En febrero de 2011 un hombre golpeó la puerta de la casa de Silvia, en San Martín. Tenía en brazos a un bebe: era su hijo. “La madre no lo puede cuidar, no lo quiere”, le dijo el hombre a Silvia y le pidió que se hiciera cargo del niño. Federico, el bebé, tenía apenas un año y un mes.

Hoy, Silvia sólo pide justicia: hace diez días el Juzgado de Familia Número 6° de San Martín decidió que la situación de la tenencia del chico era irregular y se lo quitó a la mujer que lo crió durante seis años. Toda su vida. “Para nosotros Fede está desaparecido. No sabemos nada de él”, cuenta triste esta madre a Tiempo.

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Silvia tiene claro que “Fede no fue adoptado de la manera correcta”. Y contó la historia desde el principio: “Al nene me lo dieron los padres cuando era bebé. Como guarda. Y ellos se comprometieron a firmar esa guarda cada seis meses. Lo hicieron durante tres años, pero después desaparecieron. La idea, al principio, era que yo lo cuidara. Pero desde el año que Fede vivía conmigo. Los padres firmaban un papel en el Servicio Local de Protección de Niños y Adolescentes de Billinghurst que aseguraba que el nene estaba a mi cargo. Lo visitaban cada tanto, algún fin de semana, pero era claro que ninguno de los dos tenía interés en él. Y cuando dejaron de firmar, mi tenencia pasó a ser irregular”.

Fue en 2014 cuando el juez a cargo le dijo a Silvia por primera vez que le iba a sacar a Fede. “Cuando el caso se empezó a difundir, en el juzgado me dijeron que no fuera más a los medios, que lo iban a dejar en casa, como hogar transitorio. Entonces paré con la difusión –continúa Silvia– y me lo dieron. Hasta ahí estaba todo bien. Pero pese a eso yo pedí la guarda, la tutela, la adopción legal… Todo. Y todo me lo negaron. Todo era bajo las reglas de juego del juzgado”.

Hace diez días Silvia recibió un llamado. Era del Juzgado: “Me hicieron entrar a mi por una puerta y a él por otra. ‘Federico se queda acá’, me dijeron… porque los padres biológicos perdieron la guarda al haber desaparecido y que lo iban a dar en adopción. Me dijeron que se venció el plazo para que esté conmigo. Pero estuvo seis años, y en todo caso, el plazo legal de tenencia se venció a los 180 días”.

Silvia pidió explicaciones. Pero las respuestas no la convencieron: “No hubo un argumento razonable para que yo pudiera entender. Me decían que la decisión ya estaba tomada, y ya. Le pedí al juez ver al nene para explicarle que yo no lo abandoné y también me lo negaron, me dijeron que el nene tiene que hacer el duelo, estar un tiempo solo y después ir con otra familia”.

Dolida, la madre de Fede lo recuerda muy despierto e inteligente. Pero dice que “si tuviera que definirlo con una palabra, diría que Fede es un chico feliz”. Además, afirma que andaba bien en el colegio, que tenía una relación como la de cualquier hermano con sus cinco hijos biológicos (todos mayores de edad) y se ríe con nostalgia cuando cuenta que Fede fue de Boca hasta los seis años hasta que un tío empezó con la idea de que tenía que ser de River. Cosas que pasan en una familia día a día y que hoy están detenidas, suspendidas por un juez.

Silvia tiene 50 años, enviudó al año que Fede llegó a su casa y junto a la ayuda de sus hijos están pagando un abogado para que el chico pueda volver con ella. “Confío en que Dios me lo va a devolver en cualquier momento. Vamos a hacer todo lo posible para que el pueda estar acá”, finalizó.