El rumor ya circulaba en las redes desde la noche del viernes. Sembrada la incógnita, Patricia Bullrich salió a cosecharla este sábado. La titular del PRO usó su cuenta de twitter para mostrar que asistió al recital de Tini Stoessel. Apareció en el primer show de la serie que se realizará en el Hipódromo de Palermo hasta el sábado próximo. De ese modo, Bullrich se zambulló en el público joven que convoca la cantante desde un evento de amplia repercusión mediática. Su alcance en ese segmento es una incógnita, pero la incursión de este viernes no solo estuvo concentrada a hacer campaña. También encierra un mensaje para el PRO y Juntos por el Cambio, en un momento donde crecen las versiones y señales de ruptura de la coalición opositora. La exministra buscará posicionarse frente a esos jóvenes votantes, un público que, a primera vista, quiere disputarle al dirigente de extrema derecha Javier Milei, la mayor obsesión electoral de todos los socios de Juntos por el Cambio (JxC) por la fuga de votos que les provoca.

Las fotos que protagonizó Bullrich rodeada de adolescentes aumentan las intrigas que ya se cocinan desde hace un mes en el PRO. Algunos aseguran que la jefa del partido pretende quitarle parte de esos votantes a Milei para mitigar la corrosión que les provoca y que antes solo le inflingía con fuerza al Gobierno. Otros dirigentes del PRO creen que Bullrich buscará compartir ese electorado con Milei dentro de un mismo espacio, como desenlace de un vertiginoso acercamiento con la cara más visible de «Avanza Libertad» a partir de la buena relación que comparten.

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El vínculo ya es parte de las discusiones que atraviesan a JxC. La tensión llegó el pasado 27 de abril a un punto que todavía no tiene retorno. La Mesa Nacional estableció ese día un reglamento interno que fijaba reuniones quincenales de sus integrantes y puso una cláusula donde estableció que los nuevos socios de la coalición solo pueden ser admitidos por unanimidad. El expresidente Mauricio Macri y Bullrich cuestionaron la decisión públicamente, pero con matices. El magnate impulsó la redacción del texto, pero no acordaba con mencionar al diputado de ultraderecha. Bullrich no está de acuerdo con sacar a Milei del radar de JxC, tampoco del PRO y no ha resignado su decisión de pelear por una candidatura presidencial el año que viene. Sus seguidores dentro del PRO aseguran que es su última oportunidad, por la edad. Una parte de ellos cree que lo hará desde la fuerza que integra o fuera de ella.

Esta semana volvió a la carga con sus críticas contra la decisión de cortar con Milei. Lo mismo hizo el exsenador y excandidato a vice, Miguel Pichetto. Es uno de los pocos que ya anunció su precandidatura presidencial para 2023. Lo hizo como una forma de forzar a los demás jugadores a anticipar sus decisiones, pero tampoco coincide con la decisión del 27 de abril.

Desde esa fecha corren con mucha fuerza versiones de ruptura de la alianza opositora ante el desacuerdo expuesto entre Bullrich y Macri frente al resto de JxC, que no permitirá que la decisión se revierta. Por el contrario, hay un grupo que buscará consolidarla con el mismo esfuerzo que pusieron para que fuera adoptada por unanimidad, incluso con la firma del expresidente y su exministra. En ese núcleo de coincidencias está la otra parte del cisma en ciernes: la UCR, la Coalición Cívica y el sector del PRO que responde al alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, otro de los dirigentes que ya oficializó su precandidatura. En esas latitudes recuerdan que «desde enero a abril JxC perdió nueve puntos de intención de voto y Milei sumó nueve puntos». Lo hacen para advertir que la movida de Bullrich y el fundador del PRO de mantener los acercamientos con la ultraderecha se les está volviendo en contra. El dato aglutina al radicalismo con el larretismo detrás de un mismo plan: definir reglas y un programa de gobierno para la coalición. En lo económico no hay acuerdos: Macri tiene a Carlos Melconian como principal asesor en la materia, Larreta al exministro Hernán Lacunza y la UCR trabaja en un plan industrialista que coordina Eduardo Levy Yeyati. Ahí se cocina otro desacuerdo que ya tuvo chispazos cuando Bullrich habló de mantener un sistema bimonetario que permita la dolarización de la economía. «Si eso no se lo dijo Milei, pasa raspando», sentenció uno de sus detractores en el PRO.

En ese clima, JxC concretó este viernes un panel sobre políticas sociales para hablar de pobreza. Los asistentes salieron de La Matanza con sabor agridulce. El evento simuló una reunión de la Mesa Nacional pero no lo fue. Macri no estuvo porque está de viaje y no mandó delegados observadores. Se reunieron las cuatro fundaciones partidarias para establecer una plataforma programática sobre la pobreza. No hubo autocríticas sobre las consecuencias de la gestión de Macri entre 2015 y 2019. Tampoco mención alguna al endeudamiento. Los asistentes eligieron cargar contra los movimientos sociales y demonizarlos, casi en la misma dinámica que eligió el exintendente Jorge Macri la semana pasada, cuando dijo en la radio futurock que las organizaciones están integradas «por vagos». El primo del expresidente ahora es ministro de Gobierno porteño, pero sigue hablando como intendente del conurbano norte.

Desde la derrota de Macri en las presidenciales de 2019, la coalición opositora afronta un camino complejo y su centralidad pasó de la Casa Rosada al Congreso. Sus chances de sobrevida crecieron a partir del desgaste del Gobierno durante la pandemia, los errores de la gestión del presidente, Alberto Fernández, y la interna pública que mantiene con la vicepresidenta. Los amagues de distanciamiento que siembran Bulrich y Macri se rigen por la misma lógica y se gestaron casi en espejo con la dinámica interna del Frente de Todos.

Si se cristaliza una crisis en el oficialismo y se parte, hay dirigentes de JxC y del partido amarillo que estiman que la alianza que integran podría perder su razón de ser. «Concebimos nuestra coalición para polarizar con el peronismo unido y si deja de ser así el escenario sería muy distinto para nosotros», advierten en el PRO. Lejos de los panegíricos que consumen cerca de Bullrich y Macri, otras fuentes del PRO ven a un peronismo debilitado, «raquítico», que se deshilacha pero que no muestra signos de ruptura. Tampoco dejan de advertir que los dirigentes que siguen en campaña permanente desde el año pasado, como los diputados Diego Santilli y Cristian Ritondo, cosechan en su electorado dos demandas: que no se dividan y que se empeñen en volver al poder.