La inflación volvió a desacelerar en junio pero no logró romper el piso del 2%, según el informe mensual de la consultora Orlando Ferreres y Asociados. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue del 2,1% con empuje de los rubros Educación y Alimentos y Bebidas, y quedó por debajo del 2,3% que promedió un mes atrás.
La Educación, que incluye los precios de los colegios privados entre otros gastos, aumentó un 4% con respecto a mayo, mientras que los precios de los alimentos se incrementaron 3,1% y fueron el rubro de mayor incidencia en el promedio general.
En la lista siguió la categoría Esparcimiento, con el 2,8%; y los gastos relacionados al mantenimiento de la vivienda, entre los que se cuentan los que demanda la cobertura de los servicios públicos, con una variación del 2,3%.
Salud, que incluye los precios de las prepagas, aumentó 1,7%; Bienes varios, 1,4%; Transporte y comunicaciones, 0,9%; e Indumentaria, 0,4%.
En cambio, para PxQ el promedio de los precios fue del 1,9% en junio, traccionada por los mismos rubros, además de los rubros Restaurantes y hoteles y Transporte.
La inflación núcleo fue del 2,1% y la acumulada en los últimos 12 meses llegó a 31,4%.
La contracción que comunican los índices de precios choca de frente con la experiencia concreta de las personas en los comercios y en las calles.
Una encuesta de Zeintrix reveló que 7 de cada 10 personas asegura que el IPC del Indec no refleja la variación real de los precios. La desconfianza en la medición oficial retrocedió levemente en relación con la medición de mayo, pero se mantienen en niveles muy altos.
Otro dato alarmante indica que el 86,1% de los encuestados aseguró que su salario pierde contra la variación de los precios minoristas.
A la par, los ingresos y el salario son el principal problema para el 48,2% de los que respondieron.
