El enigma central de la política argentina continúa: qué hará Cristina en las elecciones de este año. Las versiones y contraversiones se multiplican, los enojos en los distintos campamentos del Frente de Todos, también. No es extraño que CFK mantenga en suspenso las decisiones centrales sobre el armado electoral. El factor sorpresa es una herramienta que utiliza como nadie. Además, la velocidad de los acontecimientos obliga a decidir en el borde. Lo que puede parecer acertado en marzo no lo será en junio.

En varias de sus últimas apariciones públicas, la vicepresidenta dijo que estará «donde la Patria» la necesite. La frase contiene una dosis de resignación respecto de los límites de la propia voluntad. ¿Hasta qué punto los grandes líderes son dueños de su destino? ¿Dónde le pide la Patria que esté?

Se puede repasar un episodio de la política española que tiene como protagonista al ex jefe del gobierno Felipe González. Como en todas las comparaciones, hay que tomarla con distancia.

Era el año 1996 y Felipe gobernaba España desde 1983. Habían sido más de 13 años de prosperidad que en ese momento chocaban con la crisis internacional, el impacto en el empleo de la revolución tecnológica, y algunas políticas neoliberales que mostraban su verdadero rostro. España tenía el doble de desocupación que el promedio europeo.

Como se dijo, es complejo comparar: lo que se considera crisis en los países centrales en los periféricos puede parecer Disneylandia. Y aunque España era la periferia de Europa, ya había recibido buena parte de los 88.000 millones de euros de financiamiento que la Comunidad Económica Europea le dio para equiparar aspectos de su economía. Los desembolsos habían comenzado luego de que Felipe firmara en 1985 la adhesión a la Comunidad.

Volviendo a 1996, en ese contexto hubo una fractura en la alianza parlamentaria que le daba la mayoría a Felipe para sostenerse en el poder.

El líder del PSOE, el dirigente mejor posicionado de su partido, tuvo que llamar a elecciones y decidió postularse por séptima vez como candidato jefe del gobierno.

Las encuestas previas a la votación sostenían que el PSOE estaba 14 puntos abajo del Partido Popular (PP). El resultado final fue casi un empate. La derecha ganó por 1,16% de los votos, 38,7 a 37,3, y José María Aznar asumiría su primer período. Pero el PSOE había evitado la debacle. El entonces vicepresidente Alfonso Guerra describió el resultado con una frase que quedó incorporada al diccionario político: «Nunca una victoria fue tan amarga y una derrota tan dulce». El PSOE volvería al poder ocho años después.

¿Será este el destino de Cristina en este nuevo capítulo de la historia? La primera presidenta mujer electa, la más votada después de Hipólito Yrigoyen y Juan Perón, faro para buena parte de los progresismos latinoamericanos, ¿acaso tiene demasiada libertad para decidir? «Estaré donde la patria me necesite». El liderazgo histórico tiene siempre una enorme dosis de destino. A veces, como canta Fito Páez en su canción «Lleva», sólo es posible dejarse llevar.

Cristina
Foto: Captura video

Hay otra cara de la moneda, un elemento que derriba esta comparación. Cristina está condenada, proscripta, en un juicio amañado para sacarla de la vida pública. Y hace ocho meses Fernando Sabag Montiel le apuntó con una pistola a la cabeza y le gatilló dos veces. La misma justicia que la condenó trabó la investigación de las terminales políticas y económicas de los autores del intento de magnicidio.

¿Cómo se hace una campaña en esas condiciones? ¿De qué forma se entra en contacto con la población para abrazarla, tocarla, sin pensar en que puede haber a pocos pasos un tirador preparado para concretar lo que un milagro impidió la noche del 1 de septiembre del 2022?

Cristina podría exponerse a una posible derrota electoral, pero lograr una gran elección que deje en pie al peronismo. ¿Acaso tiene que exponerse a que la puedan matar? ¿Qué sería más grave para la Patria? El regreso de la violencia política y el autoritarismo judicial han cambiado la democracia argentina. Nada puede pensarse como antes.