Desesperado, el abogado Marcelo D’Alessio le pidió en una decena de oportunidades al juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, que lo mandara de regreso a su casa con una tobillera electrónica. “Le cuento todo”, prometió a cambio. “Yo ya estoy muerto”, expresó compungido.

“Déjeme ir a casa con custodia policial y yo le cuento todo, eso y mucho más. Le abro acá mi computadora para que vea que es cierto. No estoy mintiendo. Necesito estar con mi familia y póngame con Policía o Prefectura. No puedo estar en ningún lado y (su esposa) tampoco. Ya se hizo público todo. Por eso pedí el habeas, me van a matar. Quiero estar con mi familia y defenderme. Le puedo contar todo, con qué periodista trabajaba. Sólo quiero abrazar a mis hijos”, le dijo al magistrado.

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La indagatoria de D’Alessio trascendió hoy apenas el juez Ramos Padilla levantó el secreto de sumario en la causa. El domingo pasado estuvo cuatro horas ante el juez, pero dijo poco. Apenas que el fiscal Carlos Stornelli “no tiene la más puta idea de todo esto”.

“Todo esto” es la denuncia por extorsión y presunta asociación ilícita que hoy tiene preso a D’Alessio y salpicado por la investigación al fiscal de la causa por las fotocopias de los cuadernos. “Me dijeron que lo mencione solamente porque yo había estado con él en dos oportunidades y yo lo conocía por haber estado con él declarando por el tema del libro de Daniel Santoro. Nada más”, expresó, desentendiéndose de una supuesta relación más profunda con el fiscal.

 Sin embargo, deslizó que después de que estallara el escándalo, Stornelli se enfureció con él: “Si abren mis teléfonos van a ver que hay un audio con una puteada de Stornelli por este tema, él no tenía nada que ver.”

De la misma manera que despegó a Stornelli, también lo hizo con Cristina Fernández de Kirchner del supuesto cobro de coimas. Es decir que declaró que lo contrataron para encontrar “la ruta del dinero K”, pero él sabía que si el denunciante, el productor agropecuario Pedro Etchebest, había recibido pagos ilegales, nada tenían que ver con la expresidenta.

La inexplicable teoría indica que Etchebest “decía cobrar en nombre de la señora presidenta pero la señora presidenta no conoce a este señor Etchebest”. En ese sentido, agregó: “No conoce a la señora presidenta, no la conoce. Eso es mentira. Y cobraba plata en nombre de la presidenta. Sí hay personas que lo tienen registrado como ´Pedro De Vido´ porque iba al piso 11 o 12 del despacho del Ingeniero y retiraba el dinero de los acuerdos que hacía. Sí después se fue al ONCCA, se conocen desde el 2011 o 2012 con Campillo, también mencionaba a la señora presidenta y la señora presidenta no tenía ni idea”.

D’alessio sostuvo en su apriete a Etchebest que el exministro de Hacienda de Santa Cruz Juan Manuel Campillo iba a mencionarlo en la causa de las fotocopias de los cuadernos y por eso le exigía el dinero para “arreglar” a Stornelli. Sin embargo, ante Ramos Padilla, cambió esa versión e indicó que Etchebest “se quedó con plata de Campillo y no se volvieron a ver hasta el 2017, lo odia”.

D’Alessio evitó responder de qué vive porque tiene una causa abierta por presunto lavado de dinero en un juzgado de Lomas de Zamora y responder a esa pregunta podría significar una autoincriminación. Pero sí afirmó que la colección de relojes que le fue encontrada en su casa son réplicas, “arte”, según su singular verba.

En cambio optó por un relato desordenado, por momentos inconexo, de situaciones y circunstancias  sin hilación. Entre medio de cada frase poco menos que imploró que lo dejaran irse a su casa: “Dada la égida y poder que tiene la persona que me encargó el trabajo, pregunto ¿qué hago? Me van a matar. Hago un habeas corpus para que me defiendan y lo publican en todos los medios nacionales. Me van a matar. No es un tema de paranoia. Lo publicaron en tapa de un diario”.

D’Alessio insistió en vincular al excomisario de la Bonaerense Ricardo Bogoliuk, el exjefe de esa fuerza Aníbal de Gastaldi e incluso al propio damnificado, el productor agropecuario Pedro Etchebest, en una maniobra para perjudicarlo a él y a Stornelli.  “Etchebest trabajó en connivencia con Bogoliuk. Ningún viejito graba las conversaciones desde el primer día. Lamentablemente lo vi en el diario. Hay audios que sé que están editados, yo sé con qué tecnología cuentan”, insistió.

“No sé si fue una cama, no sé si para mí o para Stornelli. La novia de este tipo Bogoliuk se fue a Dubai durante 20 días. El mismo día que me hicieron el allanamiento, me puse a investigar, hace años que me dedico a esto. Tengo un audio que se lo di al abogado. Déjeme ir a mi casa, póngame policía. Yo no me voy a ir con una causa de extorsión o supuesta extorsión. Yo no le quise sacar un centavo a ese hombre”.

D’Alessio indicó que le prometieron un alto cargo en la agencia de inteligencia si conseguía el supuesto objetivo de demostrar de dónde sacaba el dinero Etchebest, suponiendo que esa era “la ruta inversa del dinero K”.

“Me dijeron que si hacía bien este trabajo supuestamente iba ser Director de Asuntos Complejos de la AFI, tengo testigos de reuniones con el jefe de Bogoliuk en el hotel NH de la calle Bolivar”, puntualizó.

Y agregó: “Yo ya soy un muerto civil, es la realidad, no es victimizarme. Quiero que me ponga una tobillera, no me muevo de mi casa, no entorpezco la causa, estoy todas las veces que quiera acá. Usted no sabe para quién trabaja Bogoliuk. Póngame a alguien de Prefectura en quien confiar, con mi mujer y los dos chicos, hago lo que usted quiera. Ya está. Ya se publicó para quién trabajo. ¿Me dieron el cargo? No me dieron el cargo. Soy un boludo. Me cagaron. Quiero colaborar y estar con los chicos. Se lo abro ahora si quiere el Iphone. Entre a mi Samsung 8 que en el Telegram está todo”, ofreció en vano.

“Si el Sr. Fiscal no se opone a que yo esté en mi casa, estoy dispuesto a dar todo, pero por favor devuélvame a mi casa. Estoy pidiendo seguridad. Quiero aportar datos”, argumentó ante el juez.