El juez de Lava Jato prepara nuevos operativos: Temer más complicado

El presidente brasileño está implicado en las delaciones de los directivos de Odebrecht. Dos ministros también están salpicados por al escándalo de la carne adulterada.
28 de Marzo de 2017

Brasilia

El juez brasileño Sergio Moro lanzó un nuevo operativo en la causa Lava Jato, mientras la Justicia ultima el proceso contra el jefe del Estado, Michel Temer, por presunto financiamiento ilegal de su campaña, asunto que puede derivar en su destitución. Agentes de la Policía Federal realizaron una serie de operativos en la 39a. fase de Lava Jato, sobre una extensa red de corrupción en la que participaron empresarios y políticos.

Moro, el magistrado de mayor exposición mediática del país, ya procesó al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva por su complicidad en este caso en el que fue condenado Marcelo Odebrecht, el ex titular de la constructora Odebrecht. Entretanto, el Superior Tribunal Electoral dio indicios de que puede condenar al gobernante Temer por haber recibido dinero ilegal de Odebrecht para el financiamiento de la campaña de 2014, según publicó el diario Folha de Sao Pablo.

El juez instructor, Herman Benjamin, "puede casar la fórmula" presidencial que en 2014 integraron la ex mandataria Dilma Rousseff y su sucesor Michel Temer, señaló el matutino, citado por la agencia de noticias ANSA.

Luego de interrogar a Marcelo Odebrecht y varios ex ejecutivos de esa firma, el juez Benjamin al parecer llegó a la convicción de que Temer y Rousseff son culpables de recibir dinero sucio de Odebrecht, y pedirá que se los condene. En esa hipótesis el presidente perdería el mandato y se convocaría a elecciones indirectas mientras Rousseff se quedaría sin sus derechos políticos, lo que le impediría ser candidata a cualquier cargo político durante ocho años.

Entre los implicadosen el caso Lava Jato figuran también dos ministros del actual gobierno, el de Agricultura y el de Justicia, que también enfrentan acusaciones por supuesta corrupción en el caso de la carne adulterada. Se trata de los ministros y ruralistas Blairo Maggi, de Agricultura, y Osmar Serraglio, de Justicia, quienes en las últimas horas fueron apuntados en casos judiciales de corrupción, algo que aparece en medio de los coletazos políticos y económicos de la Operación Carne Débil, sobre adulteraciones en las carnes en 21 frigoríficos, dos de ellos los que más exportan del país.

El caso de Serraglio es el que está más expuesto, debido a su vinculación con uno de los funcionarios corruptos involucrados en la mafia de los frigoríficos del estado de Paraná, limítrofe con Argentina y Paraguay.

Maggi, ex gobernador de Mato Grosso, del Partido Progresista (PP) y quien en la década pasada fue llamado el Rey de la Soja de Brasil, fue nombrado, informa el diario O Globo, en una delación premiada de gran importancia para la política local brasileña. El ex gobernador del estado de Mato Grosso Silval Barbosa, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) del presidente Michel Temer, está preso acusado de integrar una organización que desviaba dinero con contratos fraudulentos con dos empresas proveedoras.

Al igual que nueve de sus compañeros del gabinete de Temer, Maggi está delatado por ejecutivos de la empresa Odebrecht. El otro eje del caso Carne Débil es el ministro Serraglio, un hombre del PMDB del estado de Paraná con amplia relación con los fiscales de Agricultura y ex fiscales corruptos que negociaban coimas a cambio de ablandar los controles en los frigoríficos.

Serraglio es uno de los grandes aliados que aún le quedan al detenido ex titular de la cámara baja Eduardo Cunha, mentor del juicio político que destituyó a Rousseff.

La policía federal divulgó un diálogo del año pasado, cuando Serraglio era diputado, entre él y el superintendente del Ministerio de Agricultura en Paraná, Daniel Gonçales Filho. Ambos quejándose por un operativo que había cerrado un frigorífico por cuestiones sanitarias.

El juego político en Brasilia, más allá de Carne Débil, continúa a todo vapor frente a las delaciones de Odebrecht frente al Tribunal Superior Electoral sobre donaciones ilegales a todos los candidato. El actual presidente pidió separar la causa para evitar ser destituido y atribuir a Rousseff supuestos delitos.

Si Temer es destituido en este proceso, el Congreso deberá elegir por la vía indirecta un presidente. En ese marco, varios columnistas citaron una estrategia del presidente del TSE, Gilmar Mendes, ex funcionario del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, para ser un candidato a una elección indirecta en caso de que Temer sea removido por irregularidades en su campaña de 2014.

En el ámbito de la lucha política, las fuerzas de izquierda y sindicatos convocaron para el viernes a una jornada de lucha contra la ley de tercerización laboral después del masivo paro del pasado 15 contra la reforma jubilatoria.

Las fuerzas conservadoras que hicieron marchas en el pasado para pedir la salida de Rousseff ayer domingo no pudieron repetir el éxito de otras ocasiones y apenas menos de 10.000 personas en todo el país se congregaron para repudiar a la clase política en general, defender el ajuste de Temer y, sobre todo, colocar como su máximo líder al juez Sergio Moro, de la Operación Lava Jato.

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