Con un mate al costado y una computadora como principal herramienta, Manuel Flores creó Dillo AI, una aplicación única en el mundo que busca facilitar la comunicación de las personas con discapacidad auditiva. Nació en Jesús María, Córdoba, tiene 53 años, es programador, CEO y cofundador del proyecto, y lleva más de dos décadas dedicado al desarrollo tecnológico. Desde 2022, la aplicación ganó distintos concursos orientados a conseguir financiamiento. En septiembre, Flores viajará a España luego de que Dillo fuera seleccionada entre numerosos proyectos para presentar la app y darle mayor visibilidad. “Quiero ayudar a quienes realmente lo necesitan”, afirma.
“La aplicación es simple de usar. Una persona sorda escanea un código QR e ingresa a Dillo, donde puede comunicarse mediante señas. La aplicación las traduce y envía un texto o un audio a la otra persona, y viceversa”, explica. El proyecto cuenta con otros dos socios, un inversor y un equipo de ocho personas.

Además, el alcance que puede tener la herramienta es enorme. Flores lo explica a partir de cifras que permiten dimensionar la necesidad de una solución de este tipo: “En el mundo hay más de 430 millones de personas con pérdida auditiva severa, de las cuales alrededor de 30 millones son niños. A su vez, cerca de 70 millones utilizan alguna lengua de señas y existen más de 300 diferentes”. Para el creador de Dillo, estos números reflejan la importancia que puede tener la aplicación para quienes enfrentan diariamente barreras al momento de comunicarse.
Sin embargo, sostener la iniciativa implica un gran esfuerzo para todos sus integrantes. “Lo mantenemos con el dinero que aportamos quienes formamos parte del proyecto y lo destinamos al pago de los sueldos, al desarrollo de la aplicación y a la mejora de la inteligencia artificial”, relata.
El nombre Dillo proviene de la palabra “decir”. Nació cuando Manuel conoció a una de las amigas de su hija de ocho años, que sufre sordera. Al intentar hablar con ella, se encontró con una barrera que hasta ese momento no había dimensionado. “La primera vez que la conocí no sabía cómo comunicarme. Después me quedé pensando en todas las dificultades que una persona sorda puede atravesar todos los días. Imagínate tener que ir al médico, estar en medio de una urgencia y no poder explicar lo que te pasa. Ahí entendí que había que hacer algo y decidí crear la app. Después confirmé que esas situaciones eran reales, porque quienes usan la aplicación me cuentan que pasaron por experiencias como esas”, recuerda.

Los primeros años estuvieron marcados por un largo proceso de investigación y desarrollo. Flores explica que la lengua de señas tiene una estructura diferente a la del lenguaje escrito, las palabras y las frases no se expresan de la misma manera. Además, no es universal y puede presentar variaciones incluso entre distintas provincias. Esa diversidad se convirtió en uno de los principales desafíos del proyecto. Pero encontró una posible solución: entrenar a la inteligencia artificial para que pudiera interpretar esas diferencias y realizar las traducciones de manera correcta. “Con el tiempo empecé a generar más contactos y a hablar con personas a las que les encantó lo que estaba haciendo. Me presenté a numerosos concursos y gané varios de ellos. Hace poco participé en Google for Startups Cloud y Dillo fue seleccionada para formar parte del programa”, cuenta. A partir de ahí, recibe acompañamiento para impulsar su crecimiento y continuar desarrollándose.
A medida que la app comenzó a tomar forma, el equipo incorporó a más personas y busca continuar generando puestos de trabajo. “No se trata solamente de estar sentado frente a una computadora programando. También hay que crear imágenes y contenido para entrenar a la IA y mejorar la aplicación, con el objetivo de que pueda interpretar cada vez más señas y ampliar su vocabulario”, remarca.
El proyecto busca desembarcar en España: «La idea es continuar desarrollándolo allí para que cualquier persona pueda acceder a la aplicación y descargarla en su celular. Aunque Dillo busca crecer y expandirse internacionalmente, siempre mantendrá sus raíces argentinas. De hecho, los colores del logo son celeste y blanco. Imagínese por qué…”.
Más adelante deberá viajar al país europeo para trabajar de cerca en el desarrollo de la aplicación e impulsar su crecimiento: “Quiero que la app sea popular para que pueda ayudar a la mayor cantidad de personas posible en todo el mundo. Sueño con que, en el futuro, la aplicación sea conocida y utilizada, y con escuchar en la calle que todo el trabajo que hicimos sirvió para algo”. Además, resalta que la clave para continuar desarrollando el proyecto y ampliar su alcance es conseguir el financiamiento necesario.
Manuel ya trabaja en una nueva iniciativa, pero reconoce que no puede dejar de pensar en la app. Sabe que todavía queda un largo camino por recorrer, aunque también tiene claro cuál es su objetivo. La convicción y la perseverancia lo impulsan a seguir adelante, incluso frente a las dificultades: “No voy a parar hasta conseguir que la aplicación esté afianzada e implementada en la sociedad. Si Dillo logra cambiarle la vida a una persona, voy a sentir que todo este camino valió la pena”. «
La ciencia sigue sufriendo el desguace
Mientras se suceden innovaciones, la ciencia nacional sigue sufriendo el desguace y desmantelamiento. Esta semana hubo una conferencia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Conicet reclamando por los despidos y por la continuidad de 379 becas posdoctorales. A esto se suman negocios. Tras las declaraciones del presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, quien confirmó la intención del Gobierno de rematar unas 52 mil hectáreas de las 112 mil que posee el organismo científico, los gremios denunciaron el “negocio inmobiliario” detrás del plan de desguace del gobierno nacional. Apuntaron a un nombre, amigo de Milei: Eduardo Elsztain.