PEQUEÑAS DELICIAS DEL NEOLIBERALISMO

Columna de opinión de Víctor Hugo Morales, periodista
21 de Mayo de 2016

La ex embajadora Cecilia Nahon, que sigue viviendo en los Estados Unidos por razones familiares, contó desde allí durante La Mañana en la AM750, que la clase media bajó de ser el 61% en los años '70, a ser solamente la mitad en los actuales días del siglo XXI. Al menos un 11% de clase media, se les quedó por el camino del neoliberalismo lanzado a la palestra particularmente por el presidente Ronald Reagan.
La diplomática contó en la misma charla radial con este periodista, además, un dato que resulta emblemático: que los ricos tenían 28 veces más que los pobres en aquella época y que ahora, algo menos que cinco décadas después, poseen 70 veces más. Unas cifras que causan escalofríos.
En la Argentina el gobierno ha vetado una ley que solamente por seis meses pretendía prohibir los despidos de los que ya tienen trabajo e indemnizar con doble despido a los que fuesen tomados en una fecha posterior a la promulgación definitiva de la ley.
En Estados Unidos echan a la gente sin demostrar motivos y sin la obligación de abonar ningún tipo de indemnización.
En la Argentina, adorarían los empresarios poder proceder de la misma manera. Y cada vez la distancia que los separa de ese objetivo es más pequeña.
Entonces, el maldito costo de los obreros no sería el problema atroz que ellos consideran enfrentar. Y en ese plano, no es sólo el desafío del presidente Mauricio Macri, sino es su vocación, que la clase que representa, aumentar constantemente su poder económico.
Así sólo ellos estudian. Así sólo ellos gobiernan.
Así construyen el mundo injusto, feroz, desalmado, al que han dado lugar.
El jueves por la mañana, pocas horas después de que senadores y diputados elegidos por el pueblo votaran la ley antidespidos, un sonriente Mauricio Macri anuncio el veto, en un acto realizado en Cresta Roja.
Afuera de las instalaciones de la empresa avícola, más de 2000 trabajadores que quedaron al margen de los reincorporados, tenían algo para decir a través de quienes les representaban fuertemente custodiados por la gendarmería.
Ricos, gendarmes, y allá los pobres: un diseño práctico, sencillo y apenas molesto para quienes diseñan esta afrenta a los valores humanos. «

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