El 40% de las familias dispone de ingresos variables para cubrir sus gastos mensuales y el 55% confiesa que no tuvo un solo momento tranquilo en el mes, según los resultados de un microestudio realizado por la consultora Focus Market en el comedor Pequeños Gigantes, en el partido bonaerense de Florencio Varela.
El cuestionario denominado EconoChori procesó respuestas de 47 personas que acuden a ese centro comunitario sobre distintos aspectos de la economía popular en el momento actual del país.
Consultadas sobre el tipo de ingresos que tienen a disposición para afrontar la vida cotidiana, el 40% los definió como variables y el 32% directamente aseguró que no tiene ingresos propios.
Sólo el 21% declaró que dispone de un dinero fijo los meses y un 4% respondió que tiene varios ingresos diferentes.
Otra pregunta del cuestionario consultó sobre los momentos tranquilos del mes devenidos de los ingresos disponibles.

El 55% de los consultados reconoció que nunca atraviesa situaciones que se puedan definir como tranquilas; el 23% señaló que atraviesa momentos tranquilos a principios de mes; el 17% consignó que lleva la situación con tranquilidad hasta mediados del mes; y sólo el 2% respondió que llega a fin de mes con lo que gana.
En ese contexto, los alimentos son el gasto prioritario para el 93% de las personas consultadas; mientras que el 44% respondió que sus gastos más importantes son las deudas.
El 38% definió al transporte como el destino más importante de su dinero y el 31% dijo que es la educación.
Además, el 20% dijo que su gasto más importante en el mes es el pago de servicios.
Las deudas también fueron el gasto que más dolió pagar al 62% de los encuestados; y el 53% aseguró que si recibe dinero extra lo destina al pago de alguna deuda.
El director de Focus Market, Damián Di Pace, analizó los resultados como indicios de la vulnerabilidad económica de las familias en los barrios populares.
“Que el 40% de los ingresos sea de carácter variable evidencia una fuerte dependencia de actividades informales, trabajos ocasionales o fuentes inestables de recursos”, evaluó el economista.
Y sumó: “Al mismo tiempo, que el 93% de esos ingresos se destine a la compra de alimentos muestra que el presupuesto familiar está prácticamente absorbido por necesidades básicas, dejando escaso margen para ahorro, inversión o consumo de otros bienes y servicios”.
En resumen, se confirma que toda variación en los precios de los alimentos “tiene un impacto directo e inmediato sobre el bienestar de estos hogares”, remató Di Pace.
Fuera de la macro
El informe destaca también que los datos que aparecen en las respuestas no se ven en los grandes informes sobre el ajuste macro.
El 65% de los consultados en el comedor de Florencio Varela confió que dejó de comprar ropa en el último año; y el mismo porcentaje admitió que dejó de comprar carne. Además 4 de cada 10 dejaron de realizar salidas y el 20% se privó de medicamentos.
La mayoría indicó que acude a las changas como medio para llegar al final de un mes difícil; el 35% dijo que llega gracias al fiado; y el 28%, que apela a la ayuda familiar, todos medios informales.
