El aura de  generosidad y altruismo que por décadas destilaron las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) tambalea tras la revelación de que voluntarios de algunas instituciones cometieron abusos sexuales o participaron en orgías con menores de edad en sitios donde se suponía que iban a ayudar a poblaciones vulnerables.  

El primer escándalo estalló con la británica Oxfam, cuando se supo que integrantes de esa organización que estaban en Haití a raíz del terremoto de 2010 realizaron fiestas sexuales con menores a las que les pagaba con dineros de la caridad pública. Tras esa primera ola de indignación, otras ONG como Save the Children (STCh), Christian Aid (ChA), Médicos sin Fronteras(MSF) y la Cruz Roja dieron a conocer situaciones similares y aseguraron que ya las habían puesto bajo control. Según el el diario The Sunday Times, Oxfam anotó 87 casos en 2017, mientras que STCh tuvo 31 incidentes y ChA dos.

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MSF –con presencia también en Argentina, fue creada en 1971 en París por médicos y periodistas– señaló que el año pasado recibió 146 quejas relativas a los 40 mil cooperantes en todo el mundo para asistir a víctimas de conflictos armados o desastres naturales. De acuerdo a los voceros de la institución, 40 denuncias «fueron identificadas como casos de abuso o acoso» y 24 como específicamente de carácter sexual.

Oxfam, una prestigiosa institución creada en 1942 como Comité Oxford para el Alivio del Hambre en la ciudad inglesa de Oxford, se ocupó inicialmente de proveer alimentación a habitantes británicos afectados por todo tipo de carencias en la Segunda Guerra Mundial. Con los años alcanzó fama por sus prestigiosos estudios sobre la desigualdad social y la pobreza en el mundo. Con presencia en más de 90 países, en el Reino Unido son muy habituales sus locales en cada ciudad donde reciben donaciones en especies que luego venden para nutrir sus arcas. Igualmente, reciben donaciones de particulares y de gobiernos en efectivo . El año pasado, por ejemplo, el gobierno británico le entregó 44 millones de dólares. 

Por lo que se sabe, Oxfam ocultó o desestimó la gravedad de una investigación sobre abusos sexuales en Haití y en Chad que data de 2011, según el diario The Times. 

El martes, la ONG recibió otro mazazo con la detención en Guatemala de su presidente internacional y exministro de Finanzas de ese país, Juan Alberto Fuentes, en una operación anticorrupción. Este hecho no está directamente relacionado con Oxfam, ya que forma parte de una investigación contra el anterior gobierno y que llevó tras las rejas al expresidente Álvaro Colom y a otros once funcionarios de su gestión. 

Pero estas revelaciones suponen un golpe muy duro no sólo a la organización sino también un desprestigio muy fuerte contra toda su tarea. Lo que incluye a los informes periódicos que muestran con rigor la forma en que el 1% de la población mundial se va quedando con las riquezas de miles de millones de personas y el modo en que, como catalogaron en algunos de esos documentos, los ricos «secuestran» las democracias para que sirvan en su propio beneficio. A medida que se van sumando denuncias, va cambiando la óptica con que se las mira en Europa, territorio muy amigable con las ONG desde fines de los años ’70, casi en paralelo con el desprestigio hacia la dirigencia política y las instituciones estatales en general. 

Helen Evans, quien dirigía una línea para denunciar irregularidades cometidas por ONGs sostiene que los casos se fueron sumando a lo largo del tiempo pero reconoce que mucho no se hizo para evitarlos. «Cuando existe una posición de poder privilegiada [como las ONG] siempre habrá algunos trabajadores que buscan abusar», escribió en un tuit.

Pero esa misma aura de bondad, que durante décadas también envolvió a sacerdotes católicos, al mismo tiempo era un freno para avanzar en la sospecha luego de las primeras denuncias. Además de un espíritu de cuerpo, quizás inconsciente.

La filial holandesa de Oxfam, por ejemplo, ahora dicen que sabía de los escándalos desde 2011 (hace siete años, por si no queda claro) pero que no dijeron nada porque no involucraban ni a cooperantes holandeses ni a dinero de aportantes de los Países Bajos.

Este viernes Oxfam anunció la creación de una comisión independiente conformada por expertas en derechos de la mujer, para investigar y controlar posibles abusos. Pero tal vez sea tarde: ya perdió unos 1700 donantes en Holanda y más de 2400 entre el Reino Unido y España, que cancelaron sus aportes con débito automático. «

Entre la caridad y el rechazo

Tras ser proclamado Obispo de Roma, el Papa Francisco definió lo que pretendía para su paso por el Vaticano: «Si no seguimos a Cristo, la Iglesia se convertirá en una ONG piadosa». Llamativa comparación de un hombre que como heredero de la tradición jesuita, sabe del historial de expulsiones que vivió la orden. 

En ese marzo de 2013, la Iglesia enfrentaba miles de denuncias por abusos de menores en todo el mundo y parecía condenada a hundirse en el descrédito. Ahora, son las ONG las que deben dar la cara por repetidos casos de abusos.

Surgidas como un paliativo a las injusticias sociales del capitalismo, e impulsadas luego como respuesta en tiempos en que el neoliberalismo comenzaba a hacer trizas el Estado para suplantarlo por la nada misma, también la sospecha y la desconfianza se desliza sobre las instituciones de caridad. Gobiernos de todos los colores las han desafiado a lo largo del tiempo. Desde Eva Perón, que ante las Damas de Beneficencia declaró que ya no tenían un rol que ocupar en la sociedad.  

Usaid, Human RightsWatch y la danesa IBIS fueron expulsadas en este siglo de Bolivia, Ecuador y Venezuela. La Usaid carga con el karma de ser un organismo encubierto de la CIA para desestabilizar a gobiernos progresistas. El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, fustigó a algunas entidades enfrentadas a Evo Morales en  »El oenegeismo, enfermedad juvenil del derechismo».

En agosto pasado, el gobierno de Camboya ordenó el cese de National Democratic Institute (NDI), presidida por la exsecretaria de Estado Madeleine Albright, acusada de conspirar para derrocar al primer ministro Hun Sen.