Dos decisiones en una semana muestran que el  autoritarismo político judicial está vigente. No se ha dado vuelta esa página. La Cámara de Casación avaló el accionar que se hizo con los arrepentidos en la Causa Cuadernos y la Corte Suprema confirmó la condena contra Amado Boudou en la Causa Ciccone.

Con su decisión, Casación refrendó  la violación a la Ley del Arrepentido. El artículo 6 de la norma dice expresamente que las delaciones deben “guardarse en un soporte técnico” que permita su posterior verificación. El tribunal consideró que un escrito era “suficiente”. El Congreso puso un artículo específico sobre el soporte y el Poder Judicial avaló el sistema que se usa desde la era de la familia Picapiedra. En Estados Unidos, de donde viene la inspiración de la Ley del Arrepentido, las delaciones se filman. Es la prueba de que no hubo una extorción ni coacción. Que no hubo un direccionamiento de la declaración.

El fiscal Carlos Stornelli y el fallecido juez Claudio Bonadío tomaron decenas de declaraciones de supuestos arrepentidos en la Causa Cuadernos. Ninguna se filmó. ¿Qué tenían que ocultar? Uno de los dueños de la empresa Electroingeniería, Gerardo Ferreyra, fue de los tantos empresarios que aparecieron en los supuestos cuadernos de Oscar Centeno. Declaró  en abril de 2019, cuando llevaba preso seis meses, y dijo que Stornelli le había dicho que si quería volver a su casa y no seguir en el penal de Ezeiza tenía que ayudar a encarcelar a “los mugrientos”, los Kirchner. Lo contado por Ferreyra en un tribunal de segunda instancia deja claro porque nada está filmado. Las grabaciones hubieran sido las pruebas del delito. Sería como pedirle a un narco que se filme en el momento que realiza la transacción en algún rincón oscuro del puerto.

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Pocos días después, la Corte, en un trámite rápido para los tiempos eternos que suele utilizar, rechazó la posibilidad de revisar lo actuado en la Causa Ciccone, en la que el exvicepresidente Amado Bodou fue condenado. Los medios del establishment quieren ver a Boudou en la cárcel y se apuraron a presionar al tribunal oral que le concedió el arresto domiciliario en abril de este año. La Causa Ciccone está fundada en la declaración del arrepentido Alejandro Vanderbroele, que al ingresar al programa de protección de testigos consiguió financiamiento del Estado para montar su hostería en Mendoza. Un hábil emprendedor turístico resultó.

¿Quién era el presidente del Tribunal Oral 4 que condenó a Boudou durante el gobierno de Macri? Uno de los miembros trío maravilla: Leopoldo Bruglia, a quien Macri premió trasladándolo a dedo a la Cámara Federal porque mandó a la cárcel a Boudou. ¡Que se note! Esa era la consigna del lawfare macrista.

Este viernes habrá una movilización para respaldar a Boudou, a las 14 horas, frente al palacio de tribunales de la calle Talcahuano. Es fundamental instalar la disputa contra el Lawfare en la calle.

El día en que Alberto Fernández inauguró el período de sesiones ordinarias del Congreso tuvo pasajes centrales dedicados al autoritarismo disfrazado de lucha contra la corrupción. Fue un eje clave del discurso. Es bueno recordarlo para los simpatizantes del gobierno que hoy pueden estar decepcionados por lo que ocurre con Boudou. La vocación del presidente por desterrar esa práctica fue clara desde el principio.  El tema es que 18 días después de ese discurso vino la pandemia. Y la derecha recibió un milagro. Porque sólo la pandemia más importante de los últimos 100 años podía lograr que la situación social y económica que dejó Macri empeorará. Hasta el expresidente, con su 65% de imagen negativa, se ilusiona. Cree que el Covid puede producir la magia de que muchos argentinos digan: “Con Macri estábamos mejor”.

La pandemia puso todo en segundo plano. Era inevitable. Gobernar es poner prioridades. Y el Ejecutivo trató de salvar la mayor cantidad de vidas posibles buscando un equilibrio para que la economía no se destruya. No se puede analizar este primer año de Alberto sin poner a la pandemia en el centro de todo. El efecto “benéfico” para la derecha es que le permitió recobrar fuerza, reagrupar. El impulso que toda gestión tiene cuando empieza tuvo que ser invertido en la pandemia.

La Argentina tiene un faro eterno cuando hay que batallar contra el autoritarismo, las madres y las abuelas de Plaza de Mayo. No se trata de comparar el macartismo de Macri con el plan de exterminio de la última dictadura. Se trata de encontrar ahí la guía para la batalla cultural contra esta forma de autoritarismo. El Lawfare es un tema que impregna en sectores hiperpolitizados. Ni siquiera es trascendente para el grueso de la masa de votantes del Frente de Todos. ¿Cómo ampliar la conciencia sobre su funcionamiento y su peligrosidad para la democracia? Son interrogantes más fáciles de escribir que de responder. Es una batalla cultural necesaria para construir una relación de fuerzas que impulse las reformas.