Bonadio retiene el Gloriagate y juega al límite con el rol que asumirá Ernesto Clarens

Con una lista de indagatorias por delante, incluida la de CFK, citada para mañana, el juez demoró procesamientos. El financista pasó de colaborador a posible detenido y su confesión se devalúa.
2 de Septiembre de 2018

"¿Y ahora qué va hacer (Claudio) Bonadio?". Esa era la pregunta que recorría los tribunales federales de Comodoro Py el miércoles pasado cuando se disparó el valor del dólar. La respuesta no tardó en llegar: el juez citó a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner a ampliar su citación indagatoria en la causa de los cuadernos. La decisión no logró frenar la trepada de la divisa, pero sí desconcertar a sus colegas que ya no esconden las críticas por el manejo del expediente que revolucionó al país en el último mes.

"Todo hacía pensar que Bonadio iba resolver las situaciones procesales de los imputados la semana que pasó para luego avanzar con la investigación de otros delitos como los posibles cohechos o se iba a declarar incompetente y le iba a mandar el caso a otro juez como hizo con Los Sauces. Pero pateó la pelota hacia adelante", sostuvo un magistrado con despacho en los tribunales de Retiro, asombrado por las últimas decisiones de Bonadio.

La exmandataria tendrá que presentarse mañana ante el magistrado que ya la citó a indagatoria en otras cuatro oportunidades, por distintas causas. El desenlace es previsible: CFK no responderá preguntas del juez y, eventualmente, dejará un escrito en el que una vez más pondrá en duda la imparcialidad de Bonadio, a quien supo calificar de "juez enemigo".

Para citar a la expresidenta, Bonadio se basó en que los empresarios arrepentidos que declararon en la causa sostuvieron que los supuestos ilícitos investigados comenzaron entre los años 2004 y 2003; y no en 2008 como decía en la imputación que le fue leída a la exmandataria en la primera indagatoria. Al ampliar los márgenes del período investigado, entrará también en análisis el tiempo en el que la firma Iecsa estuvo bajo órdenes del ahora presidente Mauricio Macri y su padre Franco. 

La nueva tanda de indagatorias, que incluye además a dirigentes de la agrupación La Cámpora, estirará los tiempos procesales: tardará un poco más en conocerse el nuevo procesamiento de Bonadio a la exmandataria, algo que todos en Comodoro Py descontaban que ocurriría la semana que pasó.  

En los tribunales federales  sigue generando ruido la forma en que Bonadio se quedó con el expediente de los cuadernos. Los primeros en denunciarlo fueron los abogados de los imputados que en muchos casos pidieron que se anulara esa decisión originaria del expediente. Pero ahora también, siempre por lo bajo, lo cuestionan sus colegas.

Para todos los acusados, el juez debió haber enviado a sorteo el caso porque abarca hechos –supuestas coimas de contratistas de obra pública– que no guardarían vinculación con el supuesto pago de sobreprecios en la importación de Gas Natural Licuado, la causa con la que el magistrado encontró conexidad.

La decisión de no haber enviado a sorteo la denuncia de los cuadernos de Centeno deberá ser analizada en profundidad por la Cámara Federal porteña. El tribunal ya escuchó los argumentos de los abogados defensores del ex secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, quienes recordaron que Bonadio se había deshecho de una denuncia que refería a los mismos supuestos bolsos con dinero de los que habló el exchofer de Roberto Baratta en sus diarios.

El otro hecho que generó tensión en torno a la causa de los cuadernos fue el fallido arrepentimiento del financista Ernesto Clarens. Acusado de intervenir en la supuesta recaudación de fondos ilegales que relató Centeno en sus cuadernos, Clarens había logrado 15 días atrás un acuerdo de colaboración con el fiscal Carlos Stornelli que había considerado que su confesión era "sustancial" para el expediente. Pero el juez no opinó lo mismo y se negó a homologar el acuerdo.

Fuentes judiciales sostuvieron que a Bonadio no le bastó que Clarens se ubicara como el supuesto cambista de las coimas que reconocieron haber pagado algunos empresarios dado que algunos arrepentidos también lo señalaron como supuesto recaudador de las coimas. En ese escenario, y tras dos semanas de insistir con lo contrario, Stornelli le solicitó al juez del caso que dejara sin efecto el acuerdo de colaboración y ordenara la detención del acusado.

El cambio de parecer del fiscal en relación a quién sería el nuevo colaborador de la causa generó una situación inédita desde que se sancionó la ley del arrepentido en 2016: la confesión del financista no podrá ser utilizada en la causa tal y como fue presentada por él. Pero los investigadores, que ya conocen el contenido de la declaración "impugnada", podrían arribar a la misma información por caminos independientes. Hecha la ley, hecha la trampa. «

Ferreyra no se arrepiente

El empresario detenido en la causa de las fotocopias de los cuadernos Gerardo Ferreyra, titular de la constructora de obra pública Electroingeniería y dueño de Radio Del Plata, mantuvo "conversaciones" con el fiscal Carlos Stornelli para incorporarse al régimen de los arrepentidos, pero "no fue posible llegar a un acuerdo".

Así se desprende de documentación a la que accedió Tiempo, que refleja en el cuerpo 28 del expediente esa "conversación" que Ferreyra mantuvo con el fiscal.  Ese documento lleva las firmas del propio empresario, de Stornelli y de la secretaria María Agustina Papolla.

Familiares y amigos del empresario abrieron un perfil en la red social Twitter bajo el nombre "Libertad a Gerardo Ferreyra". Allí aparece una publicación con su foto y una leyenda: "#Nomearrepiento porque hacerlo sería arrepentirme de mis convicciones".

"Se deja constancia que luego de conversaciones no fue posible llegar a un acuerdo a la luz del instituto previsto por el artículo 41 ter del Código Penal de la Nación", explica el documento al que accedió este periódico.

La defensa de Ferreyra pidió su excarcelación pero tanto el juez Claudio Bonadio cuanto la Cámara Federal rechazaron los planteos.

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