El ex secretario de Obras Públicas José López y el financista Ernesto Clarens ampliaron este jueves sus declaraciones indagatorias y aguardan ahora que el juez federal Claudio Bonadio los considera como “arrepentidos” en el marco de la causa de los cuadernos del chofer Oscar Centeno.

López y Clarens están en lista de espera: el viernes pasado ambos habían logrado acuerdos de colaboración con el fiscal Carlos Stronelli pero todavía ninguno logró la homologación de dichos acuerdos. 

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El ex funcionario kirchnerista, detenido desde que fue hallado cuando intentaba esconder bolsos llenos de dólares en un convento de General Rodríguez, declaró primero y, según fuentes judiciales, brindó detalles sobre el origen del dinero que le fue secuestrado en aquel episodio. 

López también habría relatado ante el juez Bonadio que él fue parte de un supuesto circuito de recaudación de coimas vinculadas con la Obra Pública y reiteró su interés de permanecer en el programa de protección de testigos e imputados, hecho que le permitió salir de su lugar de detención en penal de Ezeiza donde decía que se sentía en peligro. 

Fuentes con acceso al expediente sostuvieron que Bonadio tenía dudas sobre algunos puntos específicos del relato de López y que fue por eso que le pidió precisiones, algo que también hizo con Clarens.

El financista fue citado para aportar más información sobre los aspectos financieros del caso.

Por otro lado, el juez Bonadio rechazó esta tarde el pedido de excarcelación de Néstor Otero, dueño de TEBA, la empresa que tiene la concesión de la terminal de ómnibus de Retiro, quien hoy también amplió su indagatoria tras quedar detenido el martes.

Otero, que el viernes pedirá que se le conceda el beneficio de la prisión domiciliaria por su avanzada edad y su estado de salud, aparece mencionado en uno de los cuadernos de Centeno pero además fue mencionado por el empresario arrepentido Gabriel Romero, dueño de Emepa.