En mayo los precios minoristas aumentaron un 2,4%, desacelerando respecto de abril, pero sin impactar positivamente en el bolsillo de las familias que consumieron un 8,8% menos, según el Informe Económico y Social (IES) del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) que depende del Centro de Almaceneros de Córdoba.  

Con el aumento de mayo, la inflación acumuló un 14,8% desde enero y un 33 % desde el mismo mes del año pasado. La inflación proyectada para todo 2026 es del 33,5%.

Aun con la baja mensual, el instituto destacó la persistencia de una alta inflación que genera mes una pérdida mensual constante del poder de compra de los hogares, con impacto más  profundo en la población que percibe ingresos bajos y medios. 

Para no ser pobre una familia requirió en  mayo de $1.921.763 y para no ser indigente el ingreso mínimo necesario fue de $1.052.191.

Indicadores graves

Los indicadores sociales siguen siendo graves, según la encuesta cualitativa que acompaña el informe cordobés. 

El 57% de los hogares consultados no logró alcanzar de manera satisfactoria la Canasta Básica Alimentaria y entre los que sí lo lograron, el 72% lo hizo gracias a algún tipo de asistencia estatal.

A la par, el 11,5% de las familias que respondieron a la consulta aseguró que en el quinto mes redujo su ingesta a una sola comida diaria o atravesó situaciones de hambre y el 21,4% consignó que pidió alimentos o ayuda económica para poder comprarlos.

El 21,8% confió que se quedó sin alimentos en algún momento del mes; el 32,3% reconoció que experimentó hambre que no pudo  satisfacer, por falta de recursos económicos; y el 53% debió reducir la cantidad de ingestas diarias de comidas “eliminando principalmente la cena”.

Finalmente, el 87,5% de los consultados admitió que tuvo que financiar alimentos con tarjetas de crédito y al fiado o con dinero prestado.

“Estos datos muestran que el consumo de alimentos se sostiene principalmente en base a financiación, ayuda estatal y préstamos”, analizó el informe. 

Y agregó: “Tanto en los indicadores sociales como en los de actividad comercial, no se observan signos de  recuperación; y las expectativas para los próximos seis meses son preocupantes en lo que respecta a: empleo, rentabilidad y sostenibilidad del comercio minorista”.