La Ciudad de Buenos Aires, el territorio que gobierna el PRO desde fines de 2007, exhibe un nuevo escenario electoral  a dos semanas de las PASO del 12 de septiembre. Luego de la derrota de Mauricio Macri en 2019 por su reelección, el nuevo round del partido amarillo en el distrito donde nació apunta a reducir lo máximo posible la fuga de votos por derecha. Esa necesidad originó la inclusión del exministro Ricardo López Murphy en JxC, dentro de una estrategia diseñada por el alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta para que compita con la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal de regreso a la Ciudad.

Después de las primarias, ambos confluirán en la lista de JxC, pero deberán medirse con el economista ultraliberal Javier Milei, que trabaja para restarle votos al oficialismo porteño en una contienda que será clave para las ambiciones políticas de Vidal y de Rodríguez Larreta.

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El arranque de la campaña porteña de la exgobernadora no fue fácil, porque estuvo signado por su regreso capitalino luego de haber administrado la Provincia de Buenos Aires por cuatro años. Este martes buscó dar una vuelta de página a la primera etapa, con el lanzamiento de una batería de propuestas legislativas. La acompañó con un discurso endurecido, orientado a confrontar abiertamente con el gobierno. El giro fue leído en el equipo de campaña del Frente de Todos como un volantazo orientado a evitar el escape de votos a manos de López Murphy y de Milei, aunque el «bulldog» ya forma parte de JxC y contiene parte de esa migración dentro de la coalición que lidera el macrismo.

De acuerdo a los cálculos de JxC, Milei  araña los diez puntos, según los sondeos privados que consumen. Evalúan un escenario donde la oferta electoral de Vidal,  acompañada por el radical Martín Tetaz, apunta a cosechar el 35% de los votos. A esa ecuación le suman el caudal de Republicanos Unidos, la fuerza que lidera López Murphy. En el PRO porteño estiman que el exministro de la Alianza podría superar los seis puntos, pero en la fuerza que lidera el «bulldog» están tan entusiasmados como Milei, porque esperan una cosecha del 10% de los sufragios. Si tales pronósticos se confirman, la funcionalidad de López Murphy con el regreso de Vidal a la Ciudad habrá rendido en parte, pero también lo empoderará a partir de una elección histórica para sus antecedentes.

La última vez que se postuló para un cargo fue en 2011, como aspirante a jefe de Gobierno porteño. Obtuvo el 1,4% y perdió frente a Mauricio Macri, que peleaba su reelección como alcalde y alcanzó el 47% en primera vuelta. En el ballotage, el magnate sumó esa porción, alcanzó el 50% y le ganó a Daniel Filmus, del Frente para la Victoria.

Una década después, López Murphy ya no compite con Macri. Está dentro del mismo espacio, pero como aliado de Rodríguez Larreta en la disputa por el liderazgo de JxC. Cerca del alcalde hacen un cálculo que contrasta con las versiones de una fuga descontrolada de votos duros hacia ofertas más extremas, como la de Milei.

En ese contexto, el expresidente Mauricio Macri reapareció en la campaña porteña la semana pasada para acompañar a Vidal, pero luego elogió a Milei, mientras la titular del PRO, Patricia Bullrich, aseguró que es mejor candidata que Vidal y tampoco ahorró guiños para el primer candidato a diputado nacional de «La Libertad Avanza».

Lo hicieron mientras Milei volvió a enunciar un discurso violento en un acto de campaña. «¿Sabés qué, Larreta? Como el zurdo de mierda que sos, a un liberal no le podés lustrar los zapatos, sorete. Te puedo aplastar aún en silla de ruedas, a ver si lo entendés», disparó en medio de aplausos. «¿Sabés adónde la vas a ir a buscar, pelado asqueroso de mierda?», lanzó.

La embestida incomodó al larretismo, que trabaja en estas semanas para endurecer su discurso. «Nosotros no estamos preocupados por las encuestas ni por Milei, a nosotros nos preocupa la seguridad en la Provincia de Buenos Aires. Nos preocupa la inflación que la gente no llega a fin de mes. Nos preocupa un presidente que avala la violencia en las escuelas…», contestó el alcalde, cada vez más presente en una campaña donde no juega como candidato.

En el gobierno porteño no subestiman la irrupciónn violenta de Milei, pero lo ponen en su contexto. Entre el 35% que le adjudican a Vidal y la presunta cosecha de Republicanos Unidos, JxC llegaría al 45% dentro de dos semanas. A ese total le suman un 3%, que le adjudican a la tercera lista de la interna, Adelante Ciudad, liderada por el exsecretario de Salud Adolfo Rubinstein, que está integrada por un sector del radicalismo que no acuerda con el cambio de domicilio de Vidal y tampoco con la inclusión de López Murphy.

Ese hipotético 48% coincide con el objetivo de «superar el 50%» en las generales del 14 de noviembre que se fijó el plan de Larreta para sellar el regreso de Vidal a la capital.

La cifra es considerada como el primer paso para posicionarla como una eventual sucesora en la jefatura de Gobierno en 2023. Para entonces, el alcalde disputará la precandidatura presidencial de JxC ante posibles contendientes radicales como el gobernador jujeño Gerardo Morales.

La trastienda de esos cálculos, revela los desafíos que encierra la estrategia que definieron para este año Vidal, Rodríguez Larreta, la jefa de Coalición Cívica, Elisa Carrió, y la conducción del radicalismo porteño encolumnado detrás del senador Martín Lousteau.

Si López Murphy y Milei acumulan 20 puntos, quedará confirmado que la fuga de votos por derecha es un riesgo en crecimiento que tratarán de reducir en los dos meses que separan a las primarias de las generales. También es posible que el «bulldog» obtenga menos de dos cifras, pero ya detentará un caudal que, sin los pactos con el alcalde, también le habría restado votos a Vidal. Ese capital tendrá su peso en la futura convivencia de la coalición y asegura un mayor giro hacia la derecha.

Ante semejante escenario, Vidal quedará obligada a endurecer su prédica, aunque en su entorno aseguran una combinación eficaz de la oferta electoral junto a López Murphy, en un marco de hipersegmentación de sus discursos de acuerdo a cada zona de la capital. Por afuera de ese armado, no hacen evaluaciones sobre la emergencia de Milei, pero tampoco omiten que el  economista ultra arrastra a una base social que responde a un electorado ultra duro para el cual, por ahora, no tienen mejor política que López Murphy y su rendimiento todavía está por verse. «