Casi como si fuera adepto al fetiche de la prueba y el error continuo, el gobierno de Javier Milei cierra otra semana en la que las contradicciones, la falta de expertise y la inexistencia absoluta de la cintura política volvieron a ser protagonistas. La inevitable politización del partido que la Selección disputó contra Inglaterra -que culminó con un infartante 2-1 que trajo bajo el brazo el eterno recuerdo de Diego Armando Maradona- dejó expuesto el débil posicionamiento del oficialismo frente al irrenunciable reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas y forzó a la Casa Rosada a configurar planes de contención de crisis que nada pudieron hacer para frenar la ola de repudio.

Si bien durante el inicio de la semana las cuentas de tuiteros libertarios que tienen como trabajo divulgar la línea oficial publicaron posteos en los que se intentaba apaciguar la ansiedad del encuentro advirtiendo la distancia entre un partido de fútbol y una disputa diplomática, el escándalo se desató con fuerza luego de que Alejandra Monteoliva decidiera unilateralmente salir a defender el paupérrimo acuerdo firmado con la FIFA y el FBI que prohibía la presencia de banderas con “referencias políticas” en la cancha. No conforme con esto, la ministra de Seguridad desfiló por varios medios para dar a conocer la noticia. En un importante despacho del oficialismo se agarraron la cabeza cuando vieron sus declaraciones. “¿Es o se hace?”, se escuchó decir furioso a un importante miembro de la gestión libertaria.

La encrucijada en la que se metió Monteoliva motivó a Victoria Villarruel a meter la cuña. La vice tuiteó que el encuentro “era más que un partido” y llamó “piratas usurpadores” a los ingleses. Una muestra gratis del catolicismo nacionalista que profesa y del que es devota. El posicionamiento generó un fuerte revuelo interno dentro del gobierno, que recibió furiosas llamadas de varias embajadas, incluida la de Gran Bretaña, y de importantes miembros del círculo rojo nacional e internacional. Para intentar apaciguar las aguas, la idea que pasó todos los filtros fue poner al frente de la comunicación al locuaz Adrián Ravier.

En el gobierno aseguran que mantendrán la embestida contra Chiqui Tapia y la AFA

En conferencia, el vocero presidencial intentó montar un espectáculo de argentinidad nata pero se enredó al explicar el fanatismo manifiesto de Milei por Margaret Thatcher y no supo contestar si el presidente aún mantiene el retrato de la ex primera ministra británica en su despacho. Este viernes redobló la apuesta y calificó de “bananero” al país que gobiernan. “Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores”, tuiteó sin ponerse ni un poco colorado.

Pese a que la línea es contenerlo, los compañeros de espacio del exdiputado nacional reconocen su escasa capacidad para ejercer el cargo para el que fue nombrado. “Es un gran vocero económico, pero la política todavía le cuesta”, dijo a Tiempo un funcionario que confirmó el pánico escénico que el portavoz aún conserva. Los dichos del sucesor de Manuel Adorni, en tanto, tuvieron lugar en el mismo momento que el mundo digital y los chats de WhatsApp de importantes dirigentes consagraban como canciller blue al Chiqui Tapia, titular de la AFA.

El viernes por la noche una foto en el evento consagratorio que montó la FIFA puso a un sector del arco político en absoluto éxtasis. Claudio Tapia y Donald Trump se dieron las manos en un gesto amistoso que tuvo lugar apenas horas después de que Andrew Giuliani, el encargado de organizar el Mundial en EE UU, respaldara en conferencia de prensa el legítimo reclamo del país por la soberanía de las islas. El apretón fue corto, casual y previamente pactado, pero su impacto es todavía inconmensurable.

La viralización de la imagen generó en el gobierno un primer momento de desasosiego.  Ante la consulta de este diario, un conocedor de la dinámica interna del oficialismo le bajó el precio al encuentro y aseguró que la foto no “significa nada” puesto que Trump no puede intervenir en las causas judiciales que el patriarca futbolero tiene en los Estados Unidos. “¿Con cuántos se dio la mano Trump y después los cagó?”, se preguntó retórica la misma voz, quien a su vez afirmó que el oficialismo no declinará su batalla contra la “corrupción que hay en la AFA”. No todos dentro del Ejecutivo coinciden con la liviandad de esta lectura.

En el gobierno aseguran que mantendrán la embestida contra Chiqui Tapia y la AFA

En silencio, desde diferentes tribus del oficialismo masticaron bronca por la potente foto que había conseguido el titular de la AFA, quien hasta el cierre de esta nota no mantuvo ningún contacto formal con el gobierno para organizar el retorno al país de la Selección. Tapia mantiene desde hace décadas un vínculo directo con Diego Santilli que se profundizó cuando el barón del fútbol comandaba el CEAMSE y el ahora jefe de gabinete era la joya porteña del PRO. Otras épocas.

El «Colo» no es el único vaso comunicante entre el líder espiritual de Barracas Central y la Casa Rosada. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, llegó a ser vicerrector de la universidad de la Asociación, título que debió meter abajo de la alfombra para ganarse la confianza de los Milei, quienes por estas horas analizan cómo redoblar los ataques contra el Chiqui que consiguió un fallo favorable de la Cámara Nacional en lo Civil para cambiar el domicilio legal de la entidad a la Provincia de Buenos Aires. La jugada impide la intervención de los veedores que envió la Inspección General de Justicia. El padre de Mahiques, incluso tuvo la dicha de utilizar una casa quinta de Pablo Toviggino, socio de Tapia, para celebrar su cumpleaños este verano. Todo queda en familia.

El ministro no está sólo en el grupo de karinistas que coquetean con el devoto de la Difunta Correa. Como contó este medio meses atrás, Gentech, la empresa de suplementos deportivos que dirige el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, tiene desde 2021 un acuerdo comercial con la AFA que le valió a la marca la posibilidad de llevar en sus productos la cara de Lionel Messi y el logo de la asociación futbolística, instancia que se replica con Barracas Central, el club que preside “el Chiqui». Como nunca es suficiente, Tech Security, la empresa de seguridad que presiden Adrián “Tato” Menem y Pablo Ariel Vázquez, hermano e íntimo amigo del titular de la cámara baja, respectivamente, presta servicios millonarios de seguridad en importantes canchas del fútbol nacional. ¿Sería alguien capaz de investigar a quien le da de comer? Cuesta creerlo.

Lo cierto es que el oficialismo insiste en que hará todo lo que esté a su alcance para combatir las supuestas malversaciones que se extenderían en la AFA, aunque reconocen que seguirán “subidos” a la euforia del Mundial hasta último momento. “El gobierno capitalizó muchísimo del mundial. Hace un mes y medio que no se habla de nada. Todo es fiebre mundialista, la gente está feliz”, reconoció un deambulante de Balcarce 50, que reconoció el diálogo subterráneo con las terminales del líder del fútbol nacional para recibir a la Selección este lunes cuando las cartas ya estén echadas. Todo indica que los jugadores no irán a la Casa Rosada y celebrarán en un espacio abierto en algún punto de Buenos Aires. ¿Será que el Chiqui planea una última muestra de aura en la provincia del pecado? Habrá que esperar. Mientras tanto: anulamos mufa. «