El documental La tierra explota. El tiempo se acaba se inscribe en la mejor tradición del cine político argentino. En su genealogía se vislumbran las huellas de las películas pioneras de Fernando Birri, del Tercer Cine de Fernando “Pino” Solanas y Octavio Getino, del Cine de Base del compañero desaparecido Raymundo Gleyzer. La estructura es clásica: muestra el estado de situación de diversos territorios de la Argentina que se ven afectados por las impiedades saqueadoras, extractivistas y contaminantes del capitalismo —Concepción del Uruguay, Mendoza, Neuquén, entre otras—; y señala quiénes son los enemigos, es decir, el gran capital aliado a los gobiernos neoconservadores de ultraderecha. Pero el protagonismo está puesto en los agentes redentores capaces de cambiar la situación: en este caso, cuatro mujeres de sectores populares —Jenny Luján, Mariela Leiva, Miriam Samudio y Guni Cañas— que valerosamente se ponen al frente de marchas, bloqueos y acciones directas para defender sus tierras. Mujeres que, unidas a sus comunidades organizadas, tienen capacidad para desafiar a estos monstruos multidimensionales. Así, el último estadio del documental es la esperanza y la incitación a la acción política de sectores que se hallan en la misma situación. Todo llevado a cabo con un lenguaje popular e información accesible.
Con ocho películas en su haber que expresan el mismo compromiso político y la misma coherencia ideológica, el director Juan Pablo Lepore habló con Tiempo y se refirió a los orígenes que dieron lugar a La tierra explota. El tiempo se acaba: “El documental nace de la idea de querer mostrar lo que pasa en relación con la extractivización de la tierra, con la avanzada de la megaminería, con el avance de las multinacionales que vienen a saquear y a contaminar los territorios y destruir comunidades enteras. Denunciar el agronegocio, el paquete biotecnológico que lleva un experimento a cielo abierto hace más de 30 años, y el fracking que constituye la nueva apuesta de los hidrocarburos no convencionales para darle más aire al capitalismo salvaje y poder seguir estirando este hilo que ellos piensan que es infinito. Es una avanzada del neocapitalismo sobre recursos naturales que son bienes comunes, no renovables, y evidencian la crisis de un sistema que precisa cada vez más de esos recursos para seguir desarrollándose. Entonces se da la paradoja de que, desde el sur global, estamos abasteciendo y asegurando el desarrollo de las potencias del norte global para que ellos puedan vivir una vida sin problemas, mientras nosotros somos contaminados y se pone en riesgo la salud y la vida de nuestras poblaciones”.

No fue casual que Lepore contara esta historia a través de cuatro mujeres: “Es el reflejo de un tiempo en que las mujeres son las protagonistas de las luchas. Es un hecho, algo que se ve en las asambleas, en los territorios. Las mujeres son las que organizan, las que están en la primera línea, las que asumen responsabilidades de coordinación, con una humildad y con una fuerza de protección que se contrapone al patriarcado, que es la energía más asociada al sistema capitalista y extractivista y la violencia económica y social. Las mujeres representan la fuerza protectora de la Pachamama, del feminismo. El feminismo es una fuerza revolucionaria que viene a romper con patrones históricos estructurales de injusticias del patriarcado capitalista. Ellas vienen a destruir un modelo económico, político y social para construir un modelo nuevo y demostrar que otro mundo es posible. Las mujeres son las que encarnan las luchas contra los peores demonios en Argentina: ejemplo de ello son las Madres de Plaza de Mayo. En esta época en particular, las mujeres se enfrentan a la muerte, al odio que representa el presidente Milei. La película es un homenaje a esa lucha y a esa resistencia”.
En relación con el título del documental, el director afirma: “Tiene reminiscencias del neorrealismo italiano, remite a La tierra tiembla (1948), de Visconti, que documentaba la explotación de una comunidad de pescadores a manos de pocas familias de abolengo; recuerda al Cinema Novo de Glauber Rocha con títulos tales como Terra in Trance (1967). No casualmente Lucrecia Martel estrenó hace poco La tierra nuestra. Es un cine militante, urgente en este contexto de crisis civilizatoria”.

A la hora de evaluar el impacto del presente político argentino sobre las realidades que presenta el documental, Lepore no duda en afirmar: “El de Milei es un gobierno de ocupación y saqueo. Es un gobierno que viene a saquear los territorios en nombre de la mentada estabilidad de la macroeconomía. Están hablando de minería y del agronegocio como formas de expansión del gran capital y no les importa que vaya en detrimento de la salud de las poblaciones y la destrucción de los territorios. Esto se viene dando desde hace más de treinta años, pero tanto en el gobierno de Macri como en este gobierno, es el plan básico y estructural. La política de la ultraderecha se monta en saquear los territorios y ponerlos a disposición de los intereses de las grandes potencias, como Estados y su aliado Israel. Como consecuencia, peligra nuestra soberanía en todos los sentidos. El caso de Malvinas es paradigmático y nos toca de lleno. Empresas israelíes tales como Navitas Petroleum y británicas como Rockhopper Exploration pretenden hacer offshore para explorar el Mar Argentino y saquear nuestros recursos. Estamos siendo motivo de extracción de todas estas multinacionales con una complicidad y obscenidad abiertamente declarada y legalizada por parte del gobierno nacional”.
Finalmente, Lepore se refiere al fin último del documental: “Poder llevar con la voz de la esperanza a través de las compañeras que son las protagonistas que están en primera línea de la lucha junto a las comunidades organizadas. Poder demostrar que es posible vencer por más grandes y poderosos que sean estos monstruos multidimensionales. Mostrar que se puede triunfar sobre ellos con lucha, valor, determinación y la fuerza que hace a la unión de los pueblos y las comunidades” . «
La tierra explota
Director: Juan Pablo Lepore. Con Jenny Luján, Mariela Leiva, Miriam Samudio y Guni Cañas. Estreno en el Cine Gaumont: 30 de julio.