Una delegación de autoridades africanas se retiró anoche de Níger, luego de fracasar en su intento de mediación para que sea restituido en el poder el depuesto presidente democrático Mohamed Bazoum, mientras la junta militar golpista anunció la ruptura de los acuerdos de cooperación con Francia.

Los delegados de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) partieron anoche de Niamey, la capital nigerina, sin siquiera haberse reunido con el líder de los militares que tomaron el poder la semana pasada, el general Abdourahamane Tchiani, ni con Bazoum, quien adviritó que la asonada tendrá consecuencias «devastadoras» para el mundo y pondrá a la región del Sahel bajo la «influencia» de Rusia a través de los mercenarios del grupo Wagner.

«Hago un llamamiento al Gobierno estadounidense y a toda la comunidad internacional para que ayuden a restablecer el orden constitucional», dijo Bazoum, retenido por los golpistas, en un artículo de opinión publicado en el diario The Washington Post.

«Escribo esto como rehén», precisó el mandatario derrocado, quien permanece secuestrado desde que su Gobierno fue derrocado el 26 de julio por militares.

Rusia, señalado por Occidente como un país que contaría con la simpatía de los sediciosos, expresó hoy que una intervención extranjera no va a resolver la crisis en Níger.

«Es poco probable que una intervención de cualquier fuerza extrarregional pueda mejorar la situación», dijo a los periodistas el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, que llamó a un «restauración rápida del orden constitucional», después de la mención al Kremlin que hizo Bazoum en su columna aparecida en el diario estadounidense.

Por otra parte, este viernes se levantó el toque de queda impuesto por los golpistas que regía en el país desde el 26 de julio, según un decreto firmado por el general Tchiani.

En tanto, la delegación de la Cedeao, encabezada por el exjefe de Estado nigeriano Abdulsalami Abubakar, no pudo presentar sus demandas a los sediciosos.

La organización regional adoptó el fin de semana pasado sanciones contra Níger y dio plazo hasta el domingo para restituir en el poder a Bazoum, y aclaró que si fracasan las negociaciones, una intervención militar es «la última opción sobre la mesa», reseñó la agencia de noticias AFP.

Los golpistas advirtieron anoche que responderían de forma inmediata a cualquier «agresión o intento de agresión contra el Estado de Níger» de la Cedao, y aclararon que la amenaza no estaba dirigida a los «países amigos» suspendidos de la comunidad africana, en referencia a Burkina Faso y Mali, que también están gobernados por militares alzados.

Estos dos países advirtieron en una declaración conjunta que «cualquier intervención militar contra Níger sería considerada como una declaración de guerra».

Los golpistas denunciaron varios acuerdos de defensa con París, entre ellos los vinculados al despliegue de tropas francesas en Níger y al «estatuto» de los militares partícipes de la lucha antiyihadista.

Bazoum -que está detenido junto a su familia- dijo ayer que si el golpe tiene éxito, tendrá «consecuencias devastadoras para la región y el mundo entero».

En su primera declaración pública desde que fuera derrocado, en una columna de opinión publicada por el diario The Washington Post, el mandatario depuesto instó al Gobierno de Estados Unidos y a la comunidad internacional a «ayudar a restaurar el orden constitucional».

Francia tiene desplegados 1.500 soldados en este país para la lucha antiyihadista y esta semana evacuó a 1.079 personas del país, más de la mitad de ellos franceses.

Radio France Internationale (RFI) y la televisora France 24 informaron hoy que sus transmisiones fueron suspendidas en Níger, decisión que fue repudiada por la cancillería de Francia.