Desde hace más de un año, el personal de salud tiene una gran visibilización por su rol en la pandemia. En la Ciudad de Buenos Aires, el sector de Enfermería se movilizó en varias oportunidades para reclamar que se le reconozca la carrera profesional: se hicieron acampes, caravanas, ruidazos y una marcha de antorchas. Carolina Cáceres, una de las referentas de ese colectivo, encabeza la Lista 10 del Frente de Izquierda para la Legislatura porteña y compite con Gabriel Solano en las PASO. A nivel nacional, acompaña la candidatura de Celeste Fierro como diputada por la ciudad y la de otra enfermera en la provincia, Vilma Ripoll. Tiene 39 años, trabaja desde hace quince en el Hospital Tornú y durante la pandemia estuvo en la Unidad de Febril de Urgencia de ese establecimiento. “Si estuvimos en la primera línea contra la pandemia y la precarización laboral, también tenemos que estar en primera línea en las listas”, le dijo a Tiempo Argentino.

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-El contexto en el que surge mi candidatura tiene que ver con la cuestión de la enfermería en general. Nosotras venimos no sólo al frente de la lucha contra el Covid, sino también dando una pelea enorme por garantizar el acceso a la salud de la población. El equipo de salud es el sostén de la salud pública, pero la enfermería tiene un lugar preponderante, realmente estamos en primera línea, somos el colectivo profesional más grande y que más muertes ha tenido en lo que va de la pandemia. Hemos asumido roles de mucho contacto con los y las pacientes. Estuvimos también en primera línea contra el Covid, pero también contra la precarización laboral y por los derechos a la salud de toda la población, también tenemos que estar en las primeras líneas en las listas. Esta enfermería empoderada, que sale a luchar fuerte, que tiene voz propia, tiene que llevar esa voz a todos los espacios de toma de decisiones y eso incluye la Legislatura. A lo largo de la pandemia muchos han hecho campaña hablando de los esenciales. Pero a uno y a otro lado de la grieta, nos precarizan y nos postergan. 

-¿Cómo fue la situación de la enfermería en estos meses?

-Luchamos por que se nos incluya en la Ley 6035 dentro de la categoría de profesionales de la salud. Por un lado, tenemos a Juntos por el Cambio, que ya nos ha dicho en las reuniones con el ministro de Salud, que es una decisión política no incluirnos. Y cuando van a los medios lo que hacen es mentir y decir que nosotras queremos entrar a una carrera de médicos. La carrera profesional es de 24 profesiones, están casi todas excepto la enfermería y algunas otras. Somos más de 5000 enfermeros y enfermeras con grado de licenciatura que deberíamos estar en la Ley 6035 y que por no estarlo cobramos la mitad del resto de los profesionales. Pero tenemos también el sector del Frente de Todos, que si bien Santoro sale a decir que reconoce a las enfermeras, en la lista de legisladores tienen a Alejandro Amor. Es del riñón de SUTECBA que son enemigos totales de que la enfermería pase a la carrera porque no quieren perder la cuota de escalafón general.

-¿Por qué van con dos listas a las PASO?

-Vamos con un objetivo en común, eso está clarísimo. Nos presentamos en las PASO porque tenemos ciertos debates: qué tipo de izquierda queremos. Creemos que necesitamos un cambio, hay que evolucionar y modificar ciertas costumbres que se están haciendo como copiando a partidos tradicionales. Esto de que siempre son los mismos dirigentes los que encabezan las listas y no permiten mayor participación de otros sectores. Creemos que necesitamos un frente de izquierda más amplio que pueda superar el 5% y que pueda ser realmente una tercera posición. Se tiene que ampliar, por eso otros compañeros que van por afuera se tienen que sumar. Vamos con una lista a las PASO, pero después iremos en unidad para seguir fortaleciendo el frente.

-¿Cómo viviste la pandemia desde tu trabajo diario en el Hospital Tornú?

-Los primeros meses tuvimos que salir a reclamar algo tan básico como los equipos de protección personal. Los reclamos que tuvimos que hacer para obtener un barbijo fueron desde callejeros hasta exponer en los medios. Incluso tuvimos que hacer amparos judiciales para que nos dieran los equipos a quiénes estábamos en la primera línea. La gestión de la ciudad ha sido terrible, también los protocolos que en principio dejaban afuera a los trabajadores y trabajadoras de la toma de decisiones.

-¿Por qué es importante la presencia de una representante de enfermería en la Legislatura?

-Es momento de que se escuche nuestra propia voz, tenemos muchísimo que aportar. Desde la enfermería tenemos contacto continuo con las necesidades más básicas de todas las personas. No solo de salud, sino de acceso a la vivienda, a la seguridad. Hay un montón de cuestiones que tienen que ver con derechos básicos que tenemos muy a flor de piel cada día en nuestros trabajos. Hay mucho que podemos aportar en políticas públicas para mejorar la calidad de vida en toda la ciudad. Nos parece que es momento de que la enfermería tenga su propia voz. Voy acompañada por un montón de compañeros y compañeras del equipo de salud en todas las listas.