Un comisario mayor de la Policía de la Ciudad que hasta ahora no está imputado en la causa por espionaje ilegal de la AFI durante el gobierno de Cambiemos fue señalado por un subalterno como quien le ordenó investigar si Cristina Fernández de Kirchner estaba en Buenos Aires en febrero de 2018. Ese es uno de los hechos bajo investigación en los tribunales federales de Lomas de Zamora como parte de la persecución política a la que fue sometida la actual vicepresidenta.

El policía Juan Carlos Rodríguez, quien llegó a estar detenido por orden del juez Federico Villena, explicó en una declaración: “jamás presté funciones orgánicas o inorgánicas en la AFI y jamás colaboré con sus integrantes en ninguna de sus actividades”.

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Sin embargo, reconoció que averiguó el 21 de febrero de 2018 si CFK estaba en la Capital Federal. Lo hizo –dijo- por orden de su superior, el jefe del Departamento de Análisis Delictual de la Policía de la Ciudad, comisario mayor Carlos Massimini.

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“Cumplo funciones en la Policía de la Ciudad (ex Policía Metropolitana) desde su creación, hace poco más de diez años. (…) Jamás realicé actividades investigativas de ningún tipo ni colaboré con las realizadas eventualmente por otras personas que involucrasen a la señora vicepresidenta de la Nación, como tampoco respecto de ninguna de las demás víctimas que constan en el acta de imputación y descargo”.

Pero Rodríguez relató una circunstancia que lo involucra en la investigación hoy a cargo del juez federal de Lomas de Zamora Juan Pablo Augé: “Mi jefe del Departamento de Análisis Delictual de la Policía de la Ciudad -en el cual me desempeñé en su Área Operativa-comisario mayor Carlos Massimini, me encomendó telefónicamente que averiguase si la señora Cristina Fernández de Kirchner se encontraba en Buenos Aires, ello así toda vez que los medios de comunicación de la época aludían a su eventual participación en una convocatoria popular y masiva”.

“El departamento al cual pertenecíamos mi jefe y yo –añadió Rodríguez- trataba de colectar datos por ejemplo de este tenor a efectos de brindar en consecuencia la información necesaria a las demás áreas policiales a fin de que se adopten los mecanismos operativos adecuados para brindar seguridad preventiva asociada al evento”.

“De más está decir que cuando un jefe efectúa una encomienda como la que nos ocupa es menester cumplirla en lo inmediato bajo apercibimiento de sanción”, justificó el uniformado en su declaración.

Rodríguez explicó que no tenía posibilidades materiales de realizar la averiguación a través de comunicados o documentación oficial. Entonces recurrió (no explica por qué) a su “amigo y compañero de funciones en años anteriores Jorge Sáez”. Se trata de un policía de la Ciudad que sí trabajaba para la AFI y está sindicado como uno de los artífices de las tareas de calle al servicio de la central de inteligencia que ahora se reputan ilegales.

“Sáez… me hace saber que efectivamente la señora senadora nacional sí se encontraba en Buenos Aires. Ante ello agradecí su respuesta y le hice saber a mi jefe lo afirmativo a su consulta”.

Rodríguez también negó que conversaciones de audio halladas en su teléfono celular se correspondan con diálogos que él hubiera sostenido y para probarlo pidió que se realizara un peritaje de voz.

“Claramente puede advertirse la inexistencia de conductas ilícitas de mi parte. Efectuar una pregunta y cumplir con las funciones asignadas por la superioridad en el marco de las labores policiales legalmente desempeñadas no constituyen delito”, resumió.