Una bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas» apareció en el campo de juego en medio de los festejos de la Selección argentina luego de su triunfo por 2 a 1 sobre la de Inglaterra.

En una sábana blanca con letras negras hechas a mano, casi improvisadas, la leyenda prohibida por la FIFA y el gobierno argentino dijo presente por decisión de los jugadores argentinos, que fueron quienes la desplegaron sobre el césped.

La Selección puso de relieve así su rebeldía, la misma que ha mostrado a lo largo del Mundial y que será parte de su bagaje de juego el próximo domingo cuando enfrente a España por la Copa.

Una decisión compartida

Este martes, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, informó que la FIFA había resuelto que el público no llevase al estadio de Atlanta camisetas o banderas con leyendas «provocadoras». Monteoliva aseguró que dentro de esa calificación ingresaba el texto que reivindica la soberanía de la Argentina sobre las Malvinas.

Si bien Monteoliva trató de despegarse de la decisión, quedó claro en diversas entrevistas que fue dando a lo largo de la tarde que compartía la decisión.

Cabe recordar que el presidente Javier Milei se declaró «admirador» de Margaret Thatcher, la responsable de crímenes de guerra durante el conflicto de Malvinas al ordenar el hundimiento del crucero General Belgrano cuando regresaba a las costas argentinas y estaba de la zona de exclusión que el propio Reino Unido había declarado como zona de guerra. No solo eso, para Milei, «a la Argentina le tocó perder en la guerra», deslindando la responsabilidad, también criminal, de la dictadura militar que ordenó la invasión de las islas.

Al final, la bandera por Malvinas apareció en la cancha y la llevó la propia Selección