Entre 2013 y 2019 la Argentina bajó su nivel en casi todas las pruebas de Lectura, Matemática y Ciencias realizadas por la UNESCO entre 16 países del continente. El ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, lamentó los resultados y responsabilizó a la baja de la inversión educativa durante la gestión de Cambiemos, que abarcó casi todos esos años.

El Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), realizado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) y la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO, evalúa el desempeño en esas tres asignaturas de chicas y chicos de 3° y 6° grado de primaria de 16 países de América Latine y el Caribe. Los puntajes obtenidos por nuestro país en casi todas las áreas se ubican por debajo del promedio regional. En 2013 y 2006, en cambio, estaban al mismo nivel o por encima del promedio.

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Esta vez, todos dieron por debajo. Excepto Lengua en 6°, que dio igual. Los puntajes promedios (3ero y 6to grado) obtenidos por Argentina en 2019 son significativamente inferiores a los alcanzados en las anteriores pruebas desarrolladas por UNESCO en 2006 y 2013. Por ejemplo, en Matemática, Argentina había mejorado su puntaje de 2006 a 2013, pasando de 689 a 720 puntos. En 2019 fueron 690. América Latina cayó, en el mismo período, pero en menor magnitud, de 700 a 698.

En Lengua fue similar: nuestro país había mejorado en 2013, llegando a 705 puntos, 5 por encima de la media regional. En la prueba de 2019, en cambio, descendió a 694. Y América Latina quedó en 697.

Si bien en procesos educativos nada es por una sola causa, y desde el Ministerio hablaron de “reconocer la naturaleza” de los problemas para “trabajar en un objetivo claro y urgente para corregirlos”, como es este caso el hecho de “recuperar y mejorar los aprendizajes y rendimientos escolares”, el ministro Perczyk encontró un motivo estructural: la baja inversión de la gestión anterior.

Mientras que entre 2003 y 2015 el gasto consolidado del Estado Nacional en Educación aumentó en promedio 2,7 puntos porcentuales del PBI, pasando del 3,4% al 6,1% del producto; entre 2015 y 2019 cayó en más de 1,3 puntos del PBI cerrando en 4,8%.

En términos per cápita, esta caída de la inversión educativa significa que cada chico/chica argentina dejó de percibir, en términos reales, $10.886 por año del Estado Nacional en su educación.

“En gran medida, este deterioro se explica por el notable retroceso de la inversión educativa por parte del Estado Nacional en el período 2016-2019. La desinversión educativa durante 2016-2019 tuvo lugar en un número importante de las áreas de la educación: formación docente, infraestructura, innovación, evaluación, conectividad y tecnología, políticas socioeducativas, educación superior y FONID”, apuntó el ministro.

El área de Institutos de Formación Docente tuvo una caída del 73,8% en esos cuatro años, el programa de Políticas Socio educativas y Gestión Educativa descendió un 70%, y el que sufrió las peores consecuencias fue el de Innovación y Desarrollo de la Formación Tecnológica, con una baja del 134%.

Números y propuestas

“La única manera de garantizar el pleno derecho a la educación y los aprendizajes de nuestras y nuestros estudiantes es con un Estado activo que financie de forma sostenida e integral el sistema educativo”, remarcó el ministro, y enumeró acciones que actualmente lleva adelante la cartera para revertir la situación: “Estamos fomentando la inclusión tecnológica (Conectar Igualdad) para alumnas y alumnos y docentes, sumando recursos, conectividad y equipamiento tecnológico para los establecimientos; reforzando el acompañamiento a los docentes con capacitación permanente, porque la educación también se trata de vínculos humanos y afecto; invirtiendo en mayor infraestructura escolar porque queremos que las escuelas sean lindas y cómodas para que los chicos quieran asistir y donde no solo aprendan Matemática, Lengua y Ciencias, sino que también puedan entender su contexto  histórico para formar un espíritu crítico con valores para interpretar el mundo que los espera con sus propias herramientas”.

Y agregó el destino de recursos a las provincias “para revincular a los chicos y chicas que se desvincularon a causa de la pandemia”, el desarrollo de instrumentos de evaluación (como encuestas) que proporcionen información «subjetiva» de las trayectorias estudiantiles y la dedicación al estudio; y la promoción de “la adquisición y entrega de libros de texto en Lengua y Matemáticas para todos los estudiantes de nivel inicial y primaria”.  

En cuatro años al frente de la Nación, el gobierno de Mauricio Macri subejecutó 59 mil millones de pesos que tenía presupuestada el área de Educación y que no se sabe adónde fueron. La falta de inversión generó un incumplimiento de la Ley de Educación, que estipula asignarle al sector un mínimo del 6 por ciento del PBI. En 2019 fue menor al 5,5. Hubo 500 mil jóvenes que perdieron sus becas Progresar, y bajó un 66 por ciento la prestación de becas para estudiantes de primaria y secundaria. 

Eduardo López, secretario gremial de CTERA y secretario adjunto de UTE, apuntó a la política de Cambiemos en relación a la educación pública: “Abordan la educación como una mercancía y no como un derecho; el macrismo valora la educación, pero considera que la buena educación la debe recibir quien pueda pagarla. La pública es para quienes caen en ella”.