Ni los sketches escritos bajo los efectos de la más lisérgica sustancia hubiesen logrado inspirar los nombres que esta semana tuvieron en vilo a esta bendita nación. El “Gordo Dan”, el pseudónimo que hizo famoso al genetista Daniel Parisini, y la cuenta Periodista Rufus, asociada al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se convirtieron en la cara visible de una interna que desde hace más de dos años es un comensal más en la mesa de decisiones del desgobierno de Javier Milei. Sin voluntad alguna de tomar una sola decisión que le permita salir del laberinto que sus propios confidentes le construyeron, el presidente opta por mirar para otro lado mientras sus hermanos se arrancan los ojos.

El tuitero y conductor de La Misa, uno de los pocos privilegiados que integran el selecto grupo que rodea a Santiago Caputo, asesor y hermano del alma del presidente, se puso al frente de una cruzada que comenzó en Twitter y no tardó en llegar hasta la Quinta de Olivos. El tuit publicado por Rufus, cuya identidad sigue siendo un territorio de disputa en el oficialismo, en el que estaban mencionados Caputo y su socio Manuel Vidal no era más que un nuevo round en las paupérrimas disputas digitales que karinistas y celestiales mantienen desde hace meses en la calle online. Sin embargo, el error de novato de Menem fue lo que llevó al caso a salir del terreno digital. “Qué gagá”, tuiteó el asesor. El resto ya es historia conocida.

De los dos lados de la grieta libertaria intentaron explicar la situación. Pero fue una llamativa desprolijidad del presidente de la Cámara de Diputados, quien dio al menos tres versiones distintas de los hechos, lo que hizo estallar a Parisini, quien exigió que dejaran de mentirle al presidente. Desde su cuenta y en Carajo, el streaming oficialista, el conductor difundió un video en el que muestra que la página web Wayback Machine -un portal donde se almacenan contenidos publicados en internet- guarda el tuit original cuyo link redirige a la cuenta oficial de Martín Menem en Instagram, circunstancia que evidencia que el mismo efectivamente fue compartido desde el perfil público del riojano.

En las horas siguientes, el vicepresidente de La Libertad Avanza hizo un raid mediático para intentar explicar sin mucha consistencia lo ocurrido. Pese a todo, Milei optó por creerle al exégeta de su hermana y, aunque hasta figuras como Agustín Laje y Ramiro Marra se pronunciaron sobre la supuesta creación del propio Diario de Yrigoyen del libertario, el presidente optó por seguir ignorando todo a su alrededor y no tomó ninguna represalia. En las redes, las cuentas libertarias que se agrupan bajo el paraguas de Las Fuerzas del Cielo no se quedaron conformes y empezaron a repartir culpas. Algunas, incluso, llegaron a la justicia.

Como contó este diario en su edición del domingo pasado, las internas entre los bandos que encabezan Santiago Caputo y Karina Milei se extienden mucho más allá de los límites geográficos de la Casa Rosada. El concejal de La Libertad Avanza por Campana, Maximiliano Corio, presentó una denuncia ante el Juzgado Criminal y Correccional N° 1 de La Plata por presuntas “graves irregularidades” y exigió la intervención del partido presidido por Sebastián Pareja, otro de los enemigos íntimos del piberío fuerzacielista. La presentación judicial blanquea una circunstancia que desde hace meses se repite en demasía en varios municipios: las afiliaciones nunca llegan a concretarse.

Según documentos a los que pudo acceder este diario, sólo en la Provincia de Buenos Aires más de cuatrocientas personas llenaron sus fichas de afiliación y no fueron incluidas en el padrón partidario. La circunstancia, por demás inconsistente, advierte la perpetuidad de un viejo vicio que comparten en más de un espacio: cerrar los partidos para evitar la democratización de sus estructuras. En concreto, quienes no están afiliados no pueden, por ejemplo, competir por cargos internos dentro del espacio ni elegir a sus autoridades, instancia que complica la organicidad de la conducción. En este punto, varios referentes violetas del variopinto territorio bonaerense denuncian que los cabecillas quieren “cerrar” el partido para impedir la competencia interna.

Las denuncias se multiplican en varios municipios. Campana, Moreno, Quilmes, Tres de Febrero, por nombrar algunos. En la Legislatura bonaerense, por caso, de los treinta legisladores que entraron por la boleta violeta, sólo quince están afiliados. Otro dato que se viralizó esta semana pero dentro de LLA era conocido, y hasta fue causal de varias chicanas internas dentro del Salón Martín Fierro, es que ni siquiera Santiago Caputo está afiliado.

Más de un año atrás, cuando Karina gustaba de mostrar sus triunfos con fotografías, la hermana del presidente emboscó al asesor convocándolo a su despacho con la excusa de hacerle preguntas de gestión. Cuando el cuarentón llegó a la oficina, Pilar Ramírez, Eduardo “Lule” Menem y los hermanos presidenciales lo estaban esperando con la ficha. El asesor no tuvo otra que poner la firma pero el papelerío nunca llegó a destino y hoy el enemigo íntimo de la presidenta del partido no forma parte del mismo, ni siquiera como militante.

Las casualidades del destino son siempre llamativas. Las únicas quejas respecto a las no-afiliaciones provienen de sectores referenciados en Las Fuerzas del Cielo, enemistadas abiertamente con el armado de Pareja y Ramón Vera, mano derecha del diputado nacional. El Nene, quien esta semana apareció en un streaming oficialista y no deja de aumentar su protagonismo en el mundillo digital que los pibes para la liberación dominan con creces, afirmó no estar al tanto de ningún conflicto interno y negó haber dejado afuera de la carrera electoral a referentes celestiales.

Posiblemente los nervios de brindar una entrevista en vivo hicieron que el ex puntero justicialista olvidara la carnicería que significó el cierre de listas de agosto del 2025, donde más de un alfil de la orga celestial debió pegar la vuelta a su casa cuando se encontraba camino a La Plata, donde Pareja, Karina y Lule esperaban a los candidatos para firmar sus postulaciones. Y mejor ni detenerse a hablar de los pedidos espurios que llegaron a los teléfonos de varios aspirantes que debieron sobrepasar un peaje para alcanzar un relegado lugar en la boleta.

Pese a la disputa de las pandillas oficialistas, desde ambos bandos dan por descontado que todo seguirá como hasta ahora por un factor fundamental: Javier Milei no tiene la más mínima intención de interceder para mediar en una pelea tan infantil como compleja. No importa cuántas visitas a Olivos organice Santiago Caputo con Agustín Romo ni cuántos videos prefabricados edite el talentoso cineasta oficial, Santiago Oría, para demostrar la inocencia de Martín Menem. El presidente se abrazará a su liturgia salomónica y seguirá haciendo equilibrio entre la sangre y el alma. Que gane el mejor. «