Las fotos menos conocidas de Robert Capa

Desde hoy se puede visitar en la Casa del Bicentenario la muestra "Capa en color" que recoge más de cien imágenes del famoso fotoperiodista además de documentos personales.
28 de Septiembre de 2017

Robert Capa fue el "protagonista de la única revolución que tuvo la fotografía, luego de la Primera Guerra Mundial" dijo Valeria González, directora de la Casa del Bicentenario, donde desde hoy se puede visitar la muestra “Capa en color”. La exposición está compuesta por más de cien imágenes de sus viajes por diversos lugares del mundo entre los que se cuentan Marruecos, Indochina, Israel, Japón y centros de esquí en Suiza, retratos y un estudio sobre Pablo Picasso. Además, se exhiben documentos personales del fotoperiodista y otras publicaciones referidas a su actividad. 

Organizada por el International Center of Photography y la Subsecretaría de Gestión Patrimonial del Ministerio de Cultura de la Nación con la curaduría de Cynthia Young, la exposición se concentra en la producción menos conocida del fotógrafo. 

En el texto curatorial, Young señala las características distintivas de la muestra: “A muchos les resulta sorprendente, incluso increíble, que el famoso fotógrafo y periodista Robert Capa (nacido en Budapest en 1913 y muerto en Indochina en 1954) llegara a fotografiar en color —y no solo de manera ocasional sino regularmente— a partir de 1941. Esta parte de su trabajo es esencialmente desconocida. Capa es considerado un maestro de la fotografía de guerra en blanco y negro, medio en el que documentó algunos de los eventos políticos más importantes de Europa en el siglo xx. Sus fotografías de París de los años 30, de la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y la Europa de posguerra, así como las últimas imágenes de Indochina, son todas en blanco y negro. Casi ninguno de los proyectos póstumos retrospectivos de su obra ha incluido el color. Capa lo utilizó inicialmente en 1938, dos años después de que Kodak desarrollara Kodachrome, el primer rollo de película en colores. Estando en China para cubrir la guerra con Japón, le escribió a Pix, un amigo de la agencia neoyorquina: “Por favor, envíame de inmediato doce rollos de Kodachrome con todas las instrucciones: si requieren filtros especiales, etc. En resumen, lo que necesite saber. Envíalo rápido, porque tengo una idea para Life”. 

Y agrega para definir con mayor precisión lo que se muestra en la Casa del Bicentenario: “El uso que Capa hizo del color se conjuga con su habilidad para reinventarse como fotógrafo en Nueva York luego de la Guerra Civil Española, y de nuevo tras la Segunda Guerra Mundial, y así mantenerse vigente para los editores. Estas imágenes no tienen la solemnidad política de sus historias de guerra en blanco y negro, sino que revelan una mirada alegre y próspera del mundo que las revistas deseaban reflejar.” 

A comienzos de la década del 40, se produjo el boom del color. Las revistas comenzaron a dejar el blanco y negro de lado para incorporar la nueva posibilidad que ofrecía la fotografía  y Capa no dudó en adoptarlo como una formato que multiplicaba sus posibilidades de trabajo. 

Si hay algo que lo define a Capa, es su modo de involucrarse en la tarea que realizaba como corresponsal de guerra. Una de las famosas frases que se le atribuyen es “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es porque no estabas lo suficientemente cerca.” En 1954 cubrió con su cámara la Guerra de Indochina que en ese momento luchaba por independizarse de Francia. Capa iba en un jeep y se bajó para registrar el avance de las tropas. Siguiendo sus propios consejos estuvo tan cerca del campo de acción, que pisó una mina y murió tras una brutal explosión. 

Robert Capa fue el seudónimo de Andrei Friedman, nacido en Busapest en 1913. Oculto tras un nombre más sencillo y fácil de recordar firmó los trabajos de su primera exposición, pero su afán de anonimato no se concretó. Pronto se supo quién era el autor de esas fotos que alcanzaron un precio altísimo. Lejos de descartar el seudónimo que había inventado con su compañera Gerda Taro como quien crea un personaje novelesco, lo adoptó y con él pasó a la historia de la fotografía. 

Nacido en Hungría en una familia judía que tenía una sastrería, se exilió y estudió periodismo en Alemania donde trabajó para la agencia Dephot. Allí cubrió, por ejemplo, un discurso de León Trotski. Pero el crecimiento del antisemitismo lo obligó a emigrar a París. 

 En 1947, con Henri Cartier-Bresson, Rodger, Vandiver, y David (Chim) Seymour, fundó Magnum Photos, que fue la primera agencia cooperativa integrada por fotógrafos independientes. Sus coberturas para la revista Life de la Guerra Civil Española, de los bombardeos sobre China, las campañas en el Norte de África y el desembarco en Normandía lo hicieron conocido internacionalmente. 

Además de ser fotógrafo, también se dedicó a enseñar fotografía. De alguna manera continúa enseñando su arte hasta hoy, ya que es una referencia insoslayable para los reporteros gráficos actuales. La exposición, que podrá visitarse hasta el 7 de enero de 2018, estará abierta al público de martes a domingo y feriados, de 13 a 21. Lunes cerrado. Entrada libre y gratuita.

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