma habitual de un lunes a la mañana cuando las trabajadoras de la tierra, campesinas y productoras rurales hicieron lo que el cansancio y la bronca les demandaron: una acción directa –escrache– en la fachada de la planta de semillas transgénicas de Bayer- Monsanto. “Queríamos señalar a los responsables del paquete tecnológico de muerte y destrucción”, expresaron.

En el marco del Encuentro Nacional de Mujeres de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y coincidiendo con un acampe frente al Congreso de la Nación, este lunes, las mujeres del campo, trabajadoras y productoras, se manifestaron frente a la planta del gigante transnacional como forma de reclamo por la ley de Acceso a la Tierra y la Soberanía Alimentaria.

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“Queríamos señalar a los responsables del paquete tecnológico de muerte y destrucción. Somos nosotras la que más lo sufrimos, las que vemos como golpea nuestras vidas provocando abortos, cáncer, enfermando a nuestras familias, somos las primeras en decirles a nuestros hijos e hijas ´no comas esa frutilla que está mal curada con veneno´”, le dice a Tiempo Rosa Pellegrini, coordinadora nacional de la Secretaria de Género de la UTT.

“Además de envenenarnos, de envenenar los suelos y los territorios, te imponen el paquete tecnológico como la única alternativa para producir alimentos. Te esclavizan porque te obligan a pagar ese paquete tecnológico a precio dólar. Empresas transnacionales como Bayer – Monsanto vienen a nuestro país y producen venenos cancerígenos para nuestros pueblos”, destaca Pellegrini.   

A través de un comunicado, la UTT señaló que “mientras una buena parte de nuestra población tiene comprometida su nutrición adecuada, y otra buena parte debe gastar casi la totalidad del salario en alimentos, la contracara son un puñado de corporaciones monopólicas que concentran el 80% de las marcas de las góndolas y tienen rentabilidades que superan los mil millones de pesos anuales cada una. Este modelo agroalimentario no da para más”.

“Las mujeres –continúa el texto– son las primeras en visibilizar que el paquete de agrotóxicos que imponen estas empresas no nutre ni alimenta. Al contrario, mata y envenena, desatando efectos negativos sobre la salud y la tierra, provocando desmontes, contaminación, enfermedades, malformaciones, abortos espontáneos, problemas neurológicos. Esos males lo sufren nuestros hijos e hijas”.

“Exigimos –completa Pellegrini– que se termine la violencia de estas empresas contra nosotras. Estamos cansadas de ser sostenedoras de un modelo productivo sin acceso a las tierras y que daña la salud. Nosotras somos las que tenemos que apostar por la agroecología, aun en contra de nuestras parejas que están sometidas al paquete tecnológico, pero el Estado no nos cuida”.