Desde la noche del martes se concretó la toma del Colegio Nacional de Buenos Aires, decidida por en asambleas durante la mañana. “La medida fue votada por estudiantes del colegio en el marco del conflicto en torno a la Ley de Financiamiento Universitario y su incumplimiento por parte del Gobierno nacional, situación que consideramos un ataque a la educación pública y al derecho de estudiantes y docentes”, informaron desde el Centro de Estudiantes.

La toma, que también se votó en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, busca “visibilizar el reclamo de la comunidad educativa y expresar nuestra defensa de la universidad pública, gratuita y de calidad, así como también de todo el sistema educativo público argentino”.

Según consignó la agencia Noticias Argentinas, ese a la ocupación las clases no quedarían completamente suspendidas: de acuerdo con lo acordado en las asambleas, cada estudiante podrá optar por adherirse o no a la medida y, en paralelo, se organizarán clases públicas y actividades abiertas para visibilizar el reclamo.

La Ley de Financiamiento Universitario fue aprobada en el Congreso el año pasado y defendida también en el Parlamento del veto presidencial. Pero ante su incumplimiento por parte de la gestión de Javier Milei se encuentra judicializada. Por estos días, la decisión está en la Corte Suprema. Por esto el martes hubo clases públicas frente a Tribunales, para reclamar a la Justicia que se expida sobre esto. Tanto las tomas como las clases públicas se dan en medio de una nueva semana de paros en las casas de altos estudios, que vienen denunciando pérdida de docentes y una situación insostenible por la política del desfinanciamiento.

Carta a Milei

Un colectivo de familias autoconvocadas del Colegio Nacional Buenos Aires difundió una carta a Milei para expresar que “ni trabajadores docentes, ni no docentes, ni estudiantes deberían sostener medidas de fuerza si el Gobierno Nacional cumpliera con la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada democráticamente por el Congreso Nacional y ratificada por la justicia hace más de siete meses”.

“Entendemos que la responsabilidad por la pérdida de días de clase y por el deterioro de las condiciones de enseñanza recae sobre usted como cabeza de este Gobierno Nacional y de Manuel Adorni, Sandra Petovello y demás autoridades del Poder Ejecutivo por no garantizar los recursos necesarios para el funcionamiento adecuado del sistema universitario y preuniversitario público”, reclamaron.

Apuntaron a los máximos representantes del Gobierno como “responsables de que miles de estudiantes deban recurrir a medidas extremas como la toma de colegios para defender su derecho a una educación pública de excelencia, construida históricamente por toda la comunidad educativa”. Les exigieron también que garanticen “cuidado y seguridad para el conjunto de estudiantes” y “que las fuerzas se abstengan de intervenir en el establecimiento y las proximidades con fines represivos o persecutorios”.

“Estas acciones de lucha no se desarrollarían si no estuviera su gobierno evadiendo la responsabilidad que le compete en garantizar que la Ley se cumpla y el presupuesto que le corresponde a las universidades efectivamente les llegue”, firmaron madres y padres de estudiantes del colegio que depende de la UBA.

Cruces con Feinmann

Como ya es habitual, el periodista Eduardo Feinmann entrevistó alumnos a cargo de la toma para cuestionarlos. Pero lo retrucó el presidente del Centro de Estudiantes, Francisco Pitrola, nieto del diputado Néstor Pitrola, dirigente del Partido Obrero y miembro del FIT.

«¿Tenés algo que ver con el Pitrola que todos conocemos? ¿Admirás a tu abuelo?», le preguntó Feinmann en tono burlón.

El joven respondió: “Sí, lo admiro, es un gran luchador, más allá de que tengamos diferencias ideológicas me parece que es una persona que luchó durante toda su vida por el derecho de los trabajadores”. Pero ante la insistencia del entrevistador, le recordó que la nota era sobre la toma en los colegios universitarios.

“El tema está en la Corte, hay que respetar los tiempos de la Justicia. Entonces, ¿qué hacemos?”, dijo Feinmann.

La realidad es que la Corte no tiene plazos, un profesor gana 600 mil pesos y no le alcanza para nada, yo no sé lo que ganás vos, Feinmann, pero 600 mil pesos no alcanza para nada. Hay que empezar a tomar medidas más radicales”, cerró Pitrola.