Los hermanos Máximo y Florencia Kirchner realizaron hoy una defensa política ante la acusación con ropaje judicial que les formuló el juez federal Claudio Bonadio en la denominada “Causa Los Sauces”. Acompañados ambos por el abogado Carlos Beraldi, el mismo que mañana asistirá a la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en su indagatoria en el mismo expediente, ambos expresaron que la investigación que los tiene involucrados no es un “asunto jurídico” sino una “persecución política».

En el caso de Florencia, puntualmente, retomó la línea argumental que ya había anticipado su madre el viernes pasado, cuando pidió su exención de prisión: que cuando se formó Los Sauces era una niña de 12 años de edad, y ya mayor de edad pasó a ser parte de la sociedad familiar por un imperativo trágico, la muerte de su padre.

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Florencia Kirchner consideró que quedó involucrada en una investigación judicial “como consecuencia del episodio más triste de mi vida y por estricta aplicación de normas de orden público que rigen el derecho sucesorio”. Dicho de otro modo: Los Sauces era propiedad, en parte, de su padre, y la herencia no se elige sino que se transmite por línea sucesoria, independientemente de la voluntad de quien la recibe.
“La única y verdadera causa por la cual se me llama a prestar declaración indagatoria es por ser la hija de Néstor y Cristina Kirchner”, resumió.

En el mismo tono, Máximo Kirchner rechazó la acusación de haber urdido un “enjambre societario” para simular el lavado de dinero proveniente de los sobreprecios de la obra pública e ingresarlos a las arcas familiares de los Kirchner.

“Enjambre societario es una caracterización que les cabe a las más de 50 sociedades off shore radicadas en paraísos fiscales y no declaradas del presidente Macri… Enjambre societario ofende el sentido común”.

La Causa Los Sauces, al igual que otras que involucran a la ex familia presidencial y a múltiples integrantes de aquel gobierno, tiene por objetivo disimular “el saqueo del Estado por parte de los conspicuos miembros de la patria contratista, los escándalos del Correo Argentino, Avianca –Mac Air, el caso “Arribas”- entre tantos otros, los miles de despidos, el recorte de jubilaciones, todas las mentiras de campaña y la crisis social desatada por la aplicación de las mismas políticas neoliberales que llevaron al país a la ruina”. Pero –advirtió- esos hechos “no pueden ser ocultadas a través de éste ni cualquier otro expediente judicial”.

Sobre la causa en sí, Los Sauces -explicó el hijo mayor del ex matrimonio presidencial- es “una empresa dedicada a negocios inmobiliarios, actividad que mis padres desarrollaron prácticamente desde que contrajeron matrimonio, incluso mucho antes de que ninguno de ellos fuera funcionario público”.

Al igual que su hermana, Máximo también pidió su sobreseimiento y se consideró víctima de una “persecución política, judicial y de hostigamiento permanente mediático.”

En tanto, la hija menor del matrimonio Kirchner pidió el sobreseimiento en la causa y, además, que se le levanten la inhibición general de bienes y los embargos sobre el salario que percibe como integrante de Los Sauces. En este último caso, además, argumentando que ese ingreso tiene “carácter alimentario” y privarla de ello equivale a someterla a una violación al derecho humano a la vida, mediante la obtención de medios lícitos para la subsistencia.

“Está claro que no estamos ante un problema jurídico, sino ante un ejemplo liso y llano de persecución política y provocación de daños por ser la hija de los ex presidentes”.

Más allá de las consideraciones políticas, Florencia se hizo cargo de su propiedad, en un 50 por ciento, de Los Sauces. Y afirmó que “jamás se cometió delito alguna a través de esta empresa”.

“La empresa presenta balances y su actividad está debidamente registrada en sus libros sociales y declarada ante todos los organismos de control pertinentes”.