Pedro Castillo asumió la presidencia del Perú el 29 de julio pasado. Transcurrieron poco más de dos meses y enfrenta una seria crisis sostenida por la violenta oposición que debe padecer en el parlamento nacional. Para intentar superarla tomó la decisión de cambiar buena parte de su gabinete. Claro que de ese modo podría mejorar su relación con los sectores más críticos a su gestión, aunque, al mismo tiempo corre el riesgo de perder respaldo en su partido, Perú Libre.

El principal cambio del gabinete se expresa en el reemplazo en la jefatura del mismo de Guido Bellido por la excongresista Mirtha Vásquez, una abogada de 46 años que, como el presidente, proviene del departamento andino de Cajamarca y levanta la causa de los DD HH desde años atrás, no sólo dentro del Perú sino más allá de sus fronteras. En ese sentido, ganó premios internacionales por su defensa legal de Máxima Acuña, una campesina a la que la poderosa minera Yanacocha pretendía sacar de sus tierras, en Cajamarca: tras una larga lucha la Justicia le dio la razón a la demandante en 2014. En 2020 fue elegida congresista por el partido de izquierda Frente Amplio. A finales de ese mismo año llegó a la presidencia del Parlamento, cargo en el que acompañó al presidente interino Francisco Sagasti.

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Las alarmas se habían activado en Perú cuando se anunció que Castillo dirigiría un mensaje. En efecto, el mandatario apareció ante cámaras, con un retrato del legendario caudillo indígena Túpac Amaru II como fondo, y anunció el cambio como paso para “restablecer la gobernabilidad”. Dijo puntualmente: “Perú espera mucho de sus autoridades. Es momento de poner a Perú por encima de ideologías y de posiciones aisladas”. Destacó que la prioridad debe ser la lucha por la salud y contra el hambre y la pobreza.

Y efectivamente anunció la salida de Bellido. En 69 días como presidente del Consejo de ministros, el ingeniero electrónico de 42 años que proviene de una familia campesina quechuaparlante del departamento de Cusco, acumuló un rosario de choques con la oposición. El ahora exministro no solo se peleó con los partidos que están más a la derecha –Fuerza Popular, Avanza País y Renovación Popular-, sino también con los más moderados.

Claro que las primeras reacciones en el abanico de las fuerzas que apoyan a Castillo no fue el mejor, según se desprende de las primeras reacciones. “La bancada (parlamentaria) de Perú Libre no respalda este gabinete porque considera que es una traición a las mayorías que han esperado durante muchos años llegar al poder para que sean atendidas”, dijo el portavoz de PL en el Congreso, Waldemar Cerrón, tras una reunión “de urgencia”.

“El presidente optó por el suicidio político. La ultraderecha le impuso su agenda. Con el golpismo apátrida no se negocia, porque más temprano que tarde le dará el zarpazo de odio y venganza. Ganó el golpismo y perdió Perú, una vez más se repite la tragedia”, reaccionó Silvana Robles, la portavoz alterna de la bancada de PL.

Esa mirada contrasta con los elogios para Vásquez y, sobre todo, con el “gesto conciliador” de Castillo, que a esa misma hora llegaban desde la oposición “moderada” como Acción Popular y Alianza Para el Progreso, fuerzas de centroderecha con presencia numérica potencialmente decisiva en el Congreso. “El cambio es positivo, es un alivio en medio del caos”, dijo el analista político Ramiro Escobar, para quien el nuevo gabinete coincide más con “el perfil que presentó Castillo en su primera gira internacional, cuando ante la ONU, la OEA y foros económicos se comprometió a trabajar por mejorías para los peruanos pero con respeto a las leyes y a la inversión privada”.

Por su parte, el politólogo Roger Santa Cruz consideró: “Es un gabinete más conciliador y puede satisfacer también a un sector progresista”. En entrevista con Télam, consideró que el nuevo equipo es más afín a una “izquierda caviar” (aburguesada) que a la que dice representar PL, un partido que se autodefine como marxista leninista y con marcado tono andino. “Era un personaje de confrontación, no le facilitaba la tarea al Gobierno. Fue una buena decisión de Castillo”, comentó en una entrevista de televisión Juan Jiménez Mayor, presidente del Consejo de Ministros en el Gobierno de Ollanta Humala.

Con Bellido se fueron además seis de 18 titulares de cartera, entre ellos el de Trabajo, Íber Maraví, de quien era un hecho que sería destituido la próxima semana por el Congreso por supuestos vínculos con el grupo armado ultraizquierdista Sendero Luminoso.

La nueva presidenta del Consejo de Ministros de Perú, Mirtha Vásquez, y las flamantes ministras de Trabajo, Betsy Chávez, y de Cultura, Gisela Ortiz, representan, además del crecimiento de la presencia femenina en el gabinete, a cinco mujeres. Castillo ratificó a Anahí Durand en Mujer y Dina Boluarte –vicepresidenta de la República- en Inclusión.

Aunque en su momento la derecha intentó varias maniobras para destituirla como presidenta del Congreso, Vásquez respondió con habilidad política y ganó respeto incluso entre sus opositores, lo que explica seguramente la elección de Castillo para un momento de crisis. Chávez, la nueva ministra de Trabajo, es una abogada de 32 años: su lucha se ha dado en el partido oficialista Perú Libre (PL), aunque abierta opositora al fundador y líder de ese colectivo, Vladimir Cerrón.

Entre los nuevos ministros, el que más críticas genera hasta ahora es el de Interior, Luis Barranzuela, pues es dueño del estudio de abogados que representa a Cerrón en procesos que le sigue la Justicia por presunta corrupción. Los otros jefes de cartera que ingresan son el profesor universitario Carlos Gallardo, en Educación; el ingeniero químico José Roger Incio, en Producción, y el empresario Eduardo Gonzales Toro, en Energía.

Entre los ratificados están el de Economía, Pedro Francke, académico de izquierda; el canciller Óscar Maúrtua, diplomático de carrera muy resistido por PL por representar supuestamente posiciones de derecha; el de Justicia, Aníbal Torres, protagonista de enfrentamientos abiertos con Cerrón y el saliente jefe del gabinete, Guido Bellido; el de Salud, Hernando Cevallos, de importantes logros en las tareas contra la pandemia de coronavirus; el de Agricultura, Víctor Mayta, abogado de 29 años proveniente de una familia campesina quechua, y el de Comercio, Roberto Sánchez, presidente de la agrupación de izquierda Juntos por Perú. Completan la nómina Walter Ayala (Defensa), Geiner Alvarado (Vivienda), Juan Francisco Silva (Transporte) y Rubén Ramírez (Ambiente).